Con Ant-Man and The Wasp: Quantumania esta semana se inaugura la nueva fase del universo Marvel. Después de una larga campaña de publicidad, la película ya se puede ver en todos los cines, y según hemos escuchado en labios de Kevin Feige y compañía, es la cinta de Marvel más importante desde Avengers: Endgame.
Sobredosis de CGI sin corazón: Ant-Man 3 es una fallida presentación de la nueva fase del MCU


Se nos presenta al adorable Scott Lang (Paul, Rudd), mejor conocido como Ant-Man, viviendo una vida relajada, alejado de los conflictos diarios de cualquier superhéroe. Incluso se ha dado tiempo para escribir un libro donde narra su experiencia al lado de Los Vengadores y cómo, presuntamente, salvó el día. Sin embargo, lo compartido con Hope (Evangeline Lilly), Janet (Michelle Pfeiffer) y el Dr. Hank Pym (Michael Douglas) se ve interrumpido por su hija adolescente, Cassie (Kathryn Newton), quien se la pasa metiéndose en problemas con la ley por sus labores como activista.
Cassie, que también es un genio de la ingeniería, ha estado experimentando con el Reino Cuántico y creó un aparato capaz de «mapear» el submundo. Con ese aparato planeaba rescatar a su padre cuando se encontraba perdido. Sin embargo, Janet, quien pasó años en ese espacio, reconoce que ese aparato es peligroso, y justo en el momento que lo apaga, toda la familia, incluido un grupo de hormigas, son reducidos a nivel cuánticos y enviados a ese mundo donde se encontrarán a la mayor amenaza que ha existido: Kang el conquistador (Jonathan Majors).

No hay duda que Ant-Man and The Wasp: Quatumania se convertirá en un éxito de taquilla para Marvel por su gran reparto, los vistosos efectos especiales y ese tono familiar lleno de chistes y cameos que agrada a todos los fans. A esto hay que sumarle las declaraciones de Kevin Feige, director y CEO de Marvel, que han vendido la película poniéndola a la altura de Capitán América: El Soldado de Invierno y a Kang al nivel de Thanos. Con esos antecedentes, los seguidores del Universo Marvel acuden a la sala con expectativas muy altas. Y es ahí donde está el problema: no se entrega nada de lo que prometieron.
La historia de Quantumania ocurre en el Reino Cuántico, un mundo que parece una mezcla entre una odisea espacial del tipo de Star Wars, combinado con un mundo interno como el de Viaje Fantástico, lleno de personajes vistosos que se parecen a los alienígenas del bar de Mos Eisley. La creación de este mundo es un largo e inconsistente ambiente creado totalmente en CGI, tan irreal que deja de ser interesante a los primeros minutos de haber empezado la cinta. La fotografía de la leyenda Bill Pope, qué trabajó hermosamente en Matrix y otras obras de Sam Raimi y Edgar Wright, se pierde en la textura, ya que todo el ambiente parece sacado de una librería de imágenes en 3D.

En ese contexto, se nos presenta una historia llena de personajes metidos con calzador, coincidencias abusivas, clichés y chistes que no aportan nada a la historia y que parecen varias secuencias recicladas de otras películas de Marvel, pero no de las mejores.
Gracias a que agregan muchas nuevas caras, el desarrollo de los personajes es nulo. En momentos la película solo se encarga de presentar uno tras otro con la esperanza de que cada uno sea más increíble que el anterior, pero no es así. Donde se nota más esta falla es en el personaje de Kang: es el malo, es fuerte, es un genio que quiere salir del Reino Cuántico y ya, es todo lo que sabemos de él.
Por el lado de las actuaciones, Paul Rudd hace lo suyo y salva buena parte de la película junto con los otros grandes actores que lo acompañan, pero no hay mucho drama en el que puedan mostrar su rango ni romance para que haga click con Evangeline. El otro actor que sobresale es Jonathan Majors, quien demuestra que si lo pusieran en una película que no fuera PG-13 como esta, lograría ser totalmente aterrador y hacer temblar al mismo Thanos.
Siguiendo la fórmula Marvel, obviamente todo se definirá en una gran batalla entre personajes CGI, donde todo explota y se desintegra mientras la gente «buena» grita y pelea por salvar su universo.

Aunque cuenta con visuales impresionantes creadas por computadora, la abundancia de nuevos personajes, la poca construcción de los mismos, la química pobre que hay entre Rudd y Lilly, un villano secundario totalmente desperdiciado como es MODOK y un final tan predecible como flojo, Ant-Man and The Wasp: Quatumania se vuelve una de las notas más bajas del Universo Marvel. Repite todo lo que pensamos que Marvel ya había superado. Una historia complaciente, sin mucho corazón, en la que todo ocurre según el libro, y donde no hay sorpresas ni giros de tuerca. Solo la escena poscréditos es útil para lo que viene en la nueva etapa del MCU.
Si Ant-Man and The Wasp: Quatumania es un teaser del tono y de la historia que nos espera en la Fase 5, mejor regrésenos en el tiempo a las fases anteriores cuando no todo era CGI.