Paul Mescal es electrizante en Todos Somos Extraños

El cine de Andrew Haigh es personalmente complejo. 45 años (2015), protagonizada por Charlotte Rampling (también madre de Andrew), es una historia con emociones compuestas de un amor profundo y entrañable, como lo es un matrimonio de 45 años en pleno aniversario, donde ella se da cuenta que su esposo de toda la vida sigue amando a una mujer que perdió en una excursión de alpinismo. Gracias a un deshielo por el calentamiento global, el amor de la vida de este hombre es descubierto y el único contacto directo que encontraron en los restos de la mujer son los datos de él.

Últimamente el cine se ha saturado de historias de inclusión incluyendo a la comunidad LGBTQ, a tal grado que hay algunas veces que estas tramas son totalmente innecesarias y saturan un mercado que siento sobrexplotado en sus propias anécdotas. Sin embargo, de pronto hay películas que muestran una forma distinta de apreciar estas historias, que se vuelven en cada uno de nosotros un testimonio de vida, pero también de identificación. Por eso, All Of Us Strangers (Todos Somos Extraños).

All Of Us Strangers (Todos Somos Extraños) cuenta la historia de un guionista que, tras un encuentro con su vecino (Pedro Pascal), es llevado de vuelta a la casa de su infancia donde descubre que sus padres, muertos hace mucho tiempo, viven y parecen tener la misma edad que el día que murieron. Tras este encuentro onírico, espiritual o imaginario, Adam (Andrew Scott) comienza a tener una catarsis emocional donde debe cerrar este ciclo de duelo complicado con sus padres para continuar su vida con este chico, que le ofrece una vida de compañía. 

Es difícil escribir de All Of Us Strangers (Todos Somos Extraños) porque, aunque la película tiene una complejidad visual, lo es más el sentimiento que logra transmitir al espectador. El personaje de Adam, interpretado por un soberbio Andrew Scott, tiene estas capas emocionales que lo cubren y que durante este autodescubriento tanatólogico se van quitando una a una, dejando ver a un hombre que no ha podido avanzar en la vida, no sólo gracias a la perdida, sino también al duelo de toda una existencia. Paralelo a esta historia en la que descubrimos a un hombre roto, también vemos a un ser enamorado, con la oportunidad por delante de ser feliz pero con el cual le es difícil de avanzar. Claire Foy como la madre de Adam es magnífica; transmite, a la par que Scott, emociones profundas solamente con la mirada.

El guion es tan bueno y sensible que puedes leer los ojos de ambos actores en pláticas que este hombre nunca pudo tener con sus padres, temas complejos como la soledad, la orfandad y salida del closet. Andrew Haigh y Taichi Yamada entregan una historia profunda y muy emotiva en el que el espectador, me encuentro yo aquí, se enfrentará, totalmente vulnerable ante una espiral catártica de la que no saldrá avante. El tema del duelo complicado es abordado desde la perspectiva más emocional posible, pero tampoco sin caer en el melodrama.

All Of Us Strangers (Todos Somos Extraños) pega y lo hace fuerte. Tiene imágenes poderosas que aun hoy no me puedo quitar de la cabeza, al mismo tiempo que las emociones que me transmitió y seguramente lo hará con ustedes también.

All Of Us Strangers (Todos Somos Extraños) de Andrew Haigh es una película emocionalmente poderosa, intrincada, melancólica, pero también absolutamente catártica y sanadora. Sin dudas estamos frente a una posible nominación a Andrew Scott y Claire Foy en la siguiente temporada de premios, porque ambos son una bomba de sentimientos añejos y dolorosos.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=fsG8HRZd2Bo
Spoiler Show #11