Las muertas. El pasado y presente de un país

1 Una adaptación satírica y cruda del sangriento pasado y presente de México

Luis Estrada, conocido por su cine de denuncia social y crítica feroz al sistema político mexicano, encuentra en la novela de Jorge Ibargüengoitia, «Las Muertas», el material perfecto para su estilo. La miniseries de Netflix no es una simple adaptación; es una relectura audaz que utiliza la base literaria para ahondar en temas de corrupción, impunidad y la moralidad retorcida del poder, todo a través del infame caso de «Las Poquianchis». Estrada mantiene el espíritu satírico y mordaz de Ibargüengoitia, pero lo eleva con una estética visualmente cruda y un humor negro que resulta tan incómodo como hilarante.

La maestría de Estrada radica en cómo traduce la novela al lenguaje cinematográfico. Si bien la obra de Ibargüengoitia es un documento histórico novelado, la película de Estrada lo convierte en un circo grotesco de personajes caricaturescos que, lamentablemente, reflejan una realidad muy tangible. El director no teme mostrar la brutalidad del caso, pero la envuelve en una capa de absurdidad que acentúa la hipocresía de las instituciones. A través de la sátira, Estrada logra una crítica más potente y universal sobre cómo la corrupción permea cada nivel de la sociedad, desde la policía y el ejército hasta los círculos religiosos.

2 Un retrato de asesinas y corrupción: Las poquianchis

El caso real de las hermanas González Valenzuela, conocidas como «Las Poquianchis», es el eje central de la narrativa. Estrada explora el horror de sus crímenes (trata de personas, explotación sexual y asesinato) no con un morbo sensacionalista, sino como un síntoma de una enfermedad social más profunda. La película muestra cómo la avaricia y el fanatismo religioso de las hermanas se entrelazan con la complicidad de las autoridades, quienes, lejos de investigar los crímenes, se benefician de la red de corrupción.

En contraste con las adaptaciones cinematográficas de los años 70, como «Las Poquianchis» (1976) de Felipe Cazals o «El Apando» (1975), que se enfocaron más en el drama y la denuncia directa, la versión de Estrada se inclina por un estilo más burlesco. Mientras que el cine de esa década intentaba capturar la crudeza de la época, el material de Estrada mira el caso con una perspectiva histórica, casi como una fábula macabra sobre los cimientos podridos de México. De igual forma, se aleja de la dramatización de series como «Mujeres Asesinas», que tienden a centrarse en el perfil psicológico y la motivación personal de la criminal, optando en cambio por un análisis sistémico de cómo la impunidad permite que monstruos como las Baladro florezcan.

3 El macabro talento en su cast

Actuaciones Memorables que encarnan al Horror es una de las mayores fortalezas de la miniserie: Arcelia Ramírez ofrece una actuación escalofriante como Ángela Baladro. Su interpretación va más allá de la villana unidimensional, mostrando una mujer que es a la vez devota, calculadora y brutal. Ramírez logra transmitir la dualidad de su personaje, una figura de poder que ejerce un control absoluto sobre su entorno, tan aterradora por su frialdad como por su aparente normalidad.

Mauricio Isaac brilla como La Calavera, la más aparente inocente ejecutora de “órdenes” macabras. Su personaje, con un humor sombrío y una ambigüedad moral fascinante, se convierte en un contrapunto perfecto a la seriedad del caso. Isaac utiliza la ironía para satirizar la figura del «abogado del diablo», un personaje que opera en la oscuridad y manipula al espectador a su antojo.

Finalmente, la actuación de Joaquín Cosío como el capitán Bedoya es un pilar fundamental. Cosío, con su presencia imponente, encarna la corrupción en su forma más pura. Su personaje no es solo un oficial; es la encarnación de la impunidad y el cinismo institucional, un hombre que entiende las reglas del juego y las utiliza para su propio beneficio. La interacción entre estos tres actores es lo que realmente eleva a la serie, creando una dinámica de poder y depravación que es a la vez repugnante y fascinante.

“Las Muertas» de Luis Estrada es una obra cinematográfica en serie muy audaz que utiliza la sátira para desenterrar los horrores del pasado y mostrar cómo persisten en el presente. Es una serie que te hará reír a carcajadas de nerviosismo mientras te enfrenta a una de las realidades más oscuras de México. Las muertas le da voz e imagen incluso a las muertas de nuestro presente sangriento. 

Spoiler Show #11