El problema de crecer en No gracias, ya no fumo

Los procesos personales como los duelos, los cambios, las decisiones o dejar los vicios, son algo que cuestan mucho trabajo. Si a esto le agregas que pasas de una edad a otra, todavía más. 

Richard Linklater dirigió “Boyhood” en el 2014. En esta obra maestra el director, como siempre lo hace, retrata la vida de su protagonista durante doce años. El director redefinió no solamente los dramas familiares, sino también los coming of age. Con esta película Linklater mostraba el crecimiento de sus personajes y también de sus actores. Capturaba la maduración de cada uno de ellos a través del tiempo. Esto resultó en un ejercicio tierno, inteligente pero, también sensible acerca de lo que es vida desde el lente que da solamente el tiempo.

Por eso, “No, gracias, ya no fumo”.

Nuria vive con dos roomies. Una de ellas es su mejor amiga y la otra pues, la amiga de la amiga pero dueña del departamento donde Nuria renta una recámara en un afán de crecer y ser independiente. Esta decisión de crecer y madurar se está derrumbando cuando la corren de su trabajo y, como consecuencia, sino paga l renta pues del cuarto en el que vive.

Recuerdo esta frase de “Las horas” de Stephen Daldry: “Un día. En un solo día, la vida de una mujer”. -Virginia Wolf- (Miss. Dalloway).

El afán de crecer, de salir del nido muchas veces ejerce tanta presión en nosotros que cuando esas expectativas no se cumplen o no se logran, nos frustramos. Nuria tiene miedo de regresar a casa con su madre porque eso representa una derrota enorme a su intento de independencia. Por esto Nuria es incapaz de pedir ayuda y apoyo; se encuentra en una lucha consigo misma en la que van dos/cero. Sus empeños por demostrar que puede resolver sus propios problemas solo es comparable con su decisión de dejar de fumar. 

El abandonar el cigarro dialoga de cerca con dejar de ser la niña dependiente de mamá. Nuria se ve tentada muchas veces, por su madre, en regresar a casa. -¿No entiendo para qué estás rentando si tienes una casa?- le dice su madre. Al mismo tiempo, durante este largo día, muchos le dicen: -échate un cigarrito, no pasa nada- Nuria empeñada en demostrar que puede hacer todo por sí misma no acepta ni el cigarro que tanto se le antoja, pero tampoco el regreso a casa que tanto necesita.

“No, gracias, ya no fumo” de Diego Toussaint es un sensible coming of age sobre lo que significa crecer, no en toda una vida como lo hace magistralmente Linklater en “Boyhood”, sino en un día y de golpe. En un día Nuria debe tomar opciones que cierran el ciclo de decisiones tomadas hace unos años con el afán de crecer. Y ahora lo que parece un paso atrás también es, como lo fue en su momento irse de casa, un paso adelante en este caminar constante. 

La paradoja que Diego Toussaint escribe y dirige basado en su propia vida sobre el crecimiento y el aprendizaje es sensible, empático y conmovedor, pero también se aleja del victimismo en el que podría haber caído su personaje con todas las dificultades que se le presentan. Nuria entiende que todo pasa porque ella ha decidido que pasará así, pero también está tratando de entender ese proceso, para al final volver a encontrarse a sí misma.

“No, gracias, ya no fumo” es una opera prima impresionantemente sencilla que refleja con detalles existenciales lo dificil que es asimilar la madurez a través de las decisiones, pero también convivir con tus consecuencias. ¡Hermosa lección de vida! 

Spoiler Show #11