Mucho se ha dicho de Michael Myers, que sí es un demonio encarnado, un hombre inmortal, la maldad pura… todo. Después de 44 años y de ver casi todas las posibilidades agotadas y fallidas, la historia ahora en Halloween Ends (Halloween: La Noche Final) de David Gordon Green sí llega a una resolución definitiva sobre la súper naturalidad de Michael, el estigma de Laurie Strode y el camino al que la llevó: oscuro o luminoso, pronto se determinará.
En Halloween: La Noche Final el mal toma otras interesantes formas


Han pasado 4 años desde la noche de Halloween donde Karen, la hija de Laurie, ha sido asesinada por Michael Myers. Corey es un niñero primerizo que se ve envuelto en un fatal accidente que termina con la muerte de un niño en la noche de Halloween. Esto desata recuerdos, abre heridas y revive fantasmas que dejó Michael y que se pensaban pasivos en Haddonfield.
Estigma, víctima y perpetrador son los conceptos con los que ahora sí, abiertamente Halloween arma una tesis final para acabar la leyenda de Michael Myers. Desde la primera película de 1978, John Carpenter jugaba con los conceptos de bullying y los visitaba para poder dar un ligero contexto casi intrascendente, aun así no ahondaba en quien era una víctima y tampoco un victimario.
Rob Zombie planteó de forma superlativa la idea de que el bullying y la violencia era la razón del camino oscuro que Michael había tomado, pero fracasó en su intento de dar un trasfondo y contexto a la maldad de Michael. Con esto no estoy diciendo que la tesis de Zombie no me haya gustado; creo que la gente no le entendió al enfoque freudiano de «infancia es destino» en el cual se basó el segundo y tercer acto de su versión de Halloween 2.
El director David Gordon Green sabe jugar bien sus propios conceptos. Sin embargo, en su anterior cinta, Halloween Kills, se recargaba en una premisa básicamente social que trastocaba por mucho la crítica con personajes que invitaban a la nostalgia, y aunque no era redondamente buena, por lo menos teníamos un frenetismo cargado de violencia que entretenía y que la volvió una película digna de ser un slasher con todos sus elementos.

En el documental de Netflix sobre las cintas de Ted Bundy se tocaba el tema del escarnio social que el asesino sufría a palabras de gente que lo detestaba, y aunque Bundy alguna vez se arrepintió de sus asesinatos, no creían en él. Aquí Gordon Green vuelve a retomar una crítica social para poder arrancar su tesis desde la perspectiva del estigma en todas sus variantes: desde el punto de vista de la víctima como tal, del superviviente y el asesino, este ya sea culpable o no.
Laurie Strode, nuevamente interpretada por Jamie Lee Curtis, ha seguido luchando con el miedo del posible regreso de Myers. Su experiencia como víctima también la hace experta en detectar cuándo la maldad ha cambiado de forma, reconociéndola desde la mirada, y nos muestra cómo esta puede venir desde el exterior o, según ella, la más peligrosa y silenciosa, internamente, desarrollándose como una infección purulenta.
En Halloween Ends (Halloween: La Noche Final), David Gordon Green vuelve a las dicotomías metafóricas que desarrolló en Halloween Kills para robar la atención del espectador de lo verdaderamente importante, desarrollando temas y personajes que en apariencia tienen futuro que sirven como un señuelo para la atención del espectador y para que este no se dé cuenta que la historia, mejor dicho, que no hay historia y que solamente el último acto de la película es lo verdaderamente importante.

Halloween Ends (Halloween: La Noche Final) tiene una tesis interesante, pero a estas alturas del esperado final abrir personajes que no tienen un trascendencia sirve como cortina de humo para esconder que lo que están a punto de contarnos se puede hacer en menos tiempo y que les dio pereza poder contar una historia que cierre de forma épica esta era de violencia entre Michael Myers y Laurie Strode.
Al final, sino existieran Halloween Kills y Halloween Ends (Halloween: La Noche Final), Halloween 2018 sería el épico final que tanto esperábamos. Hagamos borrón y cuenta nueva.