Las series y películas que se creaban para nosotros cuando éramos niños no son las mismas historias que se producen en la actualidad ¿Cómo y por qué cambió el contenido para niños? ¿Dónde se originó la idea de producir contenido para los más chicos? Aquí nos sumergimos de lleno en este tema y en la historia de estas producciones.
Lo primero que debemos marcar es que la BBC creó el primer programa de televisión específicamente para niños en 1946 y fue titulado Children’s Hour. Pero esta idea no salió de la nada, antes de la TV existió la radio y fue allí donde, desde la década de 1920, se transmitieron programas con un público objetivo similar. Por otro lado, en 1937 Disney lanzó Blancanieves y los siete enanitos, la primera película de animación de la historia y también considerada para un público joven.
El contenido para niños no podían ser similares al que se creaba para los adultos, la mente de los pequeños procesa la información de manera diferente a la nuestra: lo que es extraño para nosotros, a menudo es muy atractivo para ellos. Por eso, debió inventarse una nueva formar de desarrollar las historias y los personajes.
En 1951, el panorama de la televisión cambió drásticamente cuando algunas cadenas programaron más de 27 horas de contenido infantil a la semana. Los primeros programas eran animados, divertidos, estaban llenos de personajes extravagantes, usaban colores brillantes para llamar más la atención e incluso algunos eran filmados con cámaras en un plano «cuasi» contrapicado para simular el punto de vista de los niños en edad preescolar. Luego comenzaron a llegar los shows con presentadores y niños en vivo.
El concepto de televisión para niños comenzó a transformarse y fusionarse cada vez más con el mundo educativo, ya que los programas con presentadores se dedicaron a enseñar matemáticas, ortografía, historia y demás, pero nunca perdieron de vista la parte de los juegos, el entretenimiento y la diversión. A partir de esta idea nació Sesame Street, que marcó un antes y un después en la historia de este contenido.
El show debutó el 10 de noviembre de 1969 en PBS y se convirtió en un medio encargado de desarrollar las mentes jóvenes presentando personajes divertidos, títeres, música, segmentos dedicados a enseñar el abecedario y las matemáticas, entre otras cosas. El programa inspiró un nuevo enfoque para la programación infantil y muchas cadenas alrededor del mundo comenzaron a desarrollar series similares, mientras que otras intentaron innovar con sitcoms dedicadas a los niños como La isla de Gilligan, por ejemplo.
Entre 1980 y 1990 fue la revolución de la programación para niños, con la llegada de una variada cantidad de series y películas. Las primeras horas de la mañana se transformaron en el segmento exclusivo para los niños y un actor fundamental en esto fue Nickelodeon, que se convirtió en el primer canal infantil de la televisión por cable (pueden leer la historia completa en otro de nuestros artículos). Sus programas agregaron distintas dimensiones al contenido para niños e inventaron personajes icónicos como Dora la Exploradora o Blue de Las Pistas de Blue.
Por supuesto, la competición no tardó en llegar y mirando el éxito de Nickelodeon, Disney lanzó su propio canal, con una gran cantidad de contenido dedicado para niños, con Mickey liderando, por supuesto. A esta tendencia se sumó Cartoon Network, con series animadas espectaculares destinadas a los más chicos.
Las historias en la televisión se fueron adaptando a cada época y se fueron transformando cada vez más. Las series para bebés y niños pequeños se mantuvieron coloridas, brillantes, simples y le agregaron una gran cantidad de música; mientras que los shows para chicos de 6 a 10 años se enfocaron más en la educación y los juegos; por último, las diferentes cadenas comenzaron a desarrollar tramas un poco más adultas dentro de los programas dedicados a jovenes mayores de 11 años. Pero la pantalla chica no fue la única en hacerlo.
El cine, principalmente de la mano de Pixar, empezó a prestarle más atención a las historias animadas para niños, y a las historias divertidas y coloridas le inyectaron un mensaje filosófico, social y político que repercutió fuertemente en las emociones de los niños (y también de los adultos). Las cintas para los más chicos comenzaron a tener un significado más profundo, la calidad de las producciones se elevaron significativamente y es el día de hoy que cada largometraje para los más pequeños tiene un mensaje oculto también para los adultos.
Con la evolución de la tecnología y los medios digitales, el contenido para niños también se fue mudando hacia otros dispositivos. Ahora los más chicos pueden disfrutar de una saga de videos en YouTube, escuchar sus canciones por Spotify o incluso participar en juegos interactivos diseñados especialmente para ellos. Ya no se trata del cine y la televisión nada más.
En la actualidad, existen padres de niños pequeños preocupados por el tiempo frente a la pantalla que pasan sus hijos, pero la programación digital de alta calidad ha aumentado en los últimos alis, lo que permite mantener a los niños y a sus padres conectados. Hubo avances significativos en la búsqueda de hacer que la televisión infantil sea más educativa y que las nuevas formas de medios sean una experiencia atractiva, en lugar de una en la que los espectadores sean meros receptores pasivos.
Ciertamente, las nuevas formas de medios evolucionan todos los días, pero este poder tecnológico no es suficiente para mejorar la vida y la educación de los más chicos. El legado de pioneros como Sesame Street y Nickelodeon es promover siempre algo nuevo para mejorar la calidad del contenido, buscar fusionar los mundos del entretenimiento, la educación y la psicología para entregar algo que, a la larga, rinda sus frutos.