La batalla contra el tiempo y la serie que se perfila como la revelación del año

El segundo episodio de Chernobyl nos confirma lo que habíamos dicho: estamos frente a una de las mejores historias de este año. El primer episodio nos cautivó por su excelente montaje en el que sobresalía la reconstrucción de la planta nuclear y la zona cero de la explosión, mostrándonos los minutos subsecuentes al evento. En el segundo episodio, del cual hablaremos, se nos muestran las horas que siguieron y cómo cada minuto es crucial para evitar un daño nuclear mayor.

Fuente: HBO

Lo que debemos resaltar es que aunque en la ficha técnica aparecen los nombres de Stellan Skarsgård, Jared Harris y Emily Watson, ellos no aparecen en su esplendor hasta este episodio (ok, Jared Harris aparece unos cuantos minutos en el episodio 1, pero era como la nada misma), y su inclusión dentro de la historia nos deja muy satisfechos. El duelo de actuaciones entre Skarsgård (interpretando al alto oficial Boris Shcherbina) y Harris (interpretando al científico nuclear Valery Legasov) es soberbio: uno representando a los intereses gubernamentales y el otro del lado de la ciencia. 

Fuente: HBO

En este episodio se muestra el alcance tan grande que tuvo la explosión en Chernobyl en el cuerpo y alma del personaje de Emily Watson (interpretando a la científica nuclear Ulana Khomyuk): está a 400 kilómetros de la zona cero y aún así logra darse cuenta de lo que está sucediendo, a pesar de que el gobierno lo está ocultando.

Esto da la idea de lo bien hecha que está la serie: sabe transportarse de un lado a otro llevando la tensión.

Fuente: HBO

Es que sí, la historia fluye de manera notable y logra meternos en ese mood de película de terror que nos presentó en el primer episodio: las escenas de la evacuación, los soldados adentrándose dentro de la planta nuclear enfundados en sus trajes antiradiación, el hospital abarrotado de soldados heridos y las imágenes desoladoras de la ciudad de Priyat totalmente abandonada se añaden a esa atmósfera post-nuclear.

De aquí en adelante la historia recaerá en los protagonistas antes mencionados y gracias a sus excelentes actuaciones hacen que este episodio y en general la serie mantenga su excelente nivel.

Las locaciones usadas están en Lituania

La impecable dirección de Johan Renck, junto con la fotografía del sueco Jakob Ihre, hacen que las locaciones lituanas usadas para la serie nos den ese aire de desolación que tanto perturba.

También debemos mencionar que algunas frases que menciona el personaje de Harris nos ayudarán dimensionar el verdadero nivel de la tragedia:

Cada átomo de Uranio-235 es como una bala que viaja a la velocidad de la luz penetrándolo todo en su camino. Cada gramo de U-235 tiene más de mil trillones de esas balas. Chernobyl tiene 3 millones de gramos y ahora mismo está ardiendo.

Los últimos minutos de este episodio son una obra maestra; la forma en que todo va aumentando en tensión sin necesidad de diálogo hasta cerrarlo de una manera grandiosa.

Esperemos que no baje su nivel en los pocos capítulos que quedan.

Spoiler Show #11