El universo de Westeros vuelve a expandirse con El caballero de los siete reinos, una serie que apuesta por una mirada más cercana, humana y sorprendentemente cálida dentro del mundo creado por George R.R. Martin. Con estreno programado para el domingo 18 de enero, la producción se centra en dos figuras improbables: Ser Duncan the Tall y su joven escudero, Egg. Este último es interpretado por Dexter Sol Ansell, un actor que, pese a su corta edad, se convierte en uno de los grandes motores emocionales de la historia.
Egg no es un niño común. Es misterioso, brillante, mandón y profundamente solitario. A través de él, la serie explora temas como la identidad, la pertenencia y la necesidad de afecto, todo desde una perspectiva que rara vez se había visto en el universo de Juego de tronos. Ansell construye al personaje con inteligencia, humor y una honestidad que conecta de inmediato con el espectador.
De una audición inesperada a convertirse en Egg
El camino de Dexter Sol Ansell hacia Westeros comenzó de una manera poco convencional. En sus primeras audiciones, ni siquiera sabía para qué proyecto estaba leyendo. “Al principio leí un texto de la película Un gran chico”, recuerda. Tras varias pruebas, llegó la revelación: se trataba de El caballero de los siete reinos.
Para Ansell, el nombre no significaba demasiado. “Nunca he visto Juego de tronos”, confiesa con total naturalidad. Fue su madre quien le explicó la magnitud del universo al que estaba a punto de entrar. “Cuando mi mamá me dijo lo grande que era todo, me emocioné muchísimo”.
Uno de los requisitos clave del casting fue no negociable. George R.R. Martin tenía una condición clara: Egg debía raparse de verdad. “George dijo que quien fuera Egg tenía que ser Egg, no alguien con una calva falsa”, explica Ansell. Su reacción fue inmediata: “Dije: ‘Está bien, lo hago’”.
El primer día que se afeitó la cabeza quedó grabado en video… y en su memoria. “El barbero pasó la máquina justo por el centro de la cabeza primero”, cuenta entre risas nerviosas. “Pensé: ‘¿En qué me he metido?’ Un minuto estaba a punto de morir en Los juegos del hambre y al siguiente me estaba rapando”. El frío fue intenso, pero el resultado le gustó.
Más allá del aspecto físico, el rapado tenía sentido narrativo. Egg debía pasar desapercibido. “Si no se afeitaba, lo devolverían al castillo inmediatamente. Lo encontrarían muy fácil”, explica, dejando claro que cada detalle del personaje responde a una lógica interna muy precisa.

Egg y Dunk: una química que nació en las audiciones
Desde las primeras pruebas quedó claro que la relación entre Egg y Dunk sería el corazón de la serie. Ansell lo sintió de inmediato al compartir escena con Peter Claffey. “Necesitaba que él se quedara con el papel porque no sentía la misma conexión con los demás”, recuerda haberle dicho a su madre.
La intuición no falló. Claffey fue elegido como Ser Duncan the Tall, y esa química inicial se trasladó directamente a la pantalla. Fuera del set, la relación se fortaleció de una forma muy particular: las salas de arcade. “Nuestra relación se construyó básicamente en los arcades. Vamos todo el tiempo”, explica Ansell con entusiasmo.
El actor incluso presume su habilidad con las máquinas de garra. “Tienes que alinearla perfectamente, pero no elegir el premio que se vea demasiado fácil. Tienes que agarrar la etiqueta para engancharlo”, detalla con precisión quirúrgica. ¿Quién es mejor? No hay duda: “Yo. Peter nunca gana”.
La diferencia de estatura entre ambos actores también se convirtió en parte del día a día del rodaje. “Me dolía el cuello de estar mirando hacia arriba todo el tiempo”, confiesa. El problema fue tan serio que tuvo que ir a fisioterapia. “Todo porque él es demasiado alto”, dice entre risas, reflejando el tono cómplice que define su relación.

