Cuando Steven Soderbergh confirmó que dejaba la dirección de cine para volcarse en la ficción hecha para televisión, las apuestas sobre cuánto tiempo mantendría su promesa empezaron a repetirse. En su primer proyecto se lanzó con Behind the Candelabra, una biopic para HBO sobre el pianista Liberace, con un reparto hollywoodiense encabezado por Michael Douglas y Matt Damon. Un formato a medio camino entre el cine y la televisión que se presentó en el Festival de Cannes de 2013 y pocos meses fue multipremiada en los Emmy.
Para su segundo proyecto, Soderbergh ya apostó por un formato seriado, un riesgo mayor del que había afrontado en el 2013. The Knick aterrizó el año pasado en Cinemax, segundo canal de HBO, como una serie no tan preocupada por captar audiencia como lucir orgullosa. La marca indeleble de un autor que además de ejercer de productor y único director, también se encarga de las labores de montador y director de fotografía aunque en los títulos de crédito aparezca con seudónimo.
La escritura en The Knick ha mejorado con el tiempo. Al final de la primera temporada, Thackery, interpretado por Clive Owen, ya no era un visionario con sus excéntrico conocimientos médicos, sino que estos estaban siendo afectados por su adicción a las drogas. Así fue como un drogadicto ególatra desquiciado cuya arrogancia ha tenido consecuencias fatales, domina la pantalla y atrapa al espectador.
Su función como Director
En los comentarios de Blu-ray de la primera temporada, el elenco de la serie dice que Soderbergh dispara toda la temporada de 10 episodios como hubiera una sola película para, entre otras cosas, comprimir varias escenas en una sola en el set.
En Diez nudos, el primer episodio de la segunda temporada, hay una conversación entre Cornelia Robertson (Juliet Rylance) y su esposo acerca de dónde van a vivir ahora que han vuelto a Nueva York. No hay reconocimiento explícito en la escena que Algernon, que los está viendo, ya que es ex-amante de Cornelia, pero Soderbergh mantiene la cámara aguda en él mientras que deja que ella y a su marido fuera de foco. Esta situación obliga al espectador a concentrarse en su apisonada la tristeza y la ira.
Es imposible no detectar la mano de este director que ha sabido realizar dos temporadas en un gran nivel cinematográfico pero en formato serial.
Su función como Director de Fotografía
Como digo, Steven Soderbergh siempre se ha caracterizado por un exquisito cuidado de la fotografía, y no podía ser menos The Knick. Los travellings y la cámara al hombro son marca de la casa, los encuadres son angulosos y preciosistas y tanto la decoración como el vestuario están muy logrados. La tonalidad desvaída y cenicienta y los filtros de un azul metálico sugieren de forma muy precisa el ambiente malsano que se respira en el Knickerbocker y en los barrios pobres de Nueva York.
Su función como Editor
Sólo desempeñó esta tarea en la primera temporada. Su tarea de montar la serie la realizaba luego de cada jornada de rodaje. Un laburo inhumano por parte del director de Traffic.
Pero aquí no termina su trabajo como editor. En la segunda se ha enviado mails constantemente con los productores de Cinemax para ir intercambiando ideas sobre la edición y los acontecimientos de los cuáles se habían filmado en el día. En un ida y vuelta constante, Steven Soderbergh mantuvo la interacción con la edición y la postproducción.
Hace unos meses salió el libro El Knick: Anatomía de la serie en formato digital, que muestra notas de producción, trabajo de edición, e incluso las 465 horas, 30 minutos y 50 segundos dedicado a la edición.