Hace un tiempo era difícil pensar que alguien podría quitarle las posibilidades a Disney de llevarse cada año la estatuilla de la Academia por Mejor película animada. Del 2007 al 2010 el estudio, en equipo con Pixar, se llevaron 4 años consecutivos ese premio entre otros más como Mejor canción y algunos técnicos. Esta ha sido la última vez en que el tándem de estudios de animación se llevaran premios consecutivos en cada año que competían: en 2007, Ratatouille; en 2008, Wall-E; en 2009, Up; 2010, Toy Story 3. Después de Forky, Disney y Pixar no han vuelto ha tener la racha de premios que tuvieron la primera década de los 2000. Y entonces, Elemental.
Elemental: la película con la que Pixar puede recuperar lo perdido


¿De qué trata Elemental? Un par disparejo, Ember y Wade, viven juntos con otros residentes: fuego, agua, tierra y aire. La joven ardiente y el tipo que sigue la corriente están a punto de descubrir algo elemental: cuánto tienen en común.
Ya tenía un tiempo que una película de Pixar no me conmovía tanto como lo hizo Elemental y, por supuesto que son diversos factores los que pueden hacerlo, o no, con el espíritu del espectador. En esta caso me movió mucho que esta se trata de una historia de amor entre dos elementos totalmente distintos el uno del otro por ser el agua y el fuego, pero también podrían ser el bien y el mal o el agua y el aceite; a ese grado de diferencia hablo. Por supuesto que Pixar hace una alegoría grandilocuente acerca de esas características que nos hacen únicos y diferentes entre tantas personas, las mismas que pueden funcionar para atraer a una persona a nuestra vida, o no.
Lo que me llama la atención sobre Elemental es su ruptura, no en estilo de animación, sino en la historia, que ya no está tan dirigida hacia un público infantil, sino a uno más maduro. Creo que es la primera vez que Pixar hace una película con una narrativa romántica que raya en la comedia. El uso de un lenguaje en doble sentido nos comunica que el estudio quiere hacer que también los más grandes puedan encontrar en sus trabajos una forma diferente de ver temas tan sensibles como la paternidad, las expectativas sobre los hijos y la carga tan grande que estos llevan en los hombros al no querer decepcionar a sus padres por querer llevar una vida distinta a lo que se tenía planeado. Elemental logra muy bien, y de forma muy efectiva, estos desarrollos, llevándolos a buen puerto para que los niños no se aburran y que los mayores puedan captar el mensaje que la película quiere transmitir.
Elemental dialoga con su espectador sobre las diferencias de cada individuo en cuanto a las relaciones emocionales de cualquier índole. Indaga con estas peculiaridades que todos tenemos que nos hacen únicos ante los ojos de los demás, pero que muchas veces nosotros mismos no percibimos el valor agregado que esto le da a nuestra propia personalidad. Esto significa una ruptura en los temas de Pixar, cosa que celebro porque el estudio nos acostumbró siempre a tópicos como la amistad, la familia, las diferencias culturales, pero casi nunca ha explorado las vicisitudes de las relaciones personales y lo complejas que se vuelven al mezclarse las diferencias de los unos con los otros. El estudio por fin se aleja un poco de esa zona cómoda de temas que lo mantenían fuera del juego algunos años a comparación de otros estudios grandes de animación que, por supuesto, ven, en esta característica de Disney, una debilidad que varios años han sabido aprovechar con tratamientos en temas más desarrollados e interesantes ya no solo para los niños, también para todo el público.

Elemental es una película que rompe el molde de lo que Pixar había estado haciendo en los último años, o sea, desarrollar temas que no fueran los habituales. Logra una emotividad y sensibilidad romántica que los niños podrán apreciar, pero con la que también se divertirán, y los adultos se podrán identificar más fácilmente al tocar conversaciones que hay sobre las relaciones amorosas.
Spiderman: Across the Multiverse tiene un competidor bastante fuerte en Elemental, no solo por la animación, también por los temas tratados que son los que a la Academia le encanta premiar..
¡Ya en cines!