Gaten Matarazzo es uno de los protagonistas de Stranger Things, y como Dustin se ha ganado varios corazones.
El pequeño actor, con tan sólo 13 años, ya se convirtió en un ejemplo para muchas personas ya que tal como Dustin el actor posee displasia cleidocraneal. Este trastorno afecta el desarrollo de los dientes y los huesos haciendo que los dientes de leche aparezcan más tarde, por eso su personaje aún no tenía los dientes frontales. También puede provocar baja estatura y ausencia de clavículas, por este motivo podía hacer el truco por el que luego lo burlaban en la escuela.
En base a esto los hermanos Duffer decidieron que Dustin haga un reflejo de lo que es mantener este trastorno para así poder ayudar de alguna forma a aquellas personas que sufren la enfermedad. Sobre todo al incluir la escena donde explica su condición a aquellos que lo molestan.
Cuando lo escribieron en la serie, comencé a recibir muchos mensajes y correos de gente que tiene esta condición, diciendo que realmente les ha ayudado a salir. Mucha gente está peor que yo y les afecta mucho más que a mí.
— Matarazzo en entrevista con The Daily Beast
Siempre me ha gustado compartir la condición pero otra gente no lo siente de la misma manera. Dicen que gracias al programa han escuchado hablar de ello fuera de la consulta del médico, lo que les ha hecho sentirse muy bien. Estos mensajes realmente me inspiraron
— Matarazzo en entrevista con The Daily Beast
Por este motivo, aún amamos más no sólo a Dustin sino también a Gaten. Por eso recordemos 10 de los mejores momentos de él en Stranger Things.
1 El momento en que supimos su amor por Nancy.
2 Cuando recibieron el nuevo radio transmisor y él no pudo soportar la alegría.
3 Intenta que Eleven use su poder más que para cerrar una puerta: ¡AL MÁXIMO!
4 Como el momento en que sintió pánico de estar en un mismo salón con mucha gente.
5 El momento en que no le importó quedar mal para evitar que descubrieran a Eleven en la casa de Mike.
6 Cuando se dió cuenta que Eleven era de su bando.
7 Fue el primero en darse cuenta que era hora de escapar y esconderse.
8 Esos instantes en que se desconectaba y alucinaba con todo lo que estaban pasando.
9 Amamos que no tuviera pudor de llamar a su profesor a las 10 de la noche de un sábado para preguntarle sobre los campos de privación sensorial.
10 Y por sobre todas las cosas cuando al fin ¡¡¡encontró el chocolate!!!