Cuando las finanzas dominan al arte: ¿por qué tantas series producidas por Disney vuelven a Netflix?

Ayer nos desayunamos con una noticia bastante curiosa: Grey’s Anatomy y otras series producidas por Disney, volverán al catálogo de Netflix. Tal vez, leído muy por arriba, la reacción más común sería «ok, ¿y a mí qué?»… Pero no todo es tan simple como aparenta.

Patrick Seitz, como buen analista y periodista financiero, notó que algo no olía bien en el compendio de las plataformas y fue drástico al sentenciarlo: los consumidores, que habían contratado servicios de streaming cuando eran baratos, se están arrepintiendo de sus membresías por las subas de precios y los están eliminando. El clima de supervivencia del más fuerte para los numerosos servicios que compiten con Netflix y Amazon es abismal.

Según las lecturas de Seitz de los gráficos de la bolsa estadounidense, Netflix es el único servicio que gana dinero por suscripciones. El resto está buscando una fórmula ganadora para competir en un mercado saturado y despiadado. Más allá de eso, y aunque suene raro, los analistas de Wall Street dicen que la industria del streaming se está consolidando. Pero, ¿cómo y por qué?

La inversión es todo

Las estrategias que suelen tomarse para ganar dinero, a saber, aumentar los precios, reducir los costos reduciendo el gasto en contenido y publicar más anuncios, son malas para la experiencia del cliente, y eso lleva a que los negocios del streaming caigan. Varios analistas de Wall Street dicen que el clima del mercado estimulará fusiones y asociaciones, como la que describimos más arriba entre Disney y Netflix: la estrategia de Disney es reubicarse como productora y vendedora de contenido a grandes competidores que tienen cautivos a los clientes que La Casa del Ratón no tiene manera de acercar, por motivos varios, entre ellos las tendencias de consumo a las que no supieron subirse antes de tiempo.

Otra realidad es la que viven empresas con una fuerte exposición al decadente negocio tradicional de televisión de pago. Eso incluye a los productores de contenido que respaldan los canales de televisión por cable tradicionales. Estas empresas necesitan frenar las pérdidas del streaming porque sus negocios principales se están viendo afectados por el corte de cable, la desaceleración de la publicidad y una taquilla débil. Seitz afirma que los inversores están presionando a empresas como Disney, Warner Bros. Discovery y Paramount Global para que empiecen a mostrar resultados positivos de sus servicios de streaming.

En cuanto a los precios, la tendencia en Estados Unidos es en alza, siendo Netflix la que, porcentualmente, menos impacta al bolsillo, aunque no así a los precios: a mediados de octubre, Netflix aumentó el precio de su plan premium sin publicidad en un 15% a 22,99 dólares al mes, Disney+ aumentó su servicio sin publicidad en un 27% a 13,99 dólares al mes; Apple TV+ subió el precio en un 43% a 9,99 dólares al mes.

Así y todo, para los principales servicios como Netflix y Amazon hay un aumento inicial en la deserción, pero el número de suscriptores tiende a normalizarse después de unos meses. Para sobrevivir y prosperar, los servicios de transmisión de video necesitan un flujo constante de contenido nuevo para mantener a los suscriptores interesados. Solo las grandes empresas pueden manejar esa posibilidad: hoy te enteraste que una nueva serie de la Pantera Negra está en camino a Disney+ y se comenta que Netflix planea gastar 17 mil millones de dólares en contenido en 2024, un 31% más que los 13 mil millones de dólares de este año.

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Goliat vence a David

Los servicios de streaming más afectados últimamente son aquellos llamados «de subescala», a saber,  Paramount+, Peacock y AMC Networks; generalmente son maestros en la TV, aprendices en la web. Lo que se ve como alternativa para estas plataformas es la consolidación y/o unión: en Estados Unidos, Paramount fusionó su servicio de transmisión Showtime con el nivel premium de Paramount+ en junio; en noviembre, Disney acordó tomar la propiedad total de Hulu al comprar la participación del 33% de Comcast en el servicio de transmisión por un valor esperado de 8.610 millones de dólares.

Si bien la consolidación puede parecer obvia dados los desafíos del mercado, probablemente llevará más tiempo de lo que la mayoría de que se piensa. Esto se debe a una serie de factores, incluidas cuestiones regulatorias y el trato con los negocios heredados que tienen muchas empresas, especialmente la televisión paga.

Sí: es probable que por un tiempo las ofertas de los antes mencionados servicios o sean bajas o directamente no renueven contenidos que en algún momento amamos y seguimos.

Superpoblar y tercerizar no es la solución

Si bien, como nombré más arriba, algunos servicios están tratando de seguir siendo viables apoyándose en la publicidad, otros están forjando alianzas de distribución de contenido para agrupar sus servicios que más que una solución significan un nuevo problema. En Estados UnidosParamount+ ahora se incluye con el programa de membresía del supermercado Walmart llamado Walmart+; Peacock y el servicio de entrega de comestibles Instacart anunciaron un acuerdo que brindaría a los clientes de Instacart+, que pagan 9,99 dólares al mes, acceso a Peacock con anuncios sin costo adicional; Verizon ofrece a sus clientes de servicio inalámbrico myPlan un paquete de streaming de las versiones con publicidad de Netflix y HBO Max por 10 dólares al mes combinados en lugar de los 17 dólares que significarían los contratos por separado; Warner ha optado por otorgar licencias de algunos contenidos de biblioteca premium para rivalizar con Netflix y apuntalar sus finanzas.

Todo lo anterior lleva a pensar que el mercado del streaming se saturó. Que empresas que no tienen nada que ver con los contenidos audiovisuales se hacen de una porción interesante del mercado. ¿El resultado? La no conformidad: el principal desafío de los más de una decena de servicios de streaming sigue en pie. Y es que existen cientos de servicios especializados dedicados a géneros como la televisión británica, el cine negro nórdico, el anime japonés, las películas de terror y los documentales, por citar ejemplos.

Don Draper tenía razón: todo es publicidad

En Estados Unidos, la mayoría de los servicios de transmisión tipo streaming ofrecen niveles de servicios con publicidad a precios más bajos para reducir la deserción y mejorar sus finanzas. Netflix, Disney+, Paramount+, HBO Max y Peacock han descubierto que los ingresos por usuario son mayores en los planes con publicidad en comparación con las suscripciones sin publicidad. Es más, Netflix informó el 1 de noviembre que alcanzó 15 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo de su servicio respaldado por publicidad, un año después del lanzamiento de la oferta.

Claro que sí: los anuncios son una fuente de ingresos constante, pero complicada. A muchos consumidores no les entusiasma sentarse a ver anuncios después de experimentar servicios sin publicidad. Pero es todo un tema de costumbres… o de bolsillo: los consumidores tendrán que volver a aprender a ser tolerantes a la publicidad. Estudios comentan que alrededor del 41% de los hogares estadounidenses con banda ancha ven actualmente servicios de streaming con publicidad. Eso es más que el 18% en 2018. Sin embargo, la televisión por cable está volviendo a ganar espacio: los consumidores estadounidenses que ahorraron dinero cortando el cable y cambiando a streaming han notado que la oferta es menor y el costo finalmente es mayor. Es irónico pensar que ahora resulta que la televisión por cable era bastante buena, al fin y al cabo: muchos canales en un solo lugar por un precio es más cómodo que más de 4 opciones por cobro separado.

El futuro es incierto.

Spoiler Show #12