Bill Condon y Tonatiuh Elizarraraz se hicieron presentes en la inauguración del 40° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata para exponer la nueva adaptación de El Beso de la Mujer Araña, la obra publicada por el argentino Manuel Puig en 1976. El largometraje dio el puntapié inicial en el Festival con una historia llena de amistad, amor, música, crueldad, propósito y revolución.
La novela es una de las más destacadas historias latinoamericanas de su época y se narra desde el encierro en un centro de detención clandestino durante la más reciente dictadura cívico/militar argentina. La obra de Puig relata la vida de Luis Molina (un homosexual acusado de corrupción de menores) y Valentín Arregui (militante de una organización revolucionaria) durante el tiempo que permanecen juntos en la misma celda y cómo su relación se va transformando con el tiempo, desde espía y espiado hasta enamorados.
La obra de Puig ya había sido adaptada por Héctor Babenco en 1985 y por Terrence McNally y el dúo Kander & Ebb en 1993, quienes transformaron el material en un musical que arrasó en Broadway. En esta ocasión, el largometraje de Condon retoma la historia de amor y libertad con tintes fantásticos del icónico musical de Broadway, ofreciendo una experiencia cinematográfica singular y cautivadora a través de las actuaciones de Diego Luna, Tonatiuh Elizarraraz y la espectacular presencia musical de Jennifer Lopez.
Si bien se sitúa durante la época más cruel de la sociedad argentina, la película está hablada en su totalidad en inglés y no es necesariamente una historia que capte fielmente esos años oscuros (para ello les recomendamos películas como La historia oficial, Crónica de una fuga o Infancia Clandestina), aunque si muestra un poco la violencia con la que los militares trataban a los desaparecidos. Condon pone el foco en dos cosas: el amor y la música.

Esta versión de 2025 de El beso de la mujer araña es un híbrido entre musical y romance, contrastando el ambiente triste y gris de la celda con la película que le narra Molina a Valentin protagonizada por La Luna, el personaje de JLO. La tragedia que sufren los protagonistas se disuelve en la fantasía technicolor de esta narración. Diego Luna y Tonatiuh Elizarraraz hacen un gran trabajo interpretando a los personajes de la historia principal y, al mismo tiempo, a los de la fantasía narrada por Molina.
Los trece números musicales son visualmente hermosos, coloridos e hipnóticos, acompañados de una coreografía espectacular que complementan muy bien la narración de Molina sobre La Luna, la cual no es más que la fantasía de un hombre en busca de una amor y un propósito. Jennifer Lopez es brillante en su rol de diva en esta fantasía de época. Si eres fan de las películas musicales, estas secuencias se llevarán por completo tu atención.

A mi, particularmente, los musicales no me interpelan mucho, así que por más que sean visualmente deslumbrantes me sacaron un poco del tono dramático de la historia principal. La película a veces pierde su emoción y se vuelve demasiado estética, la sordidez real del régimen militar no termina de estar bien representada, aunque Elizarraraz y Luna hacen un trabajo increíble para que nosotros terminemos encariñándonos con sus personajes.
La novela de Puig ponen al amor y la imaginación como las armas principales contra el totalitarismo. Los personajes principales, a pesar de perder su libertad, nunca pierden sus sueños. Ese concepto se pierde un poco en el medio de la obra de Condon, pero se retoma claramente al final. Al fin y al cabo es una película audaz, se caracteriza por ser una combinación de géneros y es ciertamente diferente al resto de las cintas que vemos en la actualidad.
