Johnny Depp: el muso inspirador lamentablemente abandonado

Al fin y al cabo, ¿qué es o qué significa ser musa o muso? El todo y la nada a la vez; una figura que despierta los más recónditos sentimientos de amor obsesivo o, como se dice en estos tiempos, amor tóxico. Todo, cada uno de los actos que el otro realiza, es para ella o él. ¿Puede hablarse de sinergia? Sí, porque esa musa o ese muso genera lo mejor de el obsesivo en cuanto a creatividad, complace aunque no lo quiera. Pero esa relación termina asfixiando, secando ideas y acortando caminos a descubrir.

Como también se dice en estos tiempos, muchas veces (por no decir siempre) es mejor soltar. Sin embargo, no siempre es 1 + 1, no siempre la lógica domina. Por eso, Johnny Depp y Tim Burton.

¿Cuánto tiempo fueron la pareja de artistas más fructífera de la cultura moderna? Mucho. Parecían «entenderse» el uno al otro, como nunca más volvimos a ver en el universo del cine tan oscuro como lisérgico como es el de BurtonDepp se sentía más un colaborador que un muso; no era una marioneta que colgaba de los hilos de un director: parecían iguales, socios, dos extraños de Hollywood que dañaban al monstruo desde adentro.

Al comienzo, las películas de Burton y Depp eran chicas, personales, íntimas. La pareja dejó la última gota de alma y personalidad en Sleepy Hollow (1999), primera cinta en la que la pareja trabajó en un proyecto que no se basó en una idea original, se los veía manteniendo el espíritu y el estado de ánimo propio de la colaboración. Luego, Depp se convirtió en una superestrella: Piratas del Caribe (2003) había llegado para no irse nunca más de la retina de los espectadores; dejó de ser un muso para pasar a ser una factoría de boletos a cortar, hasta para el mismo Burton.

Emulando al gran Marlon Brando, Depp expresó su hastío por la profesión, refugiándose en excesos y una no muy aplaudida banda de rock llamada Hollywood Vampires. Las colaboraciones pasaron a ser compromisos. Ya de entrada, su trabajo en Charlie and the Chocolate Factory (2004) se siente muy forzado: de los tres actos, casualmente el tercero se dedica por completo a Wonka reconectando con su padre separado, una trama metida con calzador, como decimos en Argentina, con la única para darle a Depp más tiempo en pantalla y que la maquinaria de Hollywood facture.

Luego, en Sweeney Todd: the Demon Barber of Fleet Street (2007) la cuestión se moderó y pareció que volvíamos a ver a la pareja en su esplendor. Y es que el ojo de la cámara de Burton fue salomónico: los coprotagonistas de Depp tuvieron sus momentos álgidos, elevados, refrescando la pantalla. Y todo de vuelta a la verdadera pesadilla para quienes vivimos este amor idílico: Alice in Wonderland (2010).

¿Depp en el centro de todo siendo El Sombrerero Loco? Sí. Recordar el póster ya da una idea de todo. La no lógica argumental y anti artística se la lleva, y con creces. Esa combinación de Gene Wilder y Marilyn Manson que mira a la Alicia de Mia Wasikowska como si quisiera comérsela es perturbadura en exceso y sin sentido. Pero la película fue un éxito. «Gracias, Johnny» debe haber pensado Burton.

Depp y el director trabajarían juntos una vez más en Dark Shadows (2012), una película que pasó por el ostracismo total de la audiencia. Desde ese momento hasta hoy, pareciera como si director y actor no se conocieran. Con un Depp protagonizando blockbusters de dudosa reputación en el futuro de la historia del cine y con un Burton centrándose en proyectos complejos de analizar (Miss Peregrine’s Home for Peculiar Children de 2016 y Dumbo de 2019), puedo llegar a parafrasear sin problemas lo que reza el título del artículo: Johnny Depp es un muso inspirador lamentablemente abandonado. Ahora, ¿por qué el adjetivo «lamentablemente»? Porque, sin dudas, esas colaboraciones épicas de comienzos de la década de 1990 no se sintieron forzadas, al contrario: el aire se sentía limpio, la renovación de los popes de Hollywood era necesaria, y ellos, como un perfecto dúo dinámico, tomaron al toro por las astas y lo domaron.

Tal vez Burton está esperando hasta que Depp vuelva a abrazar la actuación; tal vez su relación estaba comenzando a seguir el camino de la mayoría de las relaciones artista-muso, volviéndose ese 1+1 que afirmé al comienzo del artículo, contraproducente, tóxico y destructivo; tal vez, como con todo lo que amamos, cosas y personas que nos recuerdan tanto los mejores como los peores aspectos de nosotros mismos, ellos solo necesitaban un descanso el uno del otro.

El misterio se prolongará hasta nuevo aviso. 

Spoiler Show #12