Depeche mode: Memento Mori

El documental ‘Depeche Mode: M’, dirigido por el mexicano Fernando Frías (conocido por Ya no estoy aquí), trasciende la mera filmación de conciertos para convertirse en una profunda meditación sobre la muerte y la trascendencia en el contexto de la cultura mexicana. Filmada durante los tres conciertos agotados de la banda en la Ciudad de México para su gira Memento Mori, la película es un audaz experimento narrativo.
Frías se aleja de la forma convencional del concierto-película al intercalar poderosos segmentos en vivo con viñetas casi documentales y una rica imaginería que explora la relación única de México con la muerte. Esta decisión transforma la cinta en una experiencia más contemplativa. El concierto no es solo un evento musical, sino el territorio de un encuentro entre la memoria (tras la reciente pérdida del miembro fundador Andrew Fletcher) y el presente, lo íntimo y lo colectivo. El resultado no busca la exaltación fácil, sino una mirada sostenida sobre la permanencia de aquello que la muerte no interrumpe: la música y la comunidad.

2 La voz de la trascendencia y un imaginario mexicano
Aunque las reseñas disponibles no lo mencionan explícitamente, es sabido que Fernando Frías suele trabajar con talento reconocido. Asumiendo la participación de Daniel Giménez Cacho como la «poderosa voz de un narrador», esta adición refuerza el tono trascendental del documental. Su voz opera como una guía interna que confronta al espectador con la propia mortalidad.
Las imágenes que representan el significado de la muerte en México —el culto, las ofrendas, la celebración— se entrelazan con el sonido de Depeche Mode, creando un paralelismo cultural impactante. México, con su espiritualidad única ante el adiós, se convierte en un espejo de la temática Memento Mori del álbum, no de una manera trágica, sino como un recordatorio para vivir y gozar el presente, simbolizado por la entrega masiva en el concierto.

3 La muerte como hilo conductor
Frías logra hilar todo un concepto mortuorio ligado directamente al título del disco y la gira (Memento Mori significa ‘Recuerda que vas a morir’). Para el director, la película es una celebración de este concepto, no de forma confrontativa, sino como una aceptación de la vida. A través del lente mexicano, el luto se transforma en una forma de honrar y recordar a quienes ya no están, elevando cada pérdida a un universo de sentimientos. La elección de México como escenario central subraya cómo la cultura puede mediar entre la oscuridad y la belleza, ofreciendo una vía para la hermandad y el recuerdo a través de la música. La escena de «World In My Eyes,» tocada en recuerdo de Fletcher, se vuelve particularmente emotiva al insertarse en esta rica capa de simbolismo mexicano.
Depeche Mode: M’ de Fernando Frías no es un simple filme de concierto; es una carta poética a la muerte. Es la música como territorio de encuentro entre memoria y presente, donde el dolor cicatriza en el baile.»