
A veces no son las películas más queridas las que te marcan, sino las que no te dejaron dormir.
De niño no entendía del todo por qué el miedo me atraía tanto, pero con los años descubrí que aquellas películas que me hicieron taparme con las cobijas también despertaron mi curiosidad por las emociones humanas, por el lenguaje del cine y por la forma en que una historia puede quedarse contigo mucho después de que terminan los créditos.
Es cierto, como adulto puedes ver estas películas, pero he de confesar que aún voy al cine y me tapo un ojo y el otro lo dejó entreabierto, como una sensación de seguridad. Pero no siempre es así, es por eso que cuando tengo este gesto, sé que la película realmente me está asustando.
No tengo miedo en admitir, que el terror fue mi primer maestro, el género slasher me hizo hacer mis primeros maratones de películas y las películas de miedo me enseñaron a ver esas tomas para saber cómo era el miedo, y estas son los largometrajes que, entre sustos y pesadillas, me enseñaron que el miedo también puede ser arte.
Ver IT por primera vez en los 90 fue una experiencia que marcó mi infancia, la cuál ya he narrado, pero el payaso Pennywise no sólo me robó el sueño, también me enseñó que hay terrores que se heredan, es decir, los miedos que de niños no entendemos, pero que de adultos reconocemos.
Cuando llegó la versión de 2017, fue como enfrentarme de nuevo a esa pesadilla, pero con otra mirada. Detrás del maquillaje y los globos, había una historia sobre la pérdida de la inocencia y al igual que un miembro del Club de los Perdedores, era reencontrarse con Pennywise.
Al parecer, no fui el único ya que de acuerdo con Box Office Mojo, IT recaudó más de 701 millones de dólares en taquilla global, con lo que se convirtió en la película de terror más taquillera de la historia.
Había visto fragmentos, pero no fue hasta el primer año de preparatoria que viví El Exorcista en una experiencia única, en un campamento en el Ajusco, a la medianoche, con el frío colándose por las tiendas y la oscuridad que rodeaba todo.
El ambiente era tan perfecto que cualquier sombra parecía moverse, y cuando Regan giró la cabeza, entendí que el terror también podía sentirse físico, como un escalofrío que no se va.
El Exorcista fue la primera película de terror nominada al Oscar a Mejor Película, y según el American Film Institute (AFI), sigue siendo una de las diez películas más influyentes del género.
Wes Craven hizo algo que parecía imposible, reinventar el slasher en plena era MTV. En Scream, los personajes sabían las reglas del género y aun así caían en ellas. Esa ironía fue brillante, pero lo que me impresionó fue cómo equilibró la risa con el miedo.
No era una parodia, era un homenaje inteligente, por primera vez, el público sabía lo que iba a pasar, y aun así gritaba.
Es claro que Scream recaudó más de 173 millones de dólares a nivel mundial y dio inicio a una nueva saga que redefinió el terror adolescente y que 30 años va por la séptima entrega.
El terror cambió con La Noche del Demonio, lo que más me perturbó no fue la historia, sino el momento, ese plano en el que el demonio aparece detrás del personaje sin aviso, acompañado por una música que se te mete bajo la piel.
Era un susto tan súbito que ni el cuerpo alcanzaba a reaccionar, fue ahí que entendí que el nuevo horror no necesitaba sangre, sólo atmósfera.
De acuerdo con Blumhouse Productions, Insidious, su título en inglés, costó apenas 1.5 millones de dólares y recaudó más de 100 millones, lo que inició una franquicia que redefinió el terror psicológico contemporáneo.
Damien me aterraba cuando era niño, él tenía mi edad, pero era el hijo del Anticristo y, aun así, parecía tan indefenso. Esa dualidad, la inocencia como disfraz del mal, me dejó pensando durante años.
No era el típico villano, era el mal protegido, y eso lo hacía aún más inquietante, cada vez que escucho una orquesta en una película de terror, vuelvo a pensar en la banda sonora de Jerry Goldsmith, esa que transformó el Apocalipsis en arte.
La Profecía recaudó más de 60 millones de dólares en 1976 y ganó el Oscar a Mejor Banda Sonora Original, uno de los pocos reconocimientos de la Academia a una película de terror.
A veces pienso que el miedo es la emoción más honesta del cine, estas películas me quitaron el sueño, sí, pero también me dieron curiosidad, empatía y pasión por las historias que se atreven a mirar lo que otros prefieren evitar.
Hoy, cada vez que una película me asusta, no cierro los ojos, los abro más, porque el terror me enseñó que lo desconocido también puede ser fascinante.
Las películas que me dieron miedo cuando era niño, hoy me dan motivos para seguir viendo. Porque cada susto fue una historia, y cada pesadilla, una lección de cine.
En este programa nos visitan Cassandra Ciangherotti para hablar de Las Locuras, maternidad, actuación y mucho más; además el actor Alfonso Borbolla viene a divertirnos y a contarnos una anécdota genial con Thalia; y la actriz y creadora de contenidos Nash.
¡Charla y diversión asegurada!