El 31 de enero BoJack Horseman llegará a su fin. La serie animada original de Netflix ha sabido consagrarse como una de las mejores de esta década y nosotros no estamos listos para despedirnos de ella. ¿Quieres saber porqué? A continuación, te damos 6 motivos por los que sabemos que extrañaremos al show de Raphael Bob-Waksberg.
6 motivos por los que no queremos decirle adiós a nuestro caballo preferido

1 Su humor descarnado

BoJack Horseman es una comedia (aunque a veces no lo parezca). Y cuando se propone hacernos reír, es capaz de llegar hasta el absurdo más absurdo para lograrlo. Lo disfrutamos muchísimo.
2 Su crudeza

Decíamos recién que, a veces, BoJack Horseman no parece una comedia, y esto es porque no teme a embarrarse con temas complejos. Para empezar, su protagonista es un adicto depresivo, desde allí, todo lo que se nos ocurra: feminismo, aborto, uso de armas, etc. Al show nunca le tembló el pulso para mostrar verdades duras y nos encanta.
3 Animación bellísima

BoJack Horseman nos ha regalado momentos únicos a nivel animación. Sin ir más lejos, en esta primera parte de su última temporada, en el episodio The New Client, las múltiples Princess Carolyn arman una danza visualmente preciosa.
4 Bromas ocultas

¡Vamos, si hasta hay una cuenta de Instagram muy famosa dedicada a encontrar cada broma oculta en el show! BoJack Horseman es especial para ir poniendo pausa y mirar cada detalle, porque seguro encontrarás algo que te hará reír.
5 Su compromiso a narrar la historia de formas innovadoras

Una y otra vez, BoJack Horseman ha encontrado distintas formas de sorprendernos, y sabemos que en los 8 episodios que nos quedan, seguramente vuelva a hacerlo. Episodios como Fish Out of Water o Free Churro se animan a contar la historia de la serie de formas únicas y memorables.
6 Sus personajes imperfectos

Lo mejor de BoJack Horseman es que, a pesar de tener como personajes a muchos animales antropomorfos, son más humanos que muchos de los que vemos en otros shows. Sus defectos, sus errores, son los que los hacen entrañables y los que nos aseguran que vamos a extrañarlos infinitamente.