Hace un tiempo atrás, escuché a un crítico de cine estar cansado del cine mexicano, en especial de todas aquellas historias basadas en el tema del narcotráfico. Su reflexión me pareció interesante, pero sin duda no la compartía en lo absoluto. Para ese entonces, creía fielmente que el cine era un reflejo social de cada pueblo; tristemente el de México no se podía desligar tan fácil de la cultura de violencia que acecha a este país.
Por ende otras piezas artísticas, relacionadas con la música, la literatura, la pintura y/o la escultura también se habían permeado de esos temas y exponentes como Peso Pluma, Gerardo Ortiz y demás eran el fruto de algo innegable que buscaba salida a través de la cultura. ¿Pero que tan cierto es que como sociedad estamos obligados a seguir contando este tipo de historias?
American Fiction, la primera cinta del director Cord Jefferson, quien previamente se había desarrollado como guionista de Watchmen y Master of None, cambió por completo mi perspectiva de las historias que cada pueblo debe contar. Basada en la novela Erasure de Percival Everett, nos cuenta la historia de Thelonius ‘Monk’ Ellison (Jeffrey Wright), un escritor en decadencia que está molesto por el rechazo a su trabajo en el círculo literario.
Tras un viaje a su ciudad natal tiene un reencuentro con su familia y con su cultura negra que lo lleva a escribir una nueva novela en donde expone la vida de un hombre negro que mata a su padre, quien nunca creció a su lado; todo esto bajo un seudónimo. La novela que él mismo llama basura alcanza un éxito descomunal que lo hace ver el cómo los blancos perciben las historias negras desde otra mirada.
La película no destaca por su excelsa fotografía, o por sus finos diálogos llenos de un discurso rebuscado, tampoco su música será por siempre recordada, incluso hasta sus actuaciones se mantienen en la zona más segura posible. Es el contexto de la misma historia lo que hace más interesante, al no intentar captar reflectores a través de acciones innecesarias.
De forma casi descarada, Jefferson expone a la audiencia como una masa aleccionada a solo recibir un tipo de narrativa de cierto público. Es decir, los negros están obligados a hablar de racismo, segregación, padres ausentes, hechos violentos, mucho de esto derivado de las drogas. Toda esta segregación limita las capacidades artísticas del grupo social de donde pertenece cada obra.
Es simplemente brillante ver que esta ficción estadounidense traspasa la pantalla hacía la realidad; tanto en la parte de espectador, donde me vi penosamente reflejado al darme cuenta ser parte del problema; pero también en la parte creativa en donde el sistema te obliga a alinearte a cierto tipo de historias para poder ser parte del circulo.
Uno de los más claros ejemplos en la cinematografía nacional está en Señora Influencer, el thriller que tuvo que ser vendido como una comedia mexicana promedio para llamar la atención de un público meta que está programado para consumir este tipo de productos que tiene como propósito la risa fácil, mismo que se encontró con una historia totalmente diferente. Y otro ejemplo más notable es la controvertida Luz de Luna, que dentro del contexto de la cultura negro mostró una historia de violencia, pero que el elemento LGBT+ alejó al público que vio en eso algo fuera de la “realidad” que se han creado a través de falsos estereotipos.
Pero la cereza del pastel en American Fiction es que su critica al sistema fue lo que le valió para lograr ser nominada a los próximos Premios Óscar, consiguiendo cinco nominaciones en la ceremonia que se llevará a cabo este domingo 10 de marzo. Es así que el final de la película cobra mayor relevancia en la realidad: a veces obligarte a ser parte del engranaje mayor es la única opción. El director no tiene reparo en mostrar en pantalla que su protagonista se convirtió en lo que juró destruir. Ahora entiendo que el cine va más allá del reflejo social, pero que al mismo tiempo, es también la única manera de sobrevivir.
Cassandra Ciangherotti, Alfonso Borbolla y Nash en Spoiler Show con Rana Fonk.
En este programa nos visitan Cassandra Ciangherotti para hablar de Las Locuras, maternidad, actuación y mucho más; además el actor Alfonso Borbolla viene a divertirnos y a contarnos una anécdota genial con Thalia; y la actriz y creadora de contenidos Nash. ¡Charla y diversión asegurada!