Hay mucha filosofía detrás del Film Noir

Analicemos un poco la historia del cine estadounidense. En las décadas de 1920 y 1930, el género más popular era el western. El coraje, la autosuficiencia, la dureza masculina y la dulzura femenina eran las características más visibles. Los westerns eran el sueño americano, básicamente. Por el contrario, las películas realizadas en las décadas de 1940 y 1950, o sea, el Film Noir fue la noche oscura del cine estadounidense. Transmitió sentimientos de desilusión, pesimismo y cinismo. La sociedad retratada como corrupta, el protagonista como antihéroe, una mujer fatal atrae al protagonista al crimen, el crimen se presenta como una hazaña astuta, el fatalismo gobierna… Porque SIEMPRE los planes salen mal. El uso expresionista de la fotografía en blanco y negro que da nombre al cine negro enfatiza la sombría realidad de la vida urbana y la desilusión que conlleva.

Desde que el Film Noir existe, las preguntas no dejaron de generarse, y muchas relacionadas a la filosofía: ¿es el cine negro un género? ¿Su fatalismo equivale a tragedia? ¿Su cinismo se basa en una crisis moral, como la angustia existencial? Y no solo de filosofía vive el hombre, y es que el fenómeno del Film Noir invita a la especulación sociológica. El trauma de la Segunda Guerra Mundial y las dificultades encontradas en la posguerra cuando los sobrevivientes intentaron retomar la vida normal: el Film Noir dio expresión a esos problemas sociales.

También, el Film Noir se ve incluido en un examen desde una perspectiva fatalista, en relación con el concepto de absurdo en el existencialismo. En muchos clásicos del Film Noir los protagonistas parecen condenados: los planes no funcionan, las relaciones humanas son defectuosas y poco fiables y la sociedad parece estar predispuesta a favor de los demás. Esa combinación de fatalismo y alienación tiene cierto parentesco con el existencialismo. El existencialista está alienado porque se niega a aceptar los códigos morales de los demás. Cualquiera que niegue su propia libertad siguiendo un código moral recibido es culpable de mala fe. Sin embargo, la libertad trae consigo algo absurdo, porque el mundo es indiferente a las esperanzas de la humanidad.

Este desafío existencialista al mundo absurdo se expresa en el ingenio oscuro que es una característica del Film Noir. Pareciera que el cine negro y el existencialismo son fundamentalmente diferentes en su actitud hacia la libertad humana. Ambos reconocen que nuestra libertad está limitada por límites físicos; pero el existencialismo enfatiza las capacidades que tenemos los humanos –el alcance de nuestra libertad–, mientras que el cine negro sólo ve la contingencia, el fracaso y el destino.

Más allá de la combinación de héroes defectuosos y resultados pesimistas, las narrativas del Film Noir no alcanzan el estatus de tragedia clásica. Y es que el Film Noir es poco dramático, desde sus guiones. Afirmé que el Film Noir trabajaba los traumas de la Segunda Guerra Mundial y las dificultades encontradas en la posguerra cuando los sobrevivientes intentaron retomar la vida normal, y lo mantengo. No hay una visión distorsionada de Estados Unidos. La falta de fe religiosa con la falta de sentido, la alienación o la falta de valores morales son supuestos falsos. Así, el debate sobre el cine negro suele tener un enfoque demasiado amplio que se va por las ramas.

Para hacernos a una idea, debemos considerar a Hamlet como el antihéroe primigenio del Film Noir: alienado, cínico y abrasivo en su ingenio, hostil a la sociedad en la que vive, inteligente en la búsqueda de su enemigo y despiadado cuando otros bloquean su camino. Todo eso está dentro de una lógica de su propia realidad que, si investigamos el guion y leemos la historia de la Dinamarca de su época, cierra perfectamente. 

El Film Noir, en el fondo, rebasa de moralidad, se basa, en última instancia, en las emociones de simpatía y compasión. Esos sentimientos proporcionan el «deber» (los valores morales básicos) de los que se derivan todos nuestros complejos razonamientos morales. Si bien el desafío del Film Noir es negar esa suposición y representar un mundo donde nuestras simpatías toman un camino diferente, lo cierto es que cada final de cada película lleva a volver al status quo de la sociedad en la que el héroe vive y de la que no puede escapar. El mundo del Film Noir es el nuestro, al fin y al cabo. 

Spoiler Show #12