Monsters, Inc. cumple 25 años: así fue como Pixar convirtió nuestros miedos infantiles en una historia inolvidable

Monsters, Inc.
Crédito: Pixar

Hace exactamente un cuarto de siglo, el 2 de noviembre de 2001, Monsters, Inc. llegó a los cines de Estados Unidos con una premisa que sonaba a travesura: ¿y si el monstruo que vive en tu clóset solo está haciendo su trabajo?

Pixar tomó uno de los miedos más universales de la infancia, lo puso a checar tarjeta en una fábrica y lo convirtió en una de sus películas más queridas.

Veinticinco años después, la historia de Mike Wazowski, James P. Sullivan y una niña a la que todos conocemos como Boo sigue funcionando igual de bien. Se ve en maratones familiares, se cita en memes y, en un giro que pocos esperaban, está a punto de volver a la pantalla grande.

¿Cómo nació Monsters, Inc. en Pixar?

La idea es más vieja de lo que parece. En 1994, antes incluso de que Toy Story se estrenara, John Lasseter, Andrew Stanton, Pete Docter y Joe Ranft se sentaron a comer y salieron de ahí con un puñado de conceptos que marcarían la siguiente década del estudio.

De esa misma comida salieron las semillas de Bichos, Buscando a Nemo, WALL-E y, claro, la película de monstruos.

El primer borrador no se parecía mucho a lo que vimos. Se llamaba simplemente Monsters y contaba la historia de un hombre de 30 años que de pronto empezaba a ver a los monstruos que dibujaba de niño.

Con el tiempo, Docter y su equipo le dieron la vuelta: los monstruos dejaron de ser fantasmas del pasado para convertirse en empleados de oficina con horario, compañeros de trabajo y metas de productividad.

Ahí estaba la genialidad. En Monstropolis, los gritos de los niños son la fuente de energía de la ciudad, y asustar es una chamba como cualquier otra. Hay vestidores, tarjetas de asistencia, rivalidades en el piso de sustos y una crisis energética que tiene a todos nerviosos porque los niños humanos ya no se asustan como antes.

Pete Docter debutó como director con esta cinta, con David Silverman y Lee Unkrich como codirectores. Fue apenas el cuarto largometraje de Pixar, algo que hoy cuesta creer, considerando cuánto espacio ocupa en la memoria colectiva. Con los años, Docter dirigiría Up, Intensa-Mente y Soul, y hoy es el director creativo del estudio.

Mike, Sulley y Boo: el trío que hizo reír a dos generaciones

Si Monsters, Inc. sigue viva es por sus personajes. Sulley es el asustador número uno de la empresa, un gigante azul con manchas moradas que impone respeto en el piso de trabajo y resulta ser un oso de peluche en cuanto conoce a una niña de dos años.

Mike es su asistente, su mejor amigo y su roomie: un ojo enorme con piernas, ego del tamaño de Monstropolis y un talento natural para meterse en problemas.

En inglés, John Goodman y Billy Crystal les dieron voz con una química que se nota en cada escena. Para el público mexicano, sin embargo, los dueños de esos personajes son otros.

Víctor Trujillo hizo de Sulley un grandulón entrañable y Andrés Bustamante, el inolvidable Güiri Güiri, convirtió a Mike en un parlanchín con un timing cómico que muchos todavía recuerdan de memoria. Es uno de esos doblajes que se sienten tan propios que cuesta ver la película en su idioma original.

Luego está Boo. La niña que se cuela por la puerta del clóset y pone de cabeza a todo el mundo monstruoso fue interpretada por Mary Gibbs, hija de un artista de storyboard del estudio.

Tenía apenas dos o tres años y era imposible que se quedara quieta en una cabina de grabación, así que el equipo optó por seguirla con un micrófono por todo el estudio y rescatar sus balbuceos, risas y gritos espontáneos. Por eso suena tan real: lo era.

El reparto secundario completa el cuadro. Steve Buscemi prestó su voz a Randall Boggs, el camaleón rencoroso que quiere el primer lugar a toda costa.

James Coburn fue Henry J. Waternoose, el jefe con cara de abuelo bonachón que esconde más de lo que aparenta. Y Roz, la burócrata de lentes y voz de lija que vigila a Mike por no entregar su papeleo, terminó siendo uno de los mejores remates de toda la cinta.

Un villano que da miedo de verdad

Algo que Monsters, Inc. hace muy bien es que su amenaza no es un monstruo con colmillos, sino un sistema. La empresa está dispuesta a hacerle daño a una niña para resolver su crisis de energía, y esa idea, tan de adultos, es la que le da peso a la aventura.

