La fantasía histórica se queda a mitad de camino en su intento de ser la nueva Game of Thrones

La última temporada de Game of Thrones se siente cada vez más cerca y los ejecutivos ya han comenzado a trazar nuevos proyectos con el fin de llenar ese inmenso lugar vacío. Uno de ellos es Britannia, la gran apuesta televisiva que llega a América Latina a través de la pantalla de FOX Premium. A pesar de contar con una superproducción y algunos personajes interesantes, esta ficción histórica con elementos sobrenaturales originaria de HBO se encuentra lejos de erigirse como la sustituta del popular drama que la cadena despedirá en 2019.

La serie relata la conquista de Britannia, la isla actualmente conocida como Gran Bretaña, por parte del Imperio Romano en el año 43 D.C. y luego de los intentos fallidos de Julio César. La historia sigue los pasos del general Aulus Plautio y su ejército a través de estas tierras oscuras y misteriosas gobernadas por mujeres guerreras, clanes y druidas.

La primera temporada compuesta por 9 capítulos nos lleva de viaje alrededor de impresionantes escenarios naturales que representan los pueblos de los habitantes de la isla europea. Desde un primer momento, la serie intenta reflejar algunas de las costumbres y la mitología de esta civilización de la que poco se conoce, acercándose más a series como Vikings. Los personajes femeninos cumplen un rol fundamental en la trama, siendo éstas las jefas de las tribus celtas. Una de ellas es la feroz princesa Kerra (interpretada por Kelly Reilly) del clan Cantii, quien será la encargada de liderar la guerra contra los romanos.

En Britannia, la organización política resulta más que caótica. Existen cuatro tribus que conviven en la isla y todas ellas se encuentran enemistadas. Sin embargo, la llegada de los invasores obliga al clan Cantii y a los Regni– dirigidos por la Reina Antedia– a negociar la paz y unir sus fuerzas en defensa de las tierras.

En medio de la masacre generada tras el arribo del ejército romano, una niña Cantii llamada Cait (Eleanor Worthington-Cox) queda totalmente desamparada luego de que los romanos asesinaran a toda su familia. La joven comienza una travesía por los bosques junto a Veran (Mckenzie Crook), un hombre de la comunidad druida que posee habilidades mágicas.

Mientras los britanos intentan llegar a un acuerdo, el ejercito imperial gobernado por Claudio también muestra sus debilidades. Las supersticiones en torno a la maldición de la isla desatan el temor de los soldados y las fricciones entre el general Plautio (David Morrissey) y su mano derecha Lucius (Hugo Speer) no tardan en hacerse notar. El valeroso Aulus esconde además un terrible secreto que podría acabar de lleno con la misión.

Creada por los hermanos Tom y Jez Butterworth (Birthday Girl), la serie carece de rigurosidad histórica y manifiesta varios errores desde el primer episodio, como la mención a El Cairo cuando la ciudad recién es construida 600 años después de la guerra. La monstruosa caracterización de los druidas resulta un tanto ridícula y por momentos se evidencia una falta de conexión entre los eventos y personajes que ocurren en diversos escenarios. Al igual que GOT, este drama también pretende abarcar pequeños mundos fusionados en un mismo universo, pero lamentablemente no logra salir igual de airoso.

Una de las máximas virtudes que presenta la ficción reside en las brillantes interpretaciones del reparto. Morrissey, quien ya nos había conquistado con su papel de El Gobernador en The Walking Dead, es quien mejor se luce, seguido de Reilly y la joven Worthington-Cox, un verdadero hallazgo actoral. El elenco incluye también a algunas caras conocidas como Ian McDiarmid (Star Wars), Zoë Wanamaker (Harry Potter y la Piedra Filosofal) y David Bradley (Game of Thrones).

El vestuario y el maquillaje son otros de los puntos fuertes de esta serie que no escatima en presupuesto a la hora de lograr una estética deslumbrante.

En resumidas cuentas, podemos afirmar que Britannia es una propuesta ambiciosa, con un despliegue técnico impecable y una ambientación que sorprende. Intenta seguir los pasos de Game of Thrones y Vikings, pero se queda a medio camino. Sin duda, gustará a los simpatizantes de las ficciones épicas que comiencen a verla sin grandes expectativas. 

Spoiler Show #11