La representación latina o mexicana hasta hace unos años en el cine se limitaba a empleadas domesticas, indocumentados y temas de narcotráfico. Cuesta mucho trabajo poder saber como representar al mexicano para otras culturas, otro países y en eso nos ayudó mucho “Coco” de Pixar, pero el esfuerzo ha sido por muchos años en como llevar la cultura e idiosincrasia mexicana al exterior.
Existe un nicho que aunque pareciera trillado y recurrente en el cine mexicano es el personaje que se va al otro lado a buscar una nueva forma de vida. Probablemente estamos cansados de ser dibujados como los apestados de nuestro vecino del norte y una historia que incluya nuevamente un personaje con ese corte no nos parezca nada atractivo y tampoco con el cual nos podamos identificar del todo.
No obstante, Jonas Cuarón, nos trae un viaje del héroe muy mexicano porque no explora desde la victimización, tampoco desde la búsqueda de identidad nacional o el encajar, sino desde los sueños. ¿De qué estamos hechos en el alma? ¿Qué significa ser quien soy? ¿De dónde vengo y si quiero quedarme en donde estoy?.

“Campeón gabacho” es la primera novela de la escritora mexicana Aura Xilonen, publicada en 2015 cuando tan solo tenia 19 años. La historia es sobre Liborio, un joven mexicano golpeado por la violencia y la marginación de su país y decide cruzar el Río Bravo hacia Estados Unidos. Una vez en el “otro lado”, sobreviviendo en condiciones precarias e indocumentado, consigue trabajo en una bookstore y se da cuenta que tiene un talento especial para el boxeo. Por medio de un viaje personal que incluye el amor y el choque cultural con la sociedad norteamericana, Liborio intenta construir una identidad en un lugar que tiene que defender como suyo aunque no lo sea, incluso cuando ni él mismo se tiene fe.
Uno de los grandes aciertos del guion de Cuarón es el gran respeto que tiene por la Novela de Xilonen. Como comenté párrafos arriba, el viaje del héroe esta muy bien tropicalizado a una idiosincrasia picaresca mexicana donde el “ingleñol” y la Neo lengua mezcla del español del norte de México, modismos urbanos son como un personaje más que logra crear un puente de identificación cercana con el espectador, no solo mexicano, sino también latinoamericano.

El rompimiento de la cuarta pared que Liborio logra con el espectador es importante como efectivo para que esta película funcione lo bastante bien desde la reflexión pero también desde el humor. En realidad, Cuarón trató de ser muy respetuoso con esta sub cultura Mexico-americana, que aunque pudiera estar caricaturizada por momentos o llevada a la farsa, dialoga perfecto con el tono con el que quiere tratar a Liborio, y colocarlo como puente entre el espectador y su historia.
Algo que agradezco mucho de la escritura y profundidad del personaje de Liborio es la gran integridad que tiene con el mismo y lo que quiere lograr. Esto por medio de un romance que sucede dentro de la película y, sin dar tanto Spoiler, cuando piensas que la historia de su vida se va ir por ahí, Liborio da una lección de respeto a los ideales, a la representación del espíritu mexicano y también a la humanidad que, en últimos años hemos perdido.
Me gusta ser testigo de la evolución de un director dinástico que ya no depende de un apellido para poder tener un sello personal. Jonás ha logrado conectar por medio de “Campeón gabacho”, con un sentimiento nómada del mexicano. Una emoción huérfana de patria que tiene tantas vertientes como consecuencias y una de estas es la migración a otros países por buscar un futuro mejor. “Campeón gabacho” no solo es un homenaje a la fortaleza mexicana, también al corazón resiliente que solo un inmigrante puede tener.
