Martin Scorsese: Su mejor película por cada década

Martin Scorsese

Hoy, en el cumpleaños de Martin Scorsese, el cine entero celebra. Porque si hay un nombre capaz de atravesar generaciones, renovar géneros, desafiar estilos y mantener una voz personal a lo largo de más de medio siglo, ese es el de él: un cineasta que convirtió la cámara en un arma, el montaje en un latido y la culpa, la fe, la violencia y la redención en formas de poesía visual. Y para honrarlo, nada mejor que recorrer sus mejores cintas de cada década, desde los años sesenta hasta la actualidad.

Scorsese no solo ha sido constante: ha sido una fuerza evolutiva, un autor que crece, cambia y sorprende en cada época. Este viaje lo demuestra.

1960s — ¿Quién llama a mi puerta? [Who’s That Knocking at My Door] (1968)

La ópera prima de Scorsese es, en esencia, el nacimiento de una mirada cinematográfica obsesionada con dos ejes que lo acompañarían durante toda su carrera: la culpa católica y los hombres que se autodestruyen.

¿Quién llama a mi puerta? es una película pequeña, imperfecta, improvisada incluso, pero respira identidad. Es el Scorsese más joven, el estudiante, el cinéfilo devoto de la Nouvelle Vague y de John Cassavetes, experimentando con la cámara para capturar el choque entre deseo y moralidad.

En J.R. —interpretado por un primerísimo Harvey Keitel— está ya plantada la semilla del arquetipo scorsesiano: el hombre dividido, incapaz de reconciliar aquello que quiere con aquello que teme. La cinta no solo inaugura su carrera: anuncia una sensibilidad salvaje, urbana y profundamente personal.

Aquí Scorsese aún no era el maestro. Pero ya tenía la voz.

1970s — Taxi Driver (1976)

La década de los setenta fue la era dorada del Nuevo Hollywood, pero también la época en que Scorsese se consolidó como uno de sus autores más trascendentes. Taxi Driver no solo es la mejor película de esta década para él: es uno de los pilares del cine estadounidense. Travis Bickle es un producto de una sociedad paranoica, fracturada, sucia y violenta. Y Scorsese, con una dirección febril, simbólica y descarnada, convierte su descenso en un viaje al corazón de una América alienada.

La violencia sin glamour, la ciudad como laberinto moral, la voz en off como confesión de un alma rota: Taxi Driver fue, en 1976, un puñetazo estético y político que todavía hoy se siente. Además, Robert De Niro y Scorsese vivían aquí el punto más radical de su vínculo creativo. Ese “You talkin’ to me?” no es solo cine: es historia cultural. Taxi Driver fue la cinta que probó que Scorsese podía convertir la oscuridad en arte.

1980s — Toro salvaje [Raging Bull] (1980)

Llegan los ochenta y Scorsese abre la década con una obra monumental: Toro salvaje, probablemente una de las mejores películas de boxeo (y de personajes tóxicos) jamás filmadas. Es irónico que la historia de Jake LaMotta —el toro del Bronx, violento, inseguro y autodestructivo— solo fuese posible gracias a la obsesión de De Niro, quien convenció a Scorsese de hacer la cinta justo cuando el director atravesaba una crisis personal y profesional. Esa urgencia emocional se siente en cada plano.

El blanco y negro intensifica la caída moral del personaje; la cámara lenta en el ring no es una técnica decorativa, sino una exploración de la brutalidad interna; el montaje es casi musical. Toro salvaje es un drama deportivo sobre un hombre que pelea contra todos, incluso contra sí mismo. Pero, sobre todo, es un retrato de cómo la masculinidad mal entendida puede ser un arma de destrucción masiva. Con esta película, Scorsese no solo ganó prestigio: hizo su primera obra maestra absoluta.

1990s — Buenos muchachos [GoodFellas] (1990)

Si los noventa fueron la época de redefinir el cine de gánsteres, Buenos muchachos fue la piedra angular. Y la mejor cinta de Scorsese en la década. Aquí el director convierte la vida criminal en un torbellino eléctrico, estilizado y brutal, donde la adrenalina del ascenso es tan fascinante como la tragedia de la caída. El famoso plano secuencia del Copacabana, la voz en off, los personajes explosivos, el humor negro, el ritmo imparable… todo encaja con precisión feroz.

