Cuando Disney anunció las adaptaciones cinematográficas de The Haunted Mansion y Pirates of the Caribbean, dos de las atracciones más populares y añejas de sus parques temáticos, los aficionados no supieron qué esperar. Por un lado estaba la emoción de ver los simpáticos recorridos trasladados a la pantalla grande, por el otro el nerviosismo de que los proyectos no estuvieran a la altura y finalmente la necesidad de dar sentido a cada viaje a partir del poder narrativo de una historia. Esto recordando que, al igual que muchos otros de los primeros juegos, ninguno cuenta una trama en concreto y sólo introducen a sus visitantes en un sitio fantástico.
Más allá de lo opuesto de sus respectivos resultados, las cintas fueron consideradas las primeras exponentes de una tendencia que no tardaría en dispararse. Al final no fue lo uno ni lo otro. En realidad la primera película inspirada en una atracción Disney fue Tower of Terror (1997), que estrenada en formato casero, relata la historia de un reportero que intenta resolver el misterio de los cinco huéspedes desaparecidos del Hollywood Tower Hotel en una noche tormentosa. La tendencia fue seguida por Misión a Marte (2000) y The Country Bears (2002). Si excluimos las secuelas de Piratas, pasarían más de diez años para que el ratón abordara otro proyecto de esta naturaleza con Tomorrowland (2015).
No menos importante es que casi todas han pasado con más penas que glorias por las salas. Si excluimos la entrega original de Jack Sparrow, la media en Rotten Tomatoes es de 35%. La situación tampoco ha sido la más alentadora en taquilla, pues si bien la trilogía original de Piratas rebasó la barrera de los $1,000 millones de dólares (mdd a partir de ahora), todo ha sido a la baja desde entonces. Incluso Tomorrowland, con el talento conjunto de Brad Bird y George Clooney, y una inversión cercana a los $190 mdd, apenas pudo recaudar $209 mdd en taquilla mundial.
Con estos antecedentes en puerta y con la adición de Jungle Cruise (2021) a la lista, uno no puede dejar de preguntarse qué tan buena idea es la adaptación de atracciones Disney.
Mantengan manos y pies dentro del vehículo
El que las atracciones más clásicas de los parques temáticos no tengan una trama concreta hace que el traslado a la pantalla grande sea una posibilidad sumamente atractiva, pero también una labor extremadamente compleja.
Por un lado, son propiedades intelectuales bien establecidas en una parte importante de los aficionados y que ofrecen toda clase de libertades narrativas siempre que se incluyan guiños que permitan la conexión emocional y que pueden ir de la música a personajes y situaciones icónicas. De la enigmática novia de The Haunted Mansion al tema Yo Ho (A Pirate’s Life for Me) de Pirates of the Caribbean y sin olvidarnos de Rosita, famosa ave del Enchanted Tiki Room que saltara al cine en Jungle Cruise. Son además una oportunidad para explorar el pasado. No solo del estudio, sino también del cine y de la propia humanidad. Tal es el caso de Jungle Cruise que remite de lleno a aventuras como Indiana Jones y los cazadores del arca perdida (1981), La momia (1999) y la propia Piratas del Caribe (2003), pero también a La reina de África (1951), que dirigida por John Huston y protagonizada por HumphreyBogart y KatharineHepburn, fue fuente de inspiración del recorrido original. De hecho, la construcción de los personajes encarnados por DwayneJohnson y EmilyBlunt se apoya directamente en la de las dos leyendas del cine.
Es, finalmente, una forma de publicidad indirecta que invita a visitar los parques temáticos del estudio alrededor mundo…
Tal y como se dijo anteriormente, esto no significa que la labor esté exenta de riesgos, siendo el encontrar la esencia adecuada de las adaptaciones el mayor de todos. Después de todo, la mayoría son recorridos con casi 70 años de existencia, lo que hace que en muchos casos sus bases puedan sentirse obsoletas. Tal fue el caso de Tomorrowland, sustentada en la visión idealizada del futuro de Walt Disney y que nada tiene que ver con los enfoques agridulces de la actualidad. Ésta fue, de hecho, una de sus críticas más recurrentes.
Ni qué decir de las variantes del contexto que ha provocado actualizaciones en las atracciones que en muchas ocasiones no son bien recibidas por los puristas y que como tal, complican las traslaciones a la pantalla grande. Pirates of the Caribbean alteró su vieja subasta de mujeres para convertir a la mítica pelirroja en una auténtica bucanera llamada Redd, mientras que Jungle Cruise está en proceso de remover estereotipos, lo que explica que algunos de los momentos y personajes más icónicos del recorrido no saltaran a la pantalla grande.
Y claro, el decidir qué tan infantiles deben ser. Walt Disney nunca fue renuente a las emociones fuertes para los más pequeños, lo que se manifestó en atracciones como The Haunted Mansion que deambulaban entre el terror y la comedia. La mezcla cinematográfica no fue tan sencilla, lo que resultó en una comedia deslucida. Caso contrario a Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra, que sacrificó a las audiencias infantiles con la inclusión de alcohol, sensualidad y secuencias que fueron consideradas demasiado perturbadoras para los más pequeños, lo que no le impidió ser uno de los mayores éxitos de su tiempo. Ni qué decir de Misión a Marte, tan madura que pocos la ubican entre este tipo de películas.
Llevar las atracciones Disney a la pantalla es, como muchas otras ideas del estudio, una apuesta sustentada en la ilusión y la nostalgia. Sus posibilidades de éxito aumentan con un buen tratamiento sustentado en el respeto a los recorridos y su adecuada traslación a la realidad contemporánea. La experiencia dice que encontrar la fórmula no ha sido sencillo, pero el día en que esto suceda, el estudio estará ante una amplia gama de posibilidades que podrían dar una nueva edad de oro en su cine live-action.
Por ahora, los inconvenientes propios de la era COVID imposibilitan decir si Jungle Cruise será un éxito financiero –acumuló poco más de $66 mdd globales en su primer fin de semana–, pero la estupenda química de su dupla estelar y sus críticas predominantemente positivas nos hacen pensar que el estudio ha dado un paso importante para lograr su anhelado objetivo.
Ludwika Paleta, Juanpa Zurita, Renata Vaca y Héctor Trejo en Spoiler Show con Rana Fonk.
En este programa nos visitan Ludwika Paleta y Juanpa Zurita para hablarnos de "¿Quieres ser mi novia?", Renata Vaca de su próxima serie para Netflix "Mal de amores" y detalles de su viaje a Corea y el actor y creador de contenidos Héctor "Bully" Trejo. ¡Charla y diversión asegurada!