¿Por qué los actores son obligados a querer ser el Joker y no Batman?

¿No lo sienten? ¿No piensan como nosotros? ¿Acaso estamos locos al decir que los mejores actores de Hollywood desean ponerse en la piel del mayor villano de DC en vez de calzarse la capa del murciélago? ¿Por qué se toman ese trabajo tan tan en serio? Desde el lanzamiento de Joker, la red de las redes estalló, en todos los sentidos, y sobre todo comparando a los diferentes Jokers de la historia. Y la historia más comentada es cómo el papel del villano número 1 no solo es extremadamente difícil, sino una tarea muy ardua para el actor que lo realiza, y todo gracias a la prensa.

Durante los últimos 15 años interpretar al Joker ha sido un esfuerzo inmenso, un trabajo que requiere mucha más seriedad que el villano estándar de los cómics. Esto se debe principalmente a la tradición de la cultura pop, pero también es una imagen ayudada por un puñado de actores que hacen todo lo posible para alentarla.

Vamos a los ejemplos que nos trajeron desde siempre los medios masivos de comunicación. Para prepararse para interpretar al Joker en The Dark Knight (2008), Heath Ledger vivió solo en una habitación de hotel durante un mes para darse el espacio para afinar la voz, la risa y la personalidad del personaje; se mantuvo alerta en el personaje durante toda la grabación para sentir y pensar como el Joker. Para Suicide Squad (2016), Jared Leto hizo todo lo posible en su compromiso con el caos; nunca se alejó del personaje, como Ledger; habló con médicos psquiatras; pasó tiempo con psicópatas; envió a sus compañeros de reparto «regalos del Joker«, incluyendo una rata a Margot Robbie. Joaquin Phoenix ha atraído principalmente la atención por su trabajo en Joker (2019) en relación con la pérdida de peso de 52 libras que hizo por el papel; leyó libros sobre asesinatos políticos y estudió videos de personas que sufren de risas patológicas.

Demencias absolutas.

Vale la pena señalar lo fácil que es hacer mitos en Hollywood y cómo un simple hecho puede convertirse en algo mucho más extraño y fantástico. También es cierto que una tradición y una enfermedad o moda se genera de la nada, empujando a la especulación desconcertante a la vanguardia de las conversaciones culturales. Gran parte de la narrativa del Joker «serio» se produjo después de la muerte de Heath Ledger, antes de que The Dark Knight se estrenara en los cines. Lamentablemente, se volvió demasiado fácil hacer girar una versión de la historia con la que Ledger se obsesionó tanto… Pero los mitos se construyen de la nada, y a nosotros como público y a los periódicos como medios informativos lo amarillo nos fascina: no olvidemos que en el set de The Dark Knight se lo vio a Ledger estaba de buen humor y dijo que estaba disfrutando, incluso se lo ha visto montando una patineta en el set.

La narración de los medios empeoró cuando Jared Leto asumió el papel. El mismo actor ha afirmado que muchas de estas historias fueron exageradas o inventadas, lo cual es curioso dado que a menudo provenían directamente de sus compañeros de reparto. Cualquiera sea el caso, ninguna versión de los eventos es especialmente esperanzadora.

En comparación, la preparación de actuación de Phoenix para Joker fue positivamente mansa. Si bien la pérdida de peso fue importante, no fue la primera vez que lo hizo para un papel e hizo el cambio porque Todd Phillips lo pidió (de hecho, Phoenix había pedido que el Joker fuera gordo). Como Phoenix ha hablado de que el papel es difícil, también se ha entusiasmado al hablar sobre lo bien que la pasó al hacer la película. Se tomó el trabajo en serio, pero siempre se mantuvo comprensiblemente ansioso por distanciarse de las narraciones oscuras y deprimentes que se han convertido en parte del juego con el Joker.

El Joker atrae esta imagen de seriedad y prestigio que a menudo se niega a las películas de o sobre cómics. El papel le valió a Ledger un Oscar póstumo y ayudó a crear este atractivo, que no solo es una tarea trascendental, sino también un verdadero peligro potencial.

No es difícil ver qué atraería a un actor al Joker, un villano carismático e impredecible sin reparos morales o empatía, pero elevarlo a una tragedia tan portentosa y obligarse desde el cuerpo se siente, en el mejor de los casos, equivocado. Recordemos: cuando César Romero lo interpretó ni siquiera se afeitó el bigote…

😛

Spoiler Show #11