¡Basta de zombies! Vuelve a la simpleza del terror a través de los monstruos

A lo largo de sus tres temporadas, Ash vs Evil Dead ha manifestado un criterio que por momentos parece perdido tanto en el cine como en las series de terror: la capacidad de espantar con la simpleza de los monstruos. Pero fue un camino arduo el que tuvo que sortear la serie para lograr establecerse, quizás, como una de las pocas que aun conserva la estilística y los preceptos del género. Sobre todo en épocas dónde los zombies rondan por todos lados.

Vayamos por partes.

Escenarios

No hay nada grandilocuente. El paso del tiempo benefició las posibilidades de crear, quizás, gracias a la tecnología, un montaje escenográfico mucho más lúgubre que en sus anteriores versiones cinematográficas. Pero Sam Raimi (productor ahora, director de las películas) logra mostrar que la tecnología no es lo esencial para magnificar este recurso, sino todo lo contrario, es apenas un mínimo aporte.

La clave parece radicar en crear el escenario a partir de la construcción del miedo de los personajes. De esta manera vemos ambientes que se concatenan con los sentimientos y emociones que expresan los personajes y esto, sumado a la iluminación y a los movimientos exactos de cámara, crean el ambiente propicio para que el espectador se pegue uno de esos sustos que van aparejados de una risa nerviosa.

Personajes

Ash Williams (Bruce Campbell) lleva la batuta, y lo hace manera magistral. No solo por su deber culposo de enfrentarse al mal, si no además por su carácter empedernido que hace que uno empatice decididamente con él. No juega al antihéroe porque sí. Su personaje tiene el deber de matarlos a todos, no importa cómo, los monstruos deben morir y él llevará a cabo esa misión, razón por la cual, y gracias a sus dos compañeros en esta lucha Pablo Simón Bolivar (Ray Santiago) y Kelly Maxwell (Dana Delorenzo), la serie no se queda sólo en el terror mas áspero, sino que juegan al más crudo humor negro: chistes en medio de matanzas y sangre de la más enrojecida calidad.

Queridos monstruos

Lejos de querer robarle el título a uno de los libros argentinos mas grandes de terror (Elsa Bornemann) y que todo chico debe leer, el apartado lleva este nombre porque en la serie hay una preocupación estética y de calidad por los monstruos. No es solo por el maquillaje, los gritos, alaridos, y risas macabras con las que se desgarra, capítulo a capítulo, la suerte de nuestros antihéroes, sino todo lo contrario: aquí está el triunfo de cada una de sus temporadas. La serie crea monstruos, algo que el género había perdido en detrimento de otras formas de generar miedo. Pero en Ash vs Evil Dead los monstruos ocupan un lugar preponderante. Son parcos, siniestros, sucios y eso está bien.

Porque su función no es solo aparecer para que Ash munido de su motosierra los destripe. No, para nada: ante cada aparición monstruosa hay un escenario, hay un montaje que los cubre, los recubre y los descubre para que el espectador se espante, y los sueñe toda la noche.

Resumiendo

Entonces, ¿por qué hay que ver Ash vs Evil Dead? Simple: tiene todos los elementos propios de un género que últimamente ha sido bastardeado en el cine o en la televisión a fuerza de mucho presupuesto, pocas ideas y más impacto que dejar en el espectador esa sensación de pánico. Revitaliza con humor, narrativa e inventiva una forma de crear miedo que parecía olvidada y por sobre todas las cosas, los monstruos…los queridos monstruos.

Spoiler Show #11