Con Las Niñas Bien (2018), Alejandra Márquez nos mostró lo que significa ser mujer y esposa desde una perspectiva de una mujer de la alta sociedad en la década de los ochenta. Sin embargo, siempre la pluma y cámara de Alejandra son críticas, incisivas y con su nueva película El Norte sobre el Vacío logra un relato mordaz con sabor a western sobre lo que es y significa ser hombre, padre de familia en un país que podría ser cualquiera de Latinoamérica. En este caso sabemos que es México porque está basada en una historia real.
La película trata sobre Rey, un hacendado que recibió como herencia un rancho hace muchos años cuando su padre falleció. Celoso y siempre respetuoso de ese legado, Raymundo defenderá a su familia y legado contra lo que sea.
Alejandra basa esta historia en un hecho brutal y real que sucedió hace algunos años, cuando fue acribillado dentro de su propiedad el ciudadano Alejo Garza Tamez, quien murió defendiendo a su familia, negocio y legado del crimen organizado que le pedía una cuota por protección de ellos mismos o de otros cárteles de la mafia. Aunque ya he escrito en diversas ocasiones sobre los riesgos que significa ser ciudadano en México, esta vez estamos enfrentando un caso real llevado al terreno de la ficción de la mano de un excelente tratamiento cinematográfico.
Aunque esta noticia en su momento se perdió con otras tantas muy parecidas, la directora decide darle relevancia no solamente a un hecho, sino también a una situación que en ese país ya se ha vuelto un problema social de seguridad pública grave. La película se aborda por el lado de la denuncia, pienso que funciona más como un estudio antropológico sobre comportamientos humanos machistas o de género que carga de forma implícita una situación de violencia real por el propio contexto en el que se desarrolla.
Me parece bastante afortunado que Alejandra Márquez Abella haya pasado de Las Niñas Bien, un filme estéticamente pulcro y elegante, al polvoriento y desenfocado western con un intenso suspenso que lleva al espectador desde la tranquilidad que ya sugiere el campo, a la incesante zozobra que significa vivir bajo la violencia en las ciudades del norte de México bajo un estudio y deconstrucción de lo que implica ser hombre y un padre de familia en ese país y lo que esto incluye en muchas ciudades donde la violencia se ha intensificado de forma sistemática.
Resumiendo, El Norte Sobre el Vacío es una película que funciona como una demostración de que su directora se puede mover fluidamente entre géneros y tratamientos cinematográficos diferentes, unos de otros, siempre con una gran forma narrativa y personalidad.
Un fuerte ejercicio cinematográfico que ya está en competencia a Mejor Largometraje de Ficción en el Festival Internacional de Cine de Morelia.