Catching Killers muestra el otro lado de las investigaciones policiales

El género true crime está, sin duda, en boga. Día tras día se estrenan series, películas y documentales que revisan los casos de asesinatos, desapariciones y crímenes de todo tipo que han aterrado a la población de todo el mundo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esas series, películas y documentales, en general, suelen enfocarse en retratar a los criminales. Así, tenemos varias producciones que hablan de Ted Bundy, o de TBK, o de tantos otros asesinos seriales, tratando de desentrañar lo que pasaba por sus mentes cuando se convirtieron en los monstruos que aterraron a la sociedad.

Catching Killers es la excepción a la regla. La serie original de Netflix pone la lupa no sobre los criminales, sino sobre los investigadores que hicieron posibles sus arrestos. El pasado 9 de febrero la serie estrenó su segunda temporada, con cuatro nuevos episodios, que nos llevaron a conocer más a fondo a los hombres y mujeres que trabajaron sin descanso para poner a algunos de los criminales más temibles detrás de las rejas.

Video
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A fines del 2021 Netflix estrenó la primera temporada de Catching Killers, una serie documental de true crime con cuatro episodios en esa primera entrega, en la que se revisaban los casos de algunos de los asesinos más célebres de Estados Unidos, contados por los oficiales y detectives que colaboraron para lograr sus detenciones. En esa primera entrega, por ejemplo, se revisó el caso de Aileen Wuornos, la asesina serial que quedó inmortalizada gracias a la película Monster que le valió un premio de la Academia a Charlize Theron por encarnarla, como así también el llamado “The Happy Face Killer”, Keith Jesperson, quien enviaba cartas a los medios y la policía decoradas con caritas sonrientes donde confesaba sus crímenes, a pesar de que en un principio otras dos personas habían sido juzgadas y condenadas por ellos.

Lo interesante de Catching Killers es que los asesinos no son los protagonistas. En su lugar, los policías y detectives cuentan sus experiencias trabajando en los casos y cómo estos afectaron sus vidas. Muchos de ellos, incluso a décadas de haber trabajado para atrapar a estos criminales, continúan conmoviéndose cuando deben revivir los horrores que presenciaron y el esfuerzo que les llevó atraparlos.

Esta es la originalidad de Catching Killers y el motivo que la convierte en una serie de true crime como ninguna otra: ninguno de los oficiales y detectives que trabajaron en esos casos terminó ileso. Su salud mental, física, sus vínculos con sus familias sufrieron el hecho de que fueran ellos los encargados de tener que atrapar a semejantes monstruos.

Fuente: Netflix

En la segunda temporada, que como decíamos en un comienzo estrenó el pasado 9 de febrero, la serie explora nuevos casos, entre ellos el del infame Dennis Rader, más conocido como BTK por las primeras letras de su modus operandi “bind, torture, kill” (atar, torturar, matar) y porque fue un personaje de la serie de David Fincher, Mindhunter, pero también nos lleva a Canadá, a Toronto, para contarnos en los dos últimos episodios el caso del asesino de Toronto Village, un hombre que asesinaba a miembros de la comunidad LGBTQ+ y un caso que, en un principio, se vinculó con redes de canibalismo.

Como en la primera entrega, es impresionante ver la dedicación y el esfuerzo prácticamente sobrehumano que hicieron detectives y miembros de las fuerzas policiales y judiciales, dejando todo de lado para poder atrapar a estos criminales. Conmueve cómo estos casos se les meten debajo de la piel, obligándolos a dedicarse 100% a resolverlos y así traer justicia a sus comunidades.

Fuente: Netflix

Para quienes gustan del género true crime, Catching Killers es una opción más que interesante. No solo encontrarán en sus episodios criminales que han saltado a la fama por la infamia de sus crímenes, sino que además podrán ver el otro lado de esas historias, contadas precisamente por sus protagonistas, aquellos que fueron capaces de atraparlos.

Spoiler Show #11