La saga Halloween de Rob Zombie es mucho mejor que la de David G. Green

Después de fallidas secuelas a la versión clásica de 1978 de John Carpenter, hubo ahí una trilogía en la que los productores acertaron: Halloween (1978), Halloween 2 (1981) y Halloween H20 (1998). Esta trilogía funcionaba de forma casi perfecta. Y H20 daba una resolución efectiva a ambos personajes principales al momento de que Laurie le corta la cabeza a Myers. Sin embargo, la avaricia del estudio por querer sacar más jugo de la historia hizo que filmaran una más. Así se sepultó esta línea temporal para Halloween.

Pero alguien se enfrentó a este mal destino y propuso una novedad.

En 2006, Rob Zombie entregó su propia visión de lo que representaba Michael Myers para él. En entrevistas, el director expresó que cuando llegó con el guion, o por lo menos con la historia que haría para Michael Myers, John Carpenter le dijo que hiciera lo suyo, que no se preocupara por él. Y así lo hizo.

Zombie realizó una tesis propia acerca de la maldad de Michael Myers con un origen y contexto familiar, social y personal al asesino en serie. La idea de Zombie ampliaba hasta los límites. No sé si consciente o no, pero el director plasmó, de una forma muy freudiana, el destino de la maldad de Michael. Y eso hace que su saga sea mejor que la de David G. Green.

Familia

En la versión de 1978, no conocemos nada del contexto familiar de Michael, solo que mató a la hermana y la teoría de que Laurie era hermana menor de Michael. Pero de entrada lo único que podemos ver de los padres del niño asesino es que no son white trash. 

Rob Zombie tergiversa y lo lleva al extremo, colocando a Michael dentro de un contexto familiar carente de cualquier ambiente que no sea un incentivo para que explote una violencia o una maldad que se encuentre escondida. La madre es una bailarina streaper que, dicho sea de paso, no es un oficio degradante, no obstante, sirve como alimento a los compañeros bullyies que no dejan en paz a Michael. Además, cuenta con un padrastro que se aleja de ser un papá ideal; constantemente lo humilla y ofende. La hermana asesinada tampoco es la perfección encarnada y, aunque nada justifica el asesinato, ella se gana su propio final. 

Social

Carpenter no da un contexto social a su asesino. Su versión de Michael no se desgasta en este aspecto y tampoco le preocupa. Probablemente esta es la razón del éxito de este personaje, que está rodeado de tal enigma que ni siquiera nos deja ver su rostro. 

La tesis de Zombie en el aspecto social es el constante bullying que Michael sufre en la escuela por ser un chico más bien reservado y hasta cierto grado «hogareño» apegado a la madre. A los ojos de sus compañeros es «afeminado». Toda esta basura prejuiciosa y machista que Michael sufre por ser como es y de venir de donde viene va formando una ira implacable que lo único que hace es crecer.

La psicología dice que el ser humano tiene pilares psicológicos que lo mantienen a flote y por lo menos dos de estos están totalmente dañados. 

Personal

Michael ya tenía una característica implícita que daba a notar que había una violencia que no se lograba canalizar. Rob Zombie retoma características de asesinos seriales como Jeffrey Dahmer para poder darle un porqué más cercano a la realidad con esta curiosidad mórbida por diseccionar animales. Recordemos que esto no es nuevo: Norman Bates de Alfred Hitchcock en Psycho (1961) tiene como entretenimiento la práctica de la taxidermia, lo que lo coloca también como un antecedente cinematográfico dentro del mismo subgénero del slasher.

Ahora, con todo lo anterior podemos dar por cierto que sí, Rob Zombie proporcionó de un trasfondo a lo que había logrado construir John Carpenter con Michael Myers. ¿Fue efectivo? La primera parte lo fue para muchos y logró desmitificar la figura de Michael proporcionando algunas respuestas correctas, pero esto se vino abajo con una secuela que trastocó las fronteras psicológicas con lo metafísico, donde trata de regresarle el origen súper natural al asesino dotándolo de características espirituales que, aunque proponían, resultaron al final de todo un tanto inservibles.

Como dije más arriba, John Carpenter respondió a la pregunta sobre qué opinaba de la versión de Rob Zombie a lo que respondió que le dijo a Rob Zombie que no se preocupara por él, que hiciera lo suyo, pero que no se imaginaba que iba a darle todo un contexto casi biográfico y que no le gustaba: que Michael es una fuerza de la naturaleza que no tenía una razón específica para asesinar. A raíz de eso, la saga H1 y H2 de Rob Zombie tiene sus fans y sus detractores independientemente de si es efectiva o no. Más allá de eso, lo único cierto es que el director y músico propuso algo totalmente distinto a lo que se había visto desde, incluso, 1978. No creo que lo haya arruinado y pienso que la propuesta siempre se agradece, pero también resulta un poco más creativa que una interminable cantidad de secuelas y continuaciones que terminan dando más de lo mismo y sin resoluciones satisfactorias a los fans.

Spoiler Show #11