Contrario a lo que todos pudieran pensar acerca de Barbiede Greta Gerwig, que podría ser un primer gran tropiezo en su filmografía, pues no lo es. Barbie dialoga mucho con el contexto social actual, ese tan complicado por las discusiones de feminismo y patriarcado para poder deconstruir, por lo menos en mí, conceptos nuevos en práctica pero ya arraigados en nuestra época. Todo esto lo hace con una inteligencia apabullante: la película obedece a criticar a la sociedad actual y burlarse de esta. Gerwig sortea lo insulso y estúpido para ser muy ingeniosa.
¿De qué trata? Barbie (Margot Robbie) vive en su burbuja perfecta con todas las demás Barbies y por supuesto Ken (Ryan Gosling). Él, enamoradísimo, y ella no lo quiere más que como su amigo Ken. Esta perfección total en la que ambos personajes viven se ve fracturada cuando la blonda sufre cambios físicos y lo ideal de su apariencia comienza a no serlo tanto, por lo menos para ella.
Barbie logra algo que varias películas han intentado pero no concretado: deconstruir conceptos y clichés sociales que, aunque ya son viejos conocidos, son recientemente adoptados por nuestra sociedad. Términos como «patriarcado», «feminismo», etcétera, son objeto de una descomposición conceptual para poder llegar a un término medio en el cual hombres y mujeres, pero también comunidad LGBTQ, puedan entender que no se trata de quién tiene la razón o quién obedece a quién, sino de captar que somos una sociedad que comparte un mundo, por lo tanto, somos un mismo equipo. Greta Gerwig juega haciendo creer al espectador que está dialogando seriamente con estos conceptos cuando se está burlando de ellos y posicionándolos en el lugar que cada uno se merece.
En 1792, Mary Wollstonecraft escribió el libro Vindicación de los derechos de la mujer; la propuesta de esta autora feminista radicaba en igualdad de derechos civiles, políticos, laborales, educativos, y también al divorcio; estos representaban los inicios del feminismo que fue ganando terreno en una segunda, tercera y ahora cuarta ola. No fue hasta hace unos 25 años a la fecha que el concepto del patriarcado y la represión social a las mujeres comenzó a tener un auge con tintes políticos en varios países. Simone de Beauvoir es una de las máximas representantes de la última ola, misma en la que las mujeres son más conscientes de la propiedad de su cuerpo y decisiones, pero también de los clichés sociales a los que son sometidas… por el patriarcado.
Barbietoma todo lo anterior, lo lee y lo analiza para después tirarlo a la basura y decirnos que nuestras discusiones sobre estos temas son absurdas, sin sentido, pero no dejan de ser importantes. La película nos dice que es por medio de estas marcadas diferencias y las discusiones alrededor que llegaremos a un punto medio donde ni hombre ni mujeres ni LGBTQ tendremos ninguna razón, que es más importante estar conscientes de nuestras diferencias físicas y psicológicas para poder entender, no los roles asignados por unos y otros, sino los que nos sirven para poder avanzar a una sociedad ahora sí en verdad inclusiva con más lugar para todos y donde nadie se quede atrás.
Crédito: Warner Bros.
Barbie, dentro de su universo color rosa, creía que ayudaba a las mujeres a sentirse más empoderadas e independientes, hasta que sale al mundo real para darse cuenta que su existencia alimentaba conceptos físicos inalcanzables y establecía poderíos económicos capitalistas que distanciaban a hombres y mujeres de una igualdad en la que ella, erróneamente, también pensaba que vivía en su propio mundo con fiestas interminables de chicas y ropa perfecta.
Lo grandioso de Barbiees que se destruye ella misma en su concepto canónico para reinventarse y encontrar nuevos parámetros en los que ni ella ni tampoco Ken se sientan sin un propósito al estar el uno sin el otro. Así, la directora profundiza con un humor bastante inteligente en temas delicados y espinosos sin salir tampoco raspada, todo lo contrario: la cinta se puede jactar de ser ingeniosa en su guion y personajes, pero también estúpidamente divertida y profundamente existencialista.
Barbiees un juego de conceptos que toma, tira y recicla para que no nos tomemos tan en serio nuestras diferencias y roles, sino entenderlas no para pelear sino para poder complementar al otro en sus propias diferencias. Difícil esta tarea, una en la que solamente Greta podía ser exitosa al entender perfectamente lo que se dice que es ser hombre y mujer, romperlo y ahora sí comenzar desde una serie de conceptos que vuelven a reconstruirse desde una base del entendimiento y dejando de lado conceptos arcaicos como «feminismo» y «patriarcado», etiquetas que complican aun más una relación impregnada de una sensación de status quo en las que las apariencias gobiernan, mas no la comprensión.
Barbie de Greta Gerwig es una cinta inteligentemente escrita, dirigida y actuada, es profunda en temas relevantes y divertida con chistes que se burlan de nosotros como hombres y mujeres, pero también de lo absurdo que nos hemos convertido como sociedad encerrados en conceptos viejos que ya no funcionan y que hace falta reestructurar para volver a reiniciar una nueva relación entre todos.
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