¿Funcionan los controles parentales?

Conforme la tecnología avanza, también las formas de entretenerse… y lamentablemente también el acceso a contenidos que no son precisamente familiares.

Pero ya no es como vencer la vergüenza de acudir a un puesto de revistas –donde de pronto podía pasar tu mamá rumbo al mercado– para comprar la prohibidísima Playboy o los artilugios adolescentes para conseguir rentar un mega-slasher sangriento en el videoclub favorito en los años 90. No. Ahora basta un clic para acceder a contenidos altamente adultos en el baño, bajo las sábanas o hasta en el aula de una escuela.

Por eso, aunado con una creciente preocupación de asociaciones de padres de familia por todo el mundo, especialistas en tecnología han hecho grandes esfuerzos por mejorar los sistemas de control parental en dispositivos, acceso a videojuegos y sitios en Internet… algo que no precisamente funciona como uno querría en plataformas de streaming.

Los sistemas de control parental en dichas plataformas son buenos, bien pensados, funcionales, pero… no infalibles. Mayormente funcionan con el sistema de activación con PIN de 4 dígitos (Netflix, Prime Video) o con un simple clic en casilla de contenidos sensibles en plataformas como YouTube o Apple.

Google Play tiene un control más monitoreable y hasta Hulu cuenta con un sistema amable con usuarios no adeptos a la tecnología… pero justo allí radica el problema, pues mientras las generaciones «salientes» nos vamos haciendo menos aptos al uso de gadgets, ¡los niños se hacen más listos y astutos!

Así es: ni los controles parentales son tan sofisticados o estrictos (¿dónde está el sistema de doble verificación con el que tanto fastidia Amazon por ejemplo?) y los padres somos cada vez más confiados. ¡Resultando en que los pequeños vean cosas que sencillamente no son para su edad ni momento!

La recomendación es la misma que en los lejanos años 80: un padre que dedica tiempo a su hijo y que le enseña valores y principios inculcará en su pequeño el factor de decisión que le permitirá evaluar si sigue los consejos de sus compañeritos a ver cosas «prohibidas» o sabe decir «no» a contenidos que en esa edad pueden ser perjudiciales.

Y créelo, querido lector: no importa qué tantos candados, restricciones y controles parentales con inteligencia artificial se inventen. Nuestros niños son muy inteligentes, y siempre encontrarán la forma de burlar las barreras que, por flojera, dejamos que alguien más ponga, en lugar de hacer nuestro trabajo: ser padres.

Spoiler Show #11