En un artículo anterior hablamos de cómo las producciones audiovisuales son capaces de crear héroes y también de representar de manera inédita a las figuras más amadas del deporte, pero también pueden hacer lo mismo con los villanos y los anti-héroes.
Como en las películas, las controversias abundan en el mundo del deporte. No importa cuál sea la actividad o el año, cada generación tiene una decena de escándalos que van desde la corrupción hasta el homicidio. A veces son nombres singulares, otros desconocidos y en algunas ocasiones un equipo entero, pero los villanos en los deportes son tantos como sus héroes.
Por supuesto, cuando algunos de estos escándalos salen a la luz, Hollywood no pierde la oportunidad de tomar estos eventos para convertirlos en un documental, una película o una serie. Y cuanta más relevancia tenga el nombre del deportista involucrado, más son los estudios y las cadenas que comienzan a desarrollar proyectos sobre esto. El caso más emblemático es el de OJ Simpson, que fue uno de los futbolistas americanos más famosos y luego fue acusado de homicidio: The OJ Simpson Story, The People vs OJ Simpson y OJ Simpson: Made in America fueron algunas de las producciones que se realizaron basándose en este tema.
La industria audiovisual también es capaz de tomar temas más amplios como la cultura de los esteroides en los deportes y hacer una película muy entretenida y conmovedora como Bigger, Faster, Stronger. Otro ejemplo similar es el del documental de Netflix, Icarus, que incluye una profunda investigación acerca de los dopajes olímpicos.
En otras ocasiones, también toman cosas que tal vez son desconocidas para la mayoría del público y tratan de darle su merecida relevancia a través de un proyecto audiovisual. Como es el caso de Cobb, la película biográfica de uno de los mejores beisbolistas de todos los tiempos, conocido también por afilar su calzado antes de cada juego, arreglar partidos, chantajear adversarios y árbitros, y golpear a un hombre hasta matarlo, entre otras cosas. Un caso similar al de Foxcatcher, que cuenta el asesinato del campeón olímpico de lucha Dave Schultz en 1996; y al de I, Tonya que narra la historia de Tonya Harding y el feroz ataque a una de sus rivales.
Siguiendo por este camino, Netflix tiene un documental de cinco partes titulado Untold donde en cada episodio se cubre un escándalo diferente de varios deportes y es un gran ejemplo de cómo se pueden retratar las polémicas de varios puntos de vista, sin importar el nombre del protagonista, la actividad que desarrolla o cuán significativa fue la controversia.
Por último, también hay lugar para narrativas escandalosas ficticias. Estas no replican los hechos reales, aunque a veces están basadas en una o más historias deportivas de la vida real. Los ejemplos más conocidos son The Longest Yard, que trata sobre un famoso futbolista americano que va a la cárcel por arreglar partidos; Celtic Pride, donde los fanáticos de un equipo de baloncesto secuestran a la estrella de su rival; y Major League, que trata sobre los intentos inescrupulosos de un dueño de arruinar una franquicia para poder ganar dinero.
Así como Hollywood puede tomar los más grandes éxitos de un deportista para crear una historia soñada, también es capaz poner el foco sobre las cosas que tratan de esconder bajo la alfombra. La luz de las cámaras no discriminan en ese sentido, no importa si lo que sucede es algo bueno o malo, lo valioso es que atraiga los ojos de los espectadores.