El cine de superhéroes ocupa una gran parte de las carteleras, así como también las series se superponen unas a otras en las plataformas de streaming. Marvel y DC son los que lideran en este género, pero no son los únicos.
Sin embargo, hace ya un tiempo que la emoción parece haber abandonado a los fans y los estrenos no impactan con la misma fuerza que antes. Vale destacar que, además, las críticas también dejaron de acompañar al género, remarcando su redundancia y la falta de innovación. Basta con ver cómo le está yendo a la última estrenada de Marvel, Madame Web, para saber de qué hablo.
¿Cómo comenzó el cine de superhéroes?
Para rastrear los orígenes del género tenemos que irnos bastante atrás, alrededor de 1941 cuando se estrenó Adventures of Captain Marvel, una serie animada que llevaba a la pantalla al personaje de Fawcett Comics creado en 1939 y que, luego, con el tiempo, terminaría convirtiéndose en nada más y nada menos que Shazam.
Batman también hizo su debut por esa época, con un serial cinematográfico en el que Lewis Wilson vestía la piel de Bruce Wayne y del Caballero Oscuro y donde por primera vez se comenzó a construir en la pantalla el universo del vigilante de Ciudad Gótica: fue allí donde vimos por primera vez la Baticueva, el Batimóvil y a Alfred.
Sin embargo, el verdadero primer boom del género lo podemos encontrar en la década de los 70 con el estreno cinematográfico de Superman, donde George Reeves se convertiría en el mítico héroe de Krypton. Fueron Reeves y su Superman los que abrieron las puertas para todo lo que vino después, incluidos los múltiplos Batman y todo el MCU.
¿Cuáles fueron las películas más taquilleras del género?
La respuesta a esta pregunta es fácil: Avengers: Endgame. El filme estrenado en el 2019 que significó la culminación de un proceso de más de una década y que reunió a todos los superhéroes del Universo Cinematográfico de Marvellogró recaudar mundialmente 2.799.439.100 dólares, siendo no solo la más taquillera en el género de superhéroes sino también la segunda más taquillera de la historia del cine, superada solo por Avatar que, dicho sea de paso, solo logró superarla con su reestreno en China, que anticipaba la llegada de su segunda parte.
En el top 5 de las más exitosas de superhéroes encontramos todas películas de Marvel y, en su mayoría, se trata de aquellas cintas donde los superhéroes se reunían para luchar con el villano de turno de cada fase, con excepción de la que se encuentra en el tercer puesto, que es Spider-Man: No Way Home. En No Way HomeMarvel y Sony jugaron la carta de la nostalgia reuniendo a tres generaciones de Spider-Man y a sus respectivos villanos, lo cual explica el notable éxito del filme.
Para encontrar una película que pertenezca al otro universo superheróico, el DC Universe, tenemos que irnos hasta el décimo puesto, donde encontramos a Aquaman que, en el ranking general de la historia del cine, se encuentra en la posición número 29.
¿Por qué no le va bien a las películas de superhéroes hoy en día?
La respuesta a esta pregunta es un poco más compleja y, también, un poco más subjetiva. La debacle del género de superhéroes se debe, para mí, a un cúmulo de motivos. Para empezar, creo que el más importante de todos es la saturación de mercado. Si bien los fanáticos son fieles y apasionados, la mayoría de ellos llegó a su clímax en Avengers: Endgame y, a partir de allí, era esperable un descenso en la emoción con la que se seguía el proyecto.
Luego de diez años o más sin respiro, los fans vieron realizados sus sueños en Endgame y estaban listos para tomarse un respiro. Sin embargo, las producciones no se detuvieron, al contrario, se redoblaron: el MCU se amplió de las pantallas del cine a la pantalla chica del streaming, convirtiéndose en un árbol con cada vez más ramas y cada vez más imposible de abarcar. Tras haber tenido cierta sensación de conclusión y ante la sensación de que el universo se ampliaba desmesuradamente, muchos fanáticos dieron un paso al costado y lo que antes se seguía como religión se convirtió en un pasatiempo que se visitaba “cuando se podía”.
Por el lado de DC los sucesivos volantazos dentro del universo, con el Arrowverse por un lado, las películas por el otro, las peleas con los fanáticos por las versiones de tal o cual director hicieron imposible un hilo conductor. No digo que no haya fanáticos del universo de DC, digo que esos fanáticos veían muy complicada la tarea de abocarse a seguir una trama que saltaba de un lado para el otro. Ojo, esto puede llegar a cambiar si, bajo la nueva dirección de James Gunn, logran reorganizar filas y seguir todos una misma línea.
