Porque hay que agradecer también al drama, que nos hace reflexionar sobre lo bueno que es reír…
Un grande entre los grandes. Otro que abandona su envase para convertirse en energía y permanecer en su obra eterna. Este músico y poeta canadiense que marcó una generación con su espíritu, su melancólica y esa voz grave que difícilmente vaya a caer en el olvido, falleció a los 82 años el pasado jueves. Sus baladas dramáticas, pero también románticas, marcaron un camino para muchísimos artistas.
