La Usurpadora, El Musical es un genial homenaje cinematográfico a las telenovelas mexicanas

Es raro, muy extraño diría yo, que en el cine mexicano se explore más allá de la frontera de la comedia romántica o la comedia a secas. Es más, me atrevo a decir que lejos del cine de autor que se yuxtapone justamente del otro lado, a los directores mexicanos les da miedo explorar otros géneros y estilos cinematográficos. Pero de vez en cuando hay realizadores que deciden salir de la zona de confort para aventurarse a realizar algo distinto. Por eso, La Usurpadora, El Musical.

La sola idea de pensar en una historia que se ha adaptado muchas veces en el cine con narrativas convencionales y también a las telenovelas con personajes que caen en la caricatura, ahora como un musical, puede parecer insólito y hasta un poco ridículo. Pero como decía un párrafo arriba, existen directores que aceptan el reto con proyectos como este que resultan en un volado con la posibilidad de poder salir bien o muy mal.

La historia ya la conocemos, pero para los que no, acá una breve sinopsis. Valeria y Victoria son dos hermanas gemelas separadas al nacer. Cada una construye una vida ignorando que son hermanas. Una es sencilla y amable y la otra es ambiciosa y destructiva. El destino las encuentra y cada una toma el lugar de la otra con consecuencias familiares catastróficas.

Santiago Limón es un director que conoce perfectamente lo que tiene en las manos cuando se encuentra con un guion, o mejor dicho, cuando decide escribir un guion como este. Su carrera no es corta, pero sí es concisa con dos proyectos que resultaron en hits de la taquilla mexicana: Hasta que la boda nos separe (2018), que fue la sexta película mexicana más vista ese año con 1.6 millones de espectadores y más de 80 millones de pesos en recaudación de taquilla; Cindy la regia (2020), la cual se convirtió en la película mexicana más comentada de su año después de Roma de Alfonso Cuarón y con más de 100 millones de pesos en taquilla. 

De alguna forma, La Usurpadora, El Musical tiene los mismos ingredientes que las producciones que menciono arriba. Retoma una historia que ya existe y la llena de elementos que la convierten en una experiencia totalmente diferente. Ahora con elementos musicales y canciones del conocimiento popular, Santiago reinventa algo que ya conocemos de sobra gracias a las telenovelas mexicanas y lo adereza con un humor negro que sabe caer en las escenas correctas para ser el remate que el espectador espera, o no.

Sin embargo, hablando de lo absurdo que puede sonar un proyecto como este, debemos tener en mente que es un homenaje a un estilo televisivo en la cultura mexicana que ha perdurado por años y con esto trato de decir que debes de aceptar algunas situaciones que rayan en la farsa histriónica. Con lo último digerido, la película es totalmente coherente en su propio universo y eso te dejará disfrutarla aún más. Me recordó mucho a Bailando en la oscuridad (2000) de Lars von Trier, no por ser un musical, sino en la función que tienen las canciones para enmarcar un melodrama, y aunque no puedo compararlas, creo que lo que logra Santiago Limón en esta película es ese escape que, como von Trier, tiene con sus personajes durante los números musicales. Eso la hace muy honesta. 

La Usurpadora, El Musical hace un pacto con su espectador gracias al lenguaje que retoma de algo que este ya conoce y lo lleva a lo superlativo, complementándolo con buenas selecciones musicales que inserta de forma efectiva y que, sí, probablemente no aceptas de forma inmediata, pero va de menos a más y cada número musical supera al anterior, llevando a la audiencia a un final bastante emocionante y muy bien ejecutado. Pero también la película tiene sus grandes debilidades. Recordemos que es una producción con la intención de solamente hacer pasar al espectador un rato divertido con todas sus referencias y canciones, al mismo tiempo de tener participaciones excepcionales como Susana Zabaleta, Alan Estrada y Chucho Ochoa. Este último, como Bowser en The Super Mario Bros. Movie, me hizo disfrutar la película con su interpretación en un dueto dentro de una cantina que no podía parar de mirar y, por supuesto, que terminé cantando.

Así que resumiendo, La Usurpadora, El Musical es una película que te hará pasar un buen rato con sus situaciones y homenajes a las telenovelas y su peculiar humor. La historia como nunca la habíamos cantado.

Ya en cines.

Spoiler Show #11