Gabriel parece cerrar su ciclo en The Walking Dead con un camino de no redención

En el último episodio de The Walking Dead titulado Hunted, el tercero de esta onceava temporada, debería ser temáticamente el que refleja el último y curioso asesinato del Padre en la serie ya que dice más de lo reflejado.

Con su paso extraño a lo largo de los episodios (recordemos que su primera aparición fue en la temporada 5 siendo un personaje hasta detestable y ahora es el patriarca luego de la salida de Rick GrimesGabriel aprendió a defenderse a sí mismo y a los demás matando caminantes, pero luchó para matar a personas vivas, algo totalmente nuevo para el “joven” Padre. Es más, cuando llegó el momento de atacar a los Salvadores, se mantuvo firme en esa convicción, pero finalmente mató a un Salvador disparándole en la cabeza. Todo cambió desde allí.

Ver a Gabriel matar a uno de los Reapers en el mencionado Hunted es impactante, porque es más de lo mismo pero con un giro que llevó al Padre a sus raíces. Gabriel luchó contra un Reaper y lo hirió de muerte; una vez que recuperó sus fuerzas, lo siguió y lo mató, pero antes de que el hombre muriera, le pidió a Gabriel que orara por él, una solicitud que Gabriel rechazó expresamente. Es un cambio en su primera muerte humana y muestra cuan lejos ha llegado: parece cerrar el círculo de su historia.

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A lo largo de los años Gabriel se volvió más calculador, distante y, en algunos casos, despiadado. El hecho que diga que “Dios no está más aquí” en Hunted ejemplifica cómo ve a las personas y al mundo: quiere proteger a su familia, amigos y a todos en Alexandria, pero está dispuesto a hacer lo que sea necesario para hacer el trabajo pase lo que pase.

Básicamente, Gabriel se ha convertido en una versión de Rick Grimes a la inversa: su salida será de no redención. Por estas cosas The Walking Dead sigue siendo una buena serie.

Spoiler Show #12