Los niños se quedan con las persecuciones; los papás, con la crítica a una corporación que pone las ganancias por encima de todo.

Monsters, Inc.
Crédito: Pixar

El pelaje de Sulley y la persecución de las puertas

Hoy parece normal que un personaje animado tenga pelo que se mueve con el viento, pero en 2001 era un problema técnico enorme. Sulley tenía más de dos millones de pelos individuales, y cada uno tenía que reaccionar a la gravedad, al movimiento del cuerpo y a la nieve cuando la historia lo llevaba hasta el Himalaya.

Pixar desarrolló un software específico para simular ese pelaje y que no se atravesara consigo mismo, y el resultado sigue luciendo sorprendentemente bien un cuarto de siglo después.

Lo mismo pasó con la ropa de Boo. Su camisón rosa, que se arruga y se mueve mientras corre, fue otro dolor de cabeza para los animadores.

Y luego está la secuencia final: una persecución a través de una bodega infinita de puertas colgadas en rieles, con Mike, Sulley y Boo saltando de un mundo a otro. Es de las escenas de acción mejor armadas en la historia del estudio y sigue funcionando en cualquier pantalla.

La película también tuvo un buen recorrido en premios. Ganó el Óscar a mejor canción original por “If I Didn’t Have You”, el primero en la carrera de Randy Newman después de más de una década de nominaciones sin suerte.

Compitió en la primera edición del Óscar a mejor película animada, aunque ese año la estatuilla se la llevó Shrek. En taquilla superó los 500 millones de dólares en su corrida original, una cifra enorme para la época.

¿Por qué Monsters, Inc. sigue tan vigente a 25 años?

La respuesta corta: porque su mensaje no envejece. La película plantea que la risa es mucho más poderosa que el miedo, y lo hace sin moralejas forzadas.

Cuando los monstruos descubren que hacer reír a los niños genera más energía que asustarlos, el giro rescata a la empresa y, de paso, desarma el miedo que habíamos cargado desde chiquitos. El monstruo del clóset deja de ser una amenaza para convertirse en alguien que quiere vernos felices.

Y luego está la última escena. Sulley entra por una puerta reconstruida pieza por pieza, escucha una vocecita que dice “¡Gatito!” y la pantalla se va a negro antes de que veamos a Boo. Es uno de los finales más emotivos de Pixar precisamente por lo que no muestra.

La franquicia tuvo vida más allá de 2001. En 2013 llegó Monsters University, una precuela que contó cómo Mike y Sulley pasaron de rivales a mejores amigos en la universidad. En 2021, Disney+ estrenó Monsters at Work, la serie que retomó la historia justo donde la dejó la película, con la fábrica ya convertida en una empresa de risas.

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Crédito: Pixar

Monsters, Inc. 3 y una tierra temática en camino

Lo más interesante del aniversario es que no se queda en la nostalgia.

En marzo de este año, Pete Docter confirmó en una entrevista con The Wall Street Journal que Monsters, Inc. 3 ya está en las primeras etapas de desarrollo, algo que en su momento te informamos junto con las fechas de Los Increíbles 3 para 2028 y Coco 2 para 2029.

Será una secuela directa de la película original, no de la precuela universitaria. Por ahora no hay director, fecha ni detalles de la trama, pero el simple anuncio ya puso a soñar a los fans con un reencuentro entre Sulley y una Boo ya adulta.

La historia también va a salir de la pantalla. Disney prepara Monstropolis, una zona temática completa dentro de Hollywood Studios en Walt Disney World, que no estará lista para el aniversario pero que se espera entre 2027 y 2028. Mientras tanto, la atracción Monsters, Inc. Laugh Floor sigue funcionando en Magic Kingdom y Sulley sigue recibiendo abrazos en los parques.

Ya te contamos en una nota anterior sobre los próximos estrenos de Pixar y lo que el estudio tiene planeado para los siguientes años; si quieres seguir el rastro de todas las novedades de la casa del ratón, puedes revisar también nuestra sección de Disney.

Veinticinco años después, Monsters, Inc. sigue recordándonos algo que entendimos de niños sin saber explicarlo: que lo que más miedo nos daba podía terminar siendo nuestro mejor amigo. Pocas películas logran eso. Esta lo hizo con un ojo, mucho pelo azul y una niña que nunca dejó de reír.

Spoiler Show #29