Por otro lado, aunque cabe destacar que las películas de superhéroes son muy entretenidas, ninguna de ellas se caracteriza por su complejidad o sus personajes súper profundos: tienden a ser simplistas, con buenos y malos bien delimitados y héroes dispuestos a sacrificarse por el bien común. Sí, ya sé que hay excepciones (y en general esas excepciones suelen ser excelentes), pero ¿hasta dónde se puede seguir repitiendo la misma historia y seguir teniendo éxito? Muchas de las películas de superhéroes son prácticamente intercambiables, sin nada de sorpresa y guiones repetitivos y, hasta a veces, algo perezosos.
¿Hay excepciones a esta debacle?
Claro que sí, no es que TODO el género de superhéroes haya entrado en esta debacle, pero, casualmente, las producciones que se salvan son aquellas que lograron aportar una visión diferente. Por supuesto hablo de series como The Boys o Invincible, que muestran un lado más violento y más oscuro de los superhéroes. Tanto la serie basada en los cómics de Garth Ennis como la animada basada en el de Robert Kirkman se destacan por su violencia sanguinolenta pero también por mostrar que esos héroes que mencionaba antes, que parecen siempre dispuestos a sacrificarse por el bien común, muchas veces tienen un lado oscuro perverso y mesiánico que desprecia al ser humano común y corriente.
Por otro lado, otras producciones actuales que han logrado escapar a la debacle del género son las películas animadas de Spider-Man, Spider-Man: Into the Spider-Verse y Spider-Man: Across the Spider-Verse. La majestuosidad de producción de estos filmes animados, completamente innovadores (tanto que les valió a la primera ganar el premio a Mejor Película Animada en los premios de la Academia y a la segunda estar nominada, pendiente aún de resolución) combinada con la presentación de una nueva versión de Spider-Man, encarnada por Miles Morales, logró que estas películas brillaran a pesar de la saturación general para con las películas de superhéroes.
Incluso dentro de los límites de lo conocido, en los últimos tiempos tanto los fanáticos como la crítica supieron apreciar más producciones como Loki, que se centra en un antihéroe, o filmes como Joker, que presenta una versión más realista del clásico villano de Batman, demostrando que cuando se arriesga, cuando se sale un poco de los límites preestablecidos, el público está dispuesto a probar y encantarse con esas nuevas propuestas.
El futuro es, como siempre, incierto. Por el lado de Marvel, su último estreno fue Madame Web y ni la crítica ni la taquilla la están acompañando. En los primeros seis días su escasa recaudación de 25.8 millones de dólares la convirtió en el peor estreno de la historia de la dupla Marvel / Sony. Al momento de escribir este artículo, en Rotten Tomatoes goza de un 13 % de puntuación de la crítica especializada y un 56 % de la audiencia. En IMDB la cosa no va mejor: 3.7 es su calificación lapidaria.
¿Qué sigue después de esto? Bueno, las cosas no pintan tan mal: durante el último Súper Bowl debutó el trailer de Deadpool 3 y todos sabemos que Wade Wilson es siempre una brisa de aire fresco para el género. Si a eso le sumamos la cartita de la nostalgia (que, como vimos en Spider-Man: No Way Home siempre funciona) con el regreso de Hugh Jackman al rol de Wolverine, es muy probable que este filme se salve de la debacle.
Luego, también tendremos por el lado de Marvel a Kraven The Hunter, otro intento de la dupla con Sony por traer nuevos personajes a su universo compartido y la tercera entrega –Dios sabe porqué- de Venom.
Por el lado de DC, lo más promisorio es la secuela de Joker, Joker: Folie à Deux, mientras que para, por ejemplo, la segunda parte de The Batman con Robert Pattinson vamos a tener que esperar hasta el 2025.
En la pantalla chica tendremos otra brisa de aire fresco con la cuarta temporada de The Boys en junio y la última temporada de TheUmbrella Academy en agosto, mientras que más tarde quizás nos encontremos con Agatha: Darkhold Diaries y The Penguin por el lado de DC.
¿Podrá recuperarse el género a este bajón generalizado? Sí y no, a mi entender. No si se pretende seguir utilizando una única forma que ya ha demostrado y recontra demostrado que está agotada. Ahora, si por el contrario se empieza a explorar el género de otra manera, buscando otras aristas, presentando historias más complejas y con más matices, con guiones más elaborados y no tan estandarizados, todavía puede haber esperanzas.
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