Corría el año 2006 y Denzel Washington regresaba a posición de director con la película Fences, adaptación directa de la obra de teatro ganadora del Premio Pulitzer de August Wilson. Washington, quien había ganado el Oscar dos veces en su carrera, también interpretó al personaje principal de la historia, Troy Maxson, un obrero afroamericano que lucha por sobrevivir en una sociedad racialmente segregada de la década de 1950.
El actor y director entregó una película que pudo haber cambiado para siempre la entrega de los Premios Óscar, pero no sucedió. Y todo se resume como un presagio de lo que la misma trama comenta.
El encanto de la cinta gira alrededor de Troy, un charlatán que maneja así a su esposa y bromea con su amigo Bono en su patio trasero. Su voz es poesía pura, sobre todo cuando divaga y filosofa mundanamente sobre la vida y las oportunidades perdidas. Troy sabe lo que es perder, y Fences también.
Pero la vida sigue adelante, y así como Troy es amo y señor polémico en su casa, Fences tuvo peso en la entrega de los Premios de ese año: 4 nominaciones no son pocas para una cinta que tuvo muy poco presupuesto por donde se la mire.
La relación de Troy con su hijo menor, Cory, aturde: Troy se niega a firmar para el reclutamiento de Cory por parte de un equipo de fútbol universitario, a pesar de que él mismo soñaba con convertirse en un atleta estrella. Troy amargado y espinoso cree que no hay futuro para Cory en los deportes, y sin ayuda destruye las perspectivas de Cory. Cory está resentido con su padre. En las premiaciones, Fences solamente se distinguió con un galardón: Mejor actriz de reparto para Viola Davis por su papel de Rose Lee Maxson. Lo amargo de Troy pasó a ser reflejo de lo triste que puede ser el resultado en ternas de una verdadera obra de arte.
Luego de ver Fences, uno se pregunta los porqués de los resultados en los premios más importantes del espectáculo. Y nuevamente un reflejo de la cinta se impone: Troy revela el daño que la división racial infligió al hombre afroamericano en la América de mediados del Siglo XX; de la misma manera, los premios seguían en ese momento muy divididos por la segregación. El peso de la fractura de la familia afroamericana que se muestra en la cinta es muy comparable a la herida de Hollywood que nunca sana.
La intención de Washington era genuina: igualar y poner sobre la mesa temas universales; todos en el fondo sentimos igual. Como dijo en entrevista con Voice Of America (VOA). «Los temas de esta película, de esta obra, son temas universales. Están más allá del blanco y el negro; alcanzan al esposo y la esposa, al padre y al hijo, a la madre y al hijo». Y lo mismo para el carácter de su Troy: no se define por el color de su piel, sino que va directo al núcleo de su psique como ser humano. Pero eso no fue leído de la misma manera por quienes otorgan los Premios.
Denzel Washington plays Troy Maxson and Viola Davis plays Rose Maxson in Fences from Paramount Pictures. Directed by Denzel Washington from a screenplay by August Wilson.
Fences tenía el potencial para múltiples Premios Oscar, y después de años de críticas de que la Academia ha ignorado a las personas de color, la tendencia continuó. Como marca del destino, Russell Hornsby, quien interpretó a Lyons Maxson, hijo mayor de Troy, comentó a VOA que nadie de la producción de pensaba en los Premios; es más, siguió y dijo que «aquí realmente nadie está pensando en eso en absoluto. Ya hemos ganado, honestamente. Somos victoriosos con solo sentarnos frente a ustedes y con solo tener la película terminada y en lata para que la gente pueda ver y dar testimonio del genio que es August Wilson«.
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