El Henry Hill de Ray Liotta representa el encanto tóxico de un sueño americano torcido; De Niro y Joe Pesci, por su parte, se comen la pantalla. Pesci, de hecho, firma aquí uno de los personajes más aterradores del cine moderno. Buenos muchachos no solo influenció a toda una generación de directores: redefinió cómo retratar el crimen. Sin ella, no existirían The Sopranos, Breaking Bad o incluso Pulp Fiction en los términos que hoy conocemos.

Es Scorsese en su estado más puro: virtuoso, contundente y adictivo.

2000s — Los infiltrados [The Departed] (2006)

En los 2000, Scorsese tomó una historia de infiltrados —inspirada en la hongkonesa Infernal Affairs— y la convirtió en un thriller descomunal sobre corrupción, violencia y traición. Los infiltrados es la mejor película de esta década no solo por su tensión narrativa impecable, sino porque demuestra la capacidad del director para reinventarse dentro del cine comercial sin renunciar a su sello personal.

Jack Nicholson brilla como un mafioso grotesco y diabólico, mientras Leonardo DiCaprio, Matt Damon y Mark Wahlberg completan uno de los repartos más sólidos del siglo XXI. La cinta es caótica, impredecible, brutal, llena de estallidos de humor negro y rematada con uno de los finales más icónicos de su filmografía. Y claro: fue con esta película que Scorsese ganó por fin su Óscar a Mejor Director, un reconocimiento tan esperado como simbólico.

2010s — El lobo de Wall Street [The Wolf of Wall Street] (2013)

Cuando muchos directores empiezan a repetirse o suavizarse con el paso del tiempo, Scorsese arrancó la década de 2010 con una energía juvenil y feroz. El lobo de Wall Street es prueba de ello: una sátira escandalosa, obscena, energética y profundamente crítica. Jordan Belfort es el primo financiero del gánster scorsesiano clásico, un depredador moderno cuya violencia es económica más que física. Scorsese lo retrata con un ritmo frenético, colores saturados, montaje al límite y un humor corrosivo que incomoda tanto como divierte.

Leonardo DiCaprio ofrece aquí quizá la mejor actuación de su carrera: salvaje, física, inmoral y completamente entregada. La cinta cuestiona el capitalismo salvaje desde adentro, exponiendo su obscenidad sin necesidad de sermones. El resultado es un película que parece fiesta, pero es tragedia. Con más de 70 años, Scorsese volvió a filmar como si tuviera 30.

2020s — Los asesinos de la luna [Killers of the Flower Moon] (2023)

En la década actual, Scorsese entrega una cinta crepuscular: un western histórico, doloroso y profundamente ético sobre los asesinatos de la nación Osage en los años veinte. Lejos del estilo frenético de otras etapas, Los asesinos de la luna es una obra serena, reflexiva, que mira a la historia con un sentido de responsabilidad. Scorsese se despoja de artificios para contar una tragedia colectiva con respeto y humanidad.

El trío DiCaprioGladstoneDe Niro sostiene una narrativa compleja que revisa los abusos del poder y el racismo institucional en Estados Unidos. Pero lo más conmovedor es la madurez del director: su mirada ya no se obsesiona con los antihéroes, sino con las víctimas. Es un Scorsese más sabio, más consciente del peso del tiempo y de su propia voz en la industria. Una película monumental que reafirma por qué su cine sigue siendo relevante seis décadas después.

Martin Scorsese cumple años hoy, y su trayectoria sigue demostrando que es uno de los cineastas más influyentes de la historia. De un debut artesanal en los sesenta a una épica histórica en los veinte, ha transformado estilos, reinventado géneros y retratado como nadie la moralidad, la violencia y la identidad cultural de Estados Unidos.

Su filmografía es una clase magistral viviente. Y este recorrido por sus mejores cintas de cada década es solo una muestra de cómo, a través del tiempo, Scorsese no se ha limitado a evolucionar: ha marcado el camino del cine moderno.

Mientras siga filmando —y él ha dicho que no piensa detenerse—, el cine seguirá avanzando. Porque pocas veces un director se convierte en brújula. Scorsese lo ha sido durante más de 50 años.

Spoiler Show #12