Los Crímenes del Futuro de David Cronenberg transgrede a medias una teoría futurística

Si viajáramos en el tiempo a 1985 cuando Robert Zemeckis estrenaba Volver al futuro y observáramos cómo se vislumbraba el futuro en esa década con la consciencia de nuestro presente, entenderíamos que muchas veces nuestras visiones sobre lo que viene son absurdas y e incluso hasta exageradas, por no decir ridículas. Algunas ideas de cómo la humanidad va encarar lo que le viene encima en los próximos años también son escalofriantes como en The Road de John Hillcoat, con un panorama absolutamente desesperanzador y terrorífico por su cercanía con nuestra realidad.

Darwin, con su teoría de la evolución, explicaba que todas las especies, incluido el ser humano, se adaptaban a su entorno. Es decir, si un oso polar viviera en el desierto desarrollaría alguna capacidad física que lo hiciera adaptarse a ese hábitat de lo contrario, moriría. El hombre como homo sapiens lleva aproximadamente 340,000 años y antes de eso muchos más en evolución. Por lo tanto hemos evolucionado en resultado a nuestro nuevo entorno hace ya muchísimo tiempo por los cambios que el hábitat nos presentaba. Actualmente, la contaminación, el cambio climático y demás temas reales que ponen en peligro la supervivencia del hombre, están generando nuevos cambios y retos evolutivos a este. Por lo tanto, y basándonos en la teoría de Darwin, esta amenaza de extinción debido a los cambios climáticos y al exceso de basura; nos propone un nuevo cambio evolutivo en nuestra existencia como especie… y luego David Cronenberg.

Crimes of the Future (Crímenes del Futuro) es la más reciente cinta del director, uno que destacó siempre por ser un maestro del body horror y del fetiche. Con películas como La Mosca (1986) y Crash: extraños placeres (1996), se le dio el titulo de lo bizarro, grotesco e inusual. En este nuevo trabajo del realizador, su afición por la transgresión al espectador la lleva al máximo para incomodarlo y colocarlo, por decirlo de alguna manera, a reflexionar sobre su futuro como especie pero… ¿lo logra?

Crédito: Metropolitan Filmexport

El artista Saul Tenser (Viggo Mortensen) provoca que su propio cuerpo genere nuevos y distintos órganos para luego, en un show quirúrgico con su compañera Caprice (Léa Seydoux), los pueda extirpar. Esta búsqueda por hacer nuevos y mejores órganos lo hace tan alternativamente famoso que un padre de familia, al que le mataron a su hijo por ser diferente, le done el cuerpo inerte de este, con el simple objetivo de que estudie su capacidad para digerir el plástico. Aquí Saul Tesner se da cuenta que la fisionomía interna de este niño se parece mucho a la de él y comienza a encontrar respuestas a su incapacidad para comer alimentos normales.

Crédito: Metropolitan Filmexport

Crímenes del Futuro como tesis futurística disruptiva sobre la propia humanidad y su posible supervivencia como especie, funciona. Logra incomodar al espectador por medio de temas, metafóricamente implementados o no, para que logre una reflexión existencialista llevada por el mismo shock que logran sus imágenes y visión del mismo futuro. Esta distopía venidera, según Cronenberg, se encuentra atiborrada de exageraciones visuales que solamente llevan al espectador a quererse tapar los ojos y el subtexto tan interesante que propone sobre el siguiente paso de la evolución humana debido a su nuevo y alterado hábitat, se desdibuja por solamente causar el shock con sets demasiado bizarros y juegos con el cuerpo humano que, sí la hacen visualmente retadora e intensa, pero, hueca y sin sentido… y si a esto le añadimos que su narrativa es lenta, se convierte en un reto desalentador para el público.

No digo que sea mala, sin embargo, creo que el director se regodea en sí mismo para poder llevar a quienes se atreven a ver su película a un límite muy forzado, con una premisa interesante donde la forma opaca el fondo, pero también a lo propositivo de la historia. Es presuntuosa y a veces inaguantable en su ritmo que resulta en un maratón visual y de paciencia para el espectador sin ofrecer demasiada sustancia filosófica (la que él mismo propone) porque tampoco le interesa tanto desarrollarlos (al ser un simple pretexto) por el afán que tiene de que cada escena sea apabullante y shockeante para el espectador.

Crédito: Metropolitan Filmexport

Al final, Crimes of the Future (Crímenes del Futuro) tiene una premisa muy interesante envuelta en una rimbombante transgresión visual que aporta muy poco a la tesis inicial y que solo distrae de lo verdaderamente interesante de la película.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=MUZy_ah-gxw
Spoiler Show #11