En Movimiento de Cédric Klapisch proyecta todas las bondades del cine francés

Si regularmente leen mis reseñas en Spoiler Time se habrán dado cuenta que siempre hago referencia, cuando toca escribir de cine francés, de la naturalidad que tiene en su manufactura en todo lo técnico: la luz, la fotografía, la transición de los tiempos y por supuesto, de la vida. 

Hay directores de este cine que me fascinan y uno de ellos es Cédric Klapisch. Este profesional tiene como compañero y cómplice escritor a Santiago Amigorena; juntos plasman siempre la cotidianeidad de la vida con sus complicaciones ideológicas, íntimas, personales y muchas veces espirituales con implicaciones familiares. 

En su último trabajo titulado En Corps (En Movimiento) conocemos a Elise Gaultier, una joven bailarina clásica de 26 años que en pleno apogeo de su carrera se esguinza el tobillo. Un accidente como este, en este tipo de artes, es casi una sentencia de muerte profesional, y también personal. Elise se da cuenta que no podrá bailar en los próximos 2 años y resignada se va a un lugar donde otros grupos artísticos rentan para ensayar sus puestas e instalaciones artísticas. Ahí se da cuenta de cómo la vida sublima a la propia vida.

El sentarnos y esperar a que todo se solucione, nunca es lo más viable. Tan solo el título de la película ya funciona como una metáfora de este accionar para que todo comience a cambiar. Muchas veces no sabemos en qué direcciones ir de forma precisa, no obstante, el seguir ya es comenzar a solucionar. Santiago Amigorena toma por premisa cómo el arte sana la vida y, a su vez, la misma vida alimenta al arte. Este ciclo es mostrado de forma tan precisa y discreta que se ve natural, solo sucede. La colaboración sistemática entre Klapisch/Amigorena se da de forma orgánica porque llevan muchos años escribiendo y dirigiendo películas juntos; probablemente es esta reciprocidad creativa la que proporciona al cine francés una sensibilidad distinta a la industria habitual hollywoodense. Para mí es refrescante todas las veces que veo cine galo y por supuesto valoro mucho este ejercicio más humano que se aleja un poco del artificio en el que la industria cinematográfica se ha convertido en los últimos años donde todo es dinero, premios, taquilla, glamour, etcétera. Nos olvidamos un poco del cine que está ahí para confrontarnos como individuos que vamos rotos por la vida cojeando y sin saber para donde caminar o sin saber qué nos duele, pero tampoco sin funcionar al cien por ciento.

La dirección de Cèdric Klapisch es siempre con un ojo a los lazos familiares y a lo más visceral de la propia existencia y vuelve a sus propias películas una puesta en escena de la pura filosofía humana, solo del vivir. Podemos decir que este es su estilo como autor y lo plasma con cada proyecto que hace. En Corps (En Movimiento) vuelve a repetir vicios estilísticos que hace cada película, sin embargo, son estos los que precisamente lo vuelven muy reconocible dentro del cine francés. Siempre sus personajes tienen un obstáculo mayor que vencer, y es en el mismo proceso en el que se van reencontrando a sí mismos, un tipo de camino del héroe pero sin serlo, porque sabe darle la vuelta a este recurso para no hacerlo predecible y habitual.

La puesta en escena, cuando entre en vigor esta rehabilitación emocional del Elise, se transforma en un campo magnético del cual no te quieres despegar porque todo lo que pasa en escena es un imán que comunica una catarsis reparadora para este personaje y el espectador es testigo de una sanidad interior por medio del arte, así como una respuesta humana inmediata a esa sanidad por medio de la expresión. En Corps (En Movimiento) ilustra un ciclo de cómo el dolor se transforma y se transmuta en acciones, en obras, escritos, canciones, danzas, poesías y películas que pueden sanar a otros.

En Corps (En Movimiento) es una película que te hará reflexionar acerca de esos momentos en que la derrota habita la mente y endurece el cuerpo, pero que la acción, la vida, en definitiva el movimiento, son necesarios para poder avanzar y crecer. Una película humanista y emotiva que tiene un espíritu distinto a lo que has visto hasta ahora en cines, pero que también destaca de cintas muy a su estilo por su emotividad, naturalidad y emoción a flor de piel. Su  final es simplemente una catarsis para el alma.

Ya en cines.

Spoiler Show #11