Una historia de amistad y lucha fue lo que nos presentó la primera temporada de Stranger Things, serie que cautivó a nivel mundial a chicos y grandes por igual. La expectativa en torno a la segunda temporada era enorme por parte de nosotros sus fans, y la responsabilidad de los Duffer, creadores de la misma, no era fácil. Poco más de un año después, la serie volvió con su segunda temporada a Netflix y hoy sabemos que SÍ NECESITÁBAMOS UNA SEGUNDA TEMPORADA.
Maratoneamos la segunda temporada y esto fue lo que nos dejó


La primera temporada dividió opiniones hacia la historia y al uso desmedido de referencias de la cultura pop de esa época, lo cual a mi parecer era evidente pero no de una manera sobreexcesiva, lo cual sí pasa en los primeros episodios de la segunda temporada, donde al menos en el primer episodio es constante una referencia tras otra, desde el arcade, la ciudad, la música que se escucha, la música que presentan los personajes, hasta la parte donde vemos a Joyce (Winona Ryder) coser el traje de Ghostbuster que más adelante veremos usar a su hijo, y a los amigos de este.
Además de las referencias ya mencionadas, en cada episodio no puedes dejar de pensar una y otra vez en la referencia a cierta película con cierto momento de la historia. Mientras que la primera vez dices ¡WOW!, la siguiente dices Sí, ya entendí lo que quieren decirme... Y si no me creen revisen el listado de películas que los Duffer recomiendan revisar y entenderán cómo las cosas están ahí y no es una cuestión personal contra ellas.

A diferencia de la temporada anterior, donde era una historia que fue creciendo rápidamente, esta segunda temporada se toma su tiempo para definir en qué punto está cada personaje y para dar paso a los nuevos que se integran a la serie. A diferencia de otras series, donde los nuevos son presentados y nos van llevando de la mano para tomarles cariño deprisa, aquí no se siente así, los personajes están instalados y no hay necesidad de saber mucho más de ellos, lo cual nos intriga de más por saber de dónde vienen y qué rol jugarán en la parte final. Desafortunadamente, el pasado de algunos no juega una trama que en verdad importe. Te estoy hablando a ti, Billy, quien parece haber sido introducido más por un capricho que por una necesidad.
Regresando a la parte en que nos presentan en dónde se encuentran todos los viejos conocidos y de dónde vienen, en momentos se siente demasiado largo, ya que son 4 episodios y seguimos sin conocer hacia donde va la trama, y el planteamiento es un poco vago. Pese a esta decisión creativa, la serie logra usar los 5 episodios restantes para cerrar la trama de una manera más que interesante y completamente oscura.

La anécdota gira alrededor de los efectos de Will después del terrible suceso donde desapareció; una terrible y enorme amenaza está por llegar a Hawkins y su emisor es el pequeño Byers. Si bien el desafío es enorme, es interesante saber que la historia es más intima. En primera porque no se percibe en el pueblo una amenaza: si bien en la temporada anterior teníamos la desaparición de Will y la de Barb, en esta segunda temporada la gente continua con su vida normal; incluso poco a poco nos alejamos del centro del poblado para ubicarnos a las afueras, donde se desarrollará el conflicto.
A pesar de lograr darle un giro como este, existe un punto poco favorecedor: al parecer a ningún adulto a autoridad le preocupa que los niños anden fuera de su casa por varios días, y peor aún, a nadie le importa que el jefe de la policía no esté presente. Aunque la historia se desarrolla en pocos días, al menos eso parece, es incompletamente irreal que nadie se pregunte por ello. La evidencia es muy clara en estas partes de la trama y en ocasiones incluso es un distractor, lo cual no favorece a la inmersión.

Otra cosa curiosa es que la historia se mueve en distintas tramas. Por un lado vemos el conflicto de Will y Joyce, al cual se unen Mike, Jim y hasta Bob (ya te extrañamos, gordito, 🙁 ), el novio de Joyce. Por otro lado están Dustin y Lucas, quienes pelean por la chica nueva de nombre Max, pero que después también sufrirán una separación que pone a Lucas con Max y a Dustin con Steve. También tenemos a Jonathan y Nancy, y por último a Eleven. Incluso con diversas historias ocurriendo a la par, nunca se sintió una anécdota mayor. Es hasta el tercer acto que el peligro crece, pero no a ojos del pueblo y donde la historia evoluciona, ya que la ola de oscuridad que se siente tiene que desaparecer dándole luz y calor… Sí, de la misma forma que lo hacen con Will, puesto que la historia es enfrentarse a tus miedos que siguen acechándote, un recurso muy obvio desprendido de la charla entre Bob y Will.

Si bien, todos ya habían pasado por ello, una amenaza tan grande los pone en posiciones más vulnerables, pero el trabajo en equipo y la confrontación a ese temor latente es lo que ayuda a vencer todo, para al final cerrar enlazando la primera y segunda temporada a la perfección: la amistad es el elemento principal para confrontar cualquier miedo.