¿Quién es Egg y por qué huye de su familia?
Egg es uno de los personajes más intrigantes de la serie. Cuando el público lo conoce, hay más preguntas que respuestas. “Es misterioso. Yo siempre me pregunto quién es Egg, qué es, por qué es un chico de establo”, explica Ansell. A eso se suma un rasgo muy marcado: su inteligencia.
“Egg es un sabelotodo, definitivamente. Él le enseña a Dunk lo que sabe”, afirma el actor. En esa dinámica se invierten los roles tradicionales. Aunque Dunk es el caballero, Egg es quien aporta el conocimiento, la estrategia y la visión más amplia del mundo. “Egg le enseña a Dunk cómo ser un mejor caballero y cómo ser más inteligente”.
Ese carácter puede resultar irritante. “Egg es un poco molesto. No querrías meterte con él”, admite Ansell. “Si estuviera en tu clase sería muy mandón”. Sin embargo, esa personalidad esconde una herida profunda.
La razón por la que Egg busca desesperadamente a un caballero al que servir no tiene que ver con la aventura, sino con el rechazo. “Odia completamente a su familia. Todos son muy crueles con él”, explica. Para Egg, cualquier oportunidad de escapar es válida.
Al principio, Dunk no parece la mejor opción. Pero lo que Egg realmente busca es algo más simple y poderoso. “Todo lo que quiere es que alguien lo quiera y estar en una familia feliz”. Esa necesidad emocional es la base de su vínculo con Dunk. “Al principio no tienen una gran relación, pero crece y terminan siendo como hermanos”.
Lo que empieza como una huida se transforma en una amistad profunda y genuina, uno de los ejes más emotivos de la serie.

Caballos, barro y aprendizaje acelerado en Westeros
El rodaje de El caballero de los siete reinos fue tan exigente como inolvidable. Uno de los mayores retos para Ansell fue aprender a montar a caballo. Sus experiencias previas no habían sido las mejores. “Intenté aprender antes con el caballo de mis vecinos y no terminó bien”, recuerda.
Esta vez, el aprendizaje fue intensivo. “Cuando estás filmando es como un curso acelerado”, explica. En solo una semana ya estaba trotando, y pronto pasó al galope y a los saltos. “Cada caballo es diferente”, añade, demostrando un conocimiento adquirido a base de práctica.
Para la segunda temporada, el desafío será distinto. “Voy a montar una mula”, adelanta. “Son muy buenas en las colinas y mucho más suaves”.
El trabajo con espadas fue más limitado, pero igualmente formativo. “Aprendí combate básico con el coordinador de stunts”, cuenta. Incluso tuvo la oportunidad de practicar karate, lo que añade otra capa a su entrenamiento físico.
Las locaciones en Belfast y otras zonas de Irlanda del Norte pusieron a prueba a todo el equipo. “Llovía muchísimo y todo estaba lleno de barro”, recuerda. Su vestuario empeoraba la situación. “Mi capa era muy pesada y arrastraba por el suelo, así que se llenaba de lodo”. Al final del día, caminaba encorvado por el peso.
A pesar de todo, la experiencia fue inolvidable. “Fue algo absolutamente increíble”, asegura, destacando el ambiente positivo del set.
Uno de sus recuerdos favoritos no ocurrió frente a la cámara. Tras una jornada de rodaje, vio cómo el equipo de utilería cargaba supuestos cadáveres… hasta que uno se levantó. “Dijo: ‘Puedo caminar solo, gracias’”, recuerda entre carcajadas. Era un extra que nadie había avisado que podía levantarse.

El respaldo definitivo de George R. R. Martin
Si había alguna duda sobre su interpretación, se disipó el día que George R.R. Martin visitó el set. Ansell estaba filmando una escena de tira y afloja, cayendo repetidamente al barro. El creador del universo observaba de cerca.
“George me dijo: ‘Pareces haber saltado directamente del libro. Eres perfecto. Tú eres Egg’”, recuerda emocionado. Para el joven actor, ese momento lo cambió todo. “No necesito más motivación. Me lo dijo el creador de mí”.
Con El caballero de los siete reinos, Dexter Sol Ansell no solo interpreta a Egg: lo encarna con una autenticidad que promete convertirlo en uno de los personajes más queridos del nuevo capítulo de Westeros.
