La década de los 80 no solo fue la época de las películas de acción y del surgimiento de grandes directores de cine como Steven Spielberg, David Lynch y James Cameron; también significó un cambio en la animación para niños y niñas que, de repente, abandonó un poco su simpleza para adentrarse en terrenos del bien y el mal, buenos y villanos, con historias más elaboradas y complejas.
Tal es el avance que sufrió la animación en la década de los 80, que hoy en día muchos de esos dibujitos que mirábamos los millennials cuando éramos chicos son los que están siendo reinventados, un poco para comprarnos desde la nostalgia y otro poco porque sus historias siguen siendo interesantes.
Fuente: Netflix
La década de los 70 fue, quizás, el boom de los dibujos animados de Hanna-Barbera. Si bien muchos de los clásicos que aún hoy adoramos de este estudio de animación, como Los Picapiedras, El Oso Yogui o Los Supersónicos fueron creados en los años sesenta, a esta parte del mundo llegaron en los setentas. Sus tramas eran cómicas, reconfortantes y para toda la familia. Incluso, en Estados Unidos, competían en horario prime-time con otro tipo de programas. Sin embargo, la llegada de la nueva década implicaría un cambio en la oferta animada para los más pequeños.
El primer indicio de lo que se vendría en los años 80 es, sin dudas, Mazinger Z, el anime que dio origen a todo un género: el de los mechas. Esta serie, que en muchas partes del mundo ya se pudo apreciar en la década de los 70, comenzó a ampliar los horizontes de lo que se podía hacer en animación y también de lo que se podía contar.
Mazinger Z comenzó a plantear historias de buenos y malos, de villanos que intentaban destruir o postrar al universo entero a sus pies. La animación feel good y para toda la familia quedaba atrás. Luego de Mazinger Z este tipo de historias, en los 80, fueron la base de todos los dibujitos que mirábamos. El mejor ejemplo es, claro, Thundercats, la historia de este equipo de héroes, felinos humanoides, avanzados tecnológicamente, que abrazan fuerzas sobrenaturales como el Ojo de Thundera y viajan a planetas lejanos solo para enfrentarse con unos villanos que quieren no solo eliminarlos, sino robarles su poder y con el dominar el mundo.
Existen muchos más ejemplos. He-Man and the Masters of the Universe es uno, que también, como Thundercats, nos lleva a un planeta lejano, Eternia, a conocer a un héroe que absorbe su poder de un elemento mítico (la Espada del Poder) que un villano que quiere dominar el universo, Skeletor, intenta robarle.
Otro ejemplo similar es Los Halcones Galácticos que, de nuevo, nos lleva a un mundo lejano, con héroes que mezclan la tecnología con elementos místicos, para combatir a un villano que quiere dominarlo todo.
Este tipo de animaciones no aparecieron por casualidad: la década de los 80 es una década marcada por la tensión. Es la década de la Guerra Fría, con las potencias de Estados Unidos y la Unión Soviética midiendo sus fuerzas e insinuando un nuevo enfrentamiento bélico que, luego de la masividad destructiva de la Segunda Guerra Mundial, aterrorizaba a todo el mundo.
También los ochentas son la década del surgimiento de las computadores e Internet. La tecnología comenzaba a alzarse como algo que podía cambiar nuestras vidas para siempre. Aunque, también, algo que podía volverse en nuestra contra, ya fuera explotando un transbordador espacial, como el Challenger, o una central nuclear como Chernobyl.
Todas estas tensiones entre la paz alcanzada luego de la Segunda Guerra Mundial y el presente hostil de USA vs. URSS, los avances tecnológicos temerarios y peligrosos, el descubrimiento de nuevas enfermedades, como el HIV, y más, llevaban a la expansión de las historias que se les contaban a los niños. Ya no había lugar únicamente para las historias enternecedoras, de comedia feel good, hacía falta ampliar el mundo, mirar a las estrellas, encontrar héroes que nos protegieran ante los nuevos peligros.
En el presente, muchas de estas series están siendo revisitadas. Quizás se deba a que nuestro mundo también se encuentra en tensión: la tensión por el poder entre Estados Unidos y China, o Estados Unidos y Rusia, la tensión ante la catástrofe climática, el surgimiento de enfermedades como el COVID-19 y avances tecnológicos que a veces aterran nos piden que volvamos a ver esas series. Las nuevas versiones, como las de He-Man y She-Ra de Netflix, no solo nos pegan justo en la nostalgia, sino que además, en un mundo tan convulsionado como el de los ochentas, podemos encontrar en ellas algo de consuelo.
Ludwika Paleta, Juanpa Zurita, Renata Vaca y Héctor Trejo en Spoiler Show con Rana Fonk.
En este programa nos visitan Ludwika Paleta y Juanpa Zurita para hablarnos de "¿Quieres ser mi novia?", Renata Vaca de su próxima serie para Netflix "Mal de amores" y detalles de su viaje a Corea y el actor y creador de contenidos Héctor "Bully" Trejo. ¡Charla y diversión asegurada!