Franquicias: ¿negocio, fan service o arte puro y duro?

Esta semana nos hemos dedicado a investigar todos los aspectos de las franquicias cinematográficas, su historia, su éxito, sus etapas de vida, las que ya nos cansaron, la ayuda de la televisión y vimos cómo Star Wars manejó sus diferentes proyectos. Ahora es tiempo de explorar cuán beneficiosas realmente son, sus pros y contras.

En el último tiempo hemos tenido declaraciones que hicieron mucho ruido en contra de las franquicias, como Martin Scorsese chocando con Marvel y Ben Affleck afirmando que en el futuro las cintas más pequeñas desaparecerán por culpa de las grandes franquicias. No es una cuestión de darles la razón a ellos o no, se trata de ver cómo se manejan los estudios y las cadenas de televisión con ellas, cómo daña (si es que lo hace) al arte audiovisual y cómo lo beneficia.

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¿Las franquicias son un negocio? Si, por supuesto. Como todo en el capitalismo. El futbol es un negocio, el básquet es un negocio, las inmobiliarias, las heladerías, las compañías de celulares, absolutamente todo es un negocio. Es el dinero el que hace girar la rueda de este sistema. Por lo tanto, si una película funciona bien, pues se desarrolla una saga para seguir recaudando; y si le sigue yendo bien, entonces se crean más cintas y más juguetes y productos relacionados, y tal vez un cómic o una serie de televisión. En cuanto los estudios comiencen a perder dinero, se abandona.

Para ponerlo en ejemplos, Disney compró los derechos de Star Wars como una inversión para, en un futuro, recaudar más dinero del gastado a través de los diferentes proyectos que tenían planeados. La Casa del Ratón ve la historia de Luke y Anakin como un negocio y nada más que eso. Otro caso emblemático es el de Fast and Furious, que ya acumula 10 películas (y tiene planeados aún más proyectos) porque Universal Pictures sigue ganando una inmensa cantidad de dinero con cada una de las entregas.

En tanto y en cuanto las franquicias sean lucrativas para los estudios, seguirán agarrados a ese negocio porque no es solo la taquilla del cine la que trae el dinero, es la asociación con diferentes marcas, la publicidad, la posibilidad de expandirse a la televisión, la ropa, los funko, los peluches y muchas cosas más. La capacidad de las franquicias para generar dinero es la que las mantiene vivas.

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¿Las franquicias son un fan service? Sí, tienen algo de eso también. Generalmente, se utiliza este término para referirse a elementos superfluos en una historia, a veces relacionados con la nostalgia, como personajes que supieron ser icónicos o momentos​ recordados por todos, y en otras ocasiones relacionado con algo innecesariamente erótico. No obstante, cuando es ejecutado correctamente, aumenta el amor de los espectadores hacia la franquicia. Como siempre pasa, hay ejemplos muy buenos y muy malos de esto.

Del lado del mal nos encontramos con las secuelas de Terminator, que en cada una de ellas tienen múltiples referencias a las primeras películas y en la última entrega directamente incluyeron a los protagonistas originales sin mucho sentido; otro es Transformers, que siempre se encarga de sobre sexualizar a sus personajes femeninos; la película de Han Solo con sus malas referencias al personaje de Harrison Ford; y la trilogía del Hobbit, que nunca supo separarse de la historia de El Señor de los Anillos.

Del lado del bien nos encontramos con varios momentos del MCU como el Capitán América recogiendo el martillo de Thor, la inclusión de los anteriores Spider-Man en No Way Home, el final de Rogue One con Darth Vader y la escena del hotel en Doctor Sleep.

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¿Las franquicias son un arte? Sí, obviamente. Aunque hay muchos ejemplos de estudios y directores siendo vagos y apoyándose demasiado en la nostalgia para no animarse a contar una historia fresca, también hay otros de artistas que buscan aportarle algo nuevo a la franquicia, darle una vuelta más, mirarla desde otra perspectiva, convertirla en lago diferente.

Ya de por sí el hecho de construir una franquicia es un arte por el arduo trabajo que deben realizar productores, directores, escritores y actores para captar la atención de la audiencia mundial durante dos o más películas.

El trabajo de los artistas para intentar renovar franquicias que están estancadas es un arte, más que nada porque siempre detrás está la presión de los estudios, que solamente quieren hacer dinero en el corto plazo, y saben que si se apoyan en personajes populares de hace tres o cuatro décadas, lo harán. No obstante, muchos directores y escritores, buscan una nueva forma de contar historias.

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En definitiva, las franquicias son un fenómeno tan particular porque acumulan lo mejor y lo peor de la industria: la codicia de los estudios y las cadenas de televisión buscando hacer dinero sin importar el tipo de contenido que producen; y la sed de los artistas que intentan entregarle al público algo interesante que nunca vieron.

Es un negocio, es un arte y también tienen los peores y los mejores ejemplos de fan service que puedes encontrar. En la actualidad, las franquicias dominan la taquilla, pero siempre habrá lugar para películas diferentes porque el público está a la espera de ellas.

Spoiler Show #11