El pasado viernes 25 de octubre volvió a la pantalla chica una de las mejores series originales de Netflix, BoJack Horseman. El show estrenó la primera parte de su sexta temporada, mostrando 8 episodios de los 16 a los que llegará cuando llegue la segunda entrega, el próximo 31 de enero. La expectativa, que ya era muchísima, se fue por las nubes cuando nos enteramos de que esta sexta temporada sería la última. El show, que siempre se caracterizó por su crudeza y que muchos han llamado la Mad Men de Netflix, no defraudó llevándonos por un paseo de emociones difíciles que, para colmo, no augura ningún final feliz.
La sexta temporada no perdona y ahora no sabemos cómo esperar hasta Enero


Nadie esperaba que la recta final de BoJack Horseman fuera un camino de rosas, es cierto, pero tal vez no creíamos que en tan solo 8 episodios la serie creada por Raphael Bob-Waksberg pudiera dejarnos con el corazón en la boca hasta el próximo año. La sexta temporada comienza con un BoJack en Pastiches, el centro de rehabilitación en el que lo deja Diane tras tocar fondo en la quinta entrega de la serie, con todo el drama de Philbert y Gina. Mientras que las primeras semanas de BoJack se ven infernales, el recuerdo constante de Sarah Lynn parece encarrilar a nuestro caballo preferido para comprometerse con el tratamiento y estar sobrio, finalmente.
La clave de esta temporada parece ser demostrarnos que BoJack es capaz de ser una persona decente y coherente y que realmente sus adicciones sacaban la peor versión de él, que una vez sobrio puede formar vínculos importantes y reconocer cada uno de sus errores pasados y hasta ayudar a aquellos que más lo necesitan, dejando de lado su egoísmo característico. Mientras él se reconstruye, todos los otros personajes parecen ir cayendo en desgracia, especialmente Diane, llevando la relación entre ambos hacia nuevos niveles de amistad y entendimiento conmovedores.
A pesar de su resistencia, BoJack consigue ser dado de alta de rehabilitación y así emprende su viaje para agradecer a aquellos que lo hay aguantado en sus peores momentos, pasando no solo por Diane y su nueva vida en Chicago, y sus problemas con la depresión, sino también por Todd, sus problemas familiares y sus dificultades para encontrar pareja, Princess Carolyn y sus dificultades para repartir su tiempo entre el trabajo y su nueva hija y hasta Mr. Peanutbutter y su sueño frustrado de un episodio crossover con él.

Por supuesto, cuando todos parecían estar alcanzando cierto nivel de estabilidad, el pasado de BoJack vuelve para arruinar su progreso: su viaje a Nuevo México, la muerte de Sarah Lynn y su agresión a Gina resurgen, para golpear donde más duele. Los próximos 8 episodios serán, sin duda, una nueva caída en desgracia del protagonista, quien parecía, finalmente, estar alcanzando algo de paz. El deseo de un final feliz que alguna vez pudimos tener parece ser cada vez mas lejano.
En esta sexta temporada, que todavía no tuvo un episodio clave como hemos visto en otras (Fish Out of Water, Stupid Piece of Sh*t o Free Churro, por nombrar algunos de entregas anteriores), el guión continuó deslumbrándonos con frases durísimas, portadoras de un realismo que parece imposible en un show donde la mitad de sus personajes son animales antropomorfos. Hay que destacar también, por supuesto, la nueva intro de la serie, que nos anuncia que todos los errores del pasado pueden volver.

Con estos primeros 8 episodios de su sexta y última temporada, BoJack Horseman nos deja inquietos, tachando los días hasta enero, dispuestos a continuar maratoneando la serie una y otra vez para poder sacarle todo el jugo que tiene, pero también convencidos de que el show se despedirá a lo grande.