La biopic de Elvis cautiva por el glamour y no por su alma

Esta semana se estrena Elvis, la biopic de Bahz Luhrmann que nos muestra el ascenso y final del Rey del Rock.

Después de casi 10 años desde que se estrenó The Great Gatsby, Lurhmann nos presenta una biopic llena de estilo, cosa que se percibe desde el minuto 1 con un frenético ritmo, una edición hiperquinética, secuencias animadas llenas de luz y sonido que se acompañan con versiones modernas de los éxitos del Rey, pantallas divididas mezcladas con footage de la época… En fin, todo el sello de autor del director de Moulin Rouge y Romeo+ Julieta.

Con una gran actuación de Austin Butler, Elvis llega para inundar los cines con sus pegajosas melodías.

Crédito: Warner

Después de la intoxicación del inicio, Bahz baja la velocidad para contarnos con detalle la historia de Elvis, llevándonos desde las carpas country en las que es descubierto por el coronel Tom Parker (Tom Hanks) hasta el final de sus días en los que la fama y los excesos le cobran factura.

La historia es un gran flashback a través de los ojos del Coronel, quien se vuelve el narrador pero también el gran antagonista de la historia. Él es un hombre que vive al pie de la letra el dicho de que «el show debe continuar» y con ese mantra va contaminando al inocente Elvis hasta llevarlo a su perdición.

Crédito: Warner

En las casi 3 horas que dura la cinta, Luhrmann relata la historia en un tono telenovelesco, lleno de altos y bajos (sin tonos grises), interrumpida por grandes momentos musicales que sin duda se vuelven lo mejor de la película.

Luhrmann sabe muy bien todo lo que se ha contado acerca de la música de Elvis, así que se encarga de rendir homenaje a los artistas negros que crearon el rock and roll, por eso, personajes como B. B. King (Kelvin Harrison Jr.), Sister Rosetta Tharpe (Yola Quartey), Little Richard (Alton Mason), Arthur Crudup (Gary Clark Jr.), Big Mama Thornton (Shonka Dukureh) y Mahalia Jackson (Cle Morgan) son puestos en alto por el autor, enseñándonos todo lo que el legado de Elvis le debe a esos músicos.

Crédito: Warner

Por el lado del melodrama, la historia deja muchas cosas a medias como la relación entre el Coronel y Elvis que es tocada muy superficialmente y con un exceso de inocencia de parte del Rey, tanta que a veces se vuelve inverosímil. Su vida amorosa también es tratada con pinzas centrándola en la única figura de Priscila Presley (Olivia DeJonge).

Como dijimos más arriba, Butler representa muy bien al Rey en la manera de cantar y bailar. Su actuación, ayudada por el gran diseño de producción, transmite la energía y adrenalina de un concierto en vivo y eso es lo que salva la película en cierta manera. Desde la primera interpretación de Elvis se ve esa química que se comparte con el espectador a la hora de escuchar las canciones icónicas del cantante. Sin embargo, por el lado del dramatismo fuera del escenario, Butler en ocasiones se ve exagerado, y sobreactuado. Eso es lo que provoca que la historia no enganche.

El otro personaje principal, el Coronel interpretado por Tom Hanks, efectivo como siempre, es una versión un poco caricaturesca del personaje pero es totalmente a propósito. Sin embargo, la intención de hacer que sea el equilibrio con el Elvis de Butler no se logra y cuando están juntos Hanks lo opaca completamente.

Eso de no enganchar lo escuchamos también en el soundtrack: se incluyen una gran cantidad de remixes que samplean las voces y las tonadas de las canciones del Rey y nuevas mezclas de las canciones originales que cuando se ven en pantalla no sirven más que para hacer que extrañemos las versiones originales. Ninguna de las mezclas hechas por Diplo, Doja Cat, Tame Impala y otros artistas invitados trascenderá más allá de ser una curiosidad más dentro del film.

Crédito: Warner

En Elvis se nos presenta al hombre-espectáculo, la leyenda, el Rey del Rock, pero se omiten muchos elementos de Elvis el hombre. Luhrmann es un director que crea grandes momentos masivos y épicos en la pantalla pero deja ir los pequeños detalles, las pequeñas cosas que hacen a las personas humanas. Lo mismo se repite con Elvis: se eliminan cientos rasgos de su vida que podrían darle un aspecto más humano para que terminara de empatizar con la audiencia, pero no es así. Esta visión rasurada y homogeneizada del Rey no termina de cerrar y para cuando llega el acto final ya es demasiado tarde.

Crédito: Warner

En conclusión, la biopic de Elvis parece más una historia de un personaje ficticio que se parece y suena como El Rey; es el cuento de un ícono de la música, la rebeldía y la moda que en apariencia pecaba de inocente. Lejos está el ser humano, el hombre de carne y hueso.

La cinta tiene todo lo que se puede esperar de un autor como Bahz Luhrmann: es vistosa, visualmente hipnotizante, masiva y con una entretenida forma de contar la historia, pero entre tanta parafernalia no hay espacio para el alma del personaje.

Elvis vendió su alma a cambio de la fama y los escenarios. Y aquí, a manera de homenaje involuntario, se nos entrega una historia vacía que no conecta emocionalmente y que cautiva por el glamour y no por su alma.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=JoqmHAr3fu8
Spoiler Show #11