Un ecuatoriano que tardó seis años en aprender a hablar como mexicano, una actriz de Iztapalapa que acabó ensayando con Tom Cruise en Londres y un director que metió un huracán categoría 5 en un foro de Churubusco. Suena a chiste de “entran tres a un bar”, pero fue la alineación del programa número 29 de Spoiler Show con Rana Fonk.
Edu Maruri, Mercedes Hernández y Jorge Michel Grau se sentaron frente a Rana y soltaron de todo: audiciones que salieron bien de puro milagro, un Guillermo del Toro dando el pésame por trabajar con Tom Cruise y un gato robot que se descomponía a media toma. Aquí te contamos lo mejor de una emisión que tuvo más chismes de set que muchas alfombras rojas.
Edu Maruri
Llegar de Sudamérica y hacerse un lugar en la industria mexicana no es cosa de suerte. Edu Maruri, ecuatoriano formado como actor de teatro en Estados Unidos, le dedicó seis años seguidos a trabajar su acento con el coach Orto Soyuz. La meta era quitarse los vicios del habla de su país y sonar mexicano de verdad, al grado de soltar el texto, perderle el miedo al set e improvisar sin trabarse con directores que filman con mucha libertad.
Ese esfuerzo se nota en dos proyectos de época que pegaron fuerte con el público joven.
El primero fue Nadie nos va a extrañar, donde interpreta a Diego en una historia ambientada en los 90. Fue su verdadera entrada a México y la audición tiene su chiste. Maruri había hecho casting para Rafa, papel que terminó en manos de Ale Puente, y luego lo llamaron a un callback para Diego. Llegó frustrado, convencido de que ya estaba “demasiado grande” para hacer de adolescente, y sin darse cuenta se puso a la defensiva, en plan diva, frente a los directores de casting. Justo esa actitud fría y misteriosa era lo que buscaban para el personaje. La serie se volvió un fenómeno en TikTok, en buena parte por los videos que el propio elenco grababa detrás de cámaras, y ya tiene confirmada una tercera temporada que empieza a filmarse en febrero.
El segundo es Timbiriche, donde da vida a Eduardo, un personaje inspirado en la energía de Eduardo Capetillo en el escenario. Aquí hubo una coincidencia curiosa. Dos semanas antes de enterarse de que iba a audicionar, su tío Daniel le habló por FaceTime desde la Patagonia y se burló de su corte: “¿Qué es ese peinado de Capetillo que te has hecho?”. Maruri lo tomó como señal, llegó con seguridad a la prueba de cámara y cantó No seas tan cruel. La serie se filmó en Montevideo, Uruguay, bajo la dirección de Beto Hinojosa, con Alberto Guerra en la codirección actoral. Para no caer en la imitación, el actor estudió a detalle la estética de los ochenta y armó su propia versión del personaje.
Maruri no se conforma con la nostalgia. Le interesa que sus papeles toquen temas como la salud mental, el acoso o la forma en que los hombres aprenden a ser hombres. Además dio el brinco a Estados Unidos con la película Crime Novela, rodada en Albuquerque, Nuevo México.
Cuando habla de su camino, no lo pinta bonito. “Fueron muchos años de casting y de fracasos”, reconoce. Para él “no hay regalo más grande que ser parte de historias que generen conversación”, y lo resume así: “Me encanta estar viviendo el sueño de Edu, de 15 años, que decidió ser actor”.
Mercedes Hernández
Mercedes Hernández ganó el Ariel por Sin señas particulares y es una de las caras más sólidas del cine de autor en México. Ahora le tocó la otra cara de la moneda: Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu. El proceso arrancó con el director de casting Luis Rosales y terminó en ensayos casi teatrales en Londres, con Iñárritu y Tom Cruise en la misma sala.
El contraste la marcó. De un lado, helicópteros, hoteles de lujo y escáneres 3D con más de 200 cámaras disparando al mismo tiempo. Del otro, su casa en Iztapalapa.
En la película interpreta a Adelia, una actriz que a su vez hace de ama de llaves en una obra de teatro dentro de la historia. Un juego de espejos muy al estilo de Iñárritu.
De Tom Cruise solo tiene buenas palabras. Habla de su puntualidad, de lo riguroso que es y de lo caballeroso que se portó con todos. Le llamó la atención que llevara a los ensayos un diccionario ilustrado de pasta dura, de cuando era niño, para practicar su español. Antes de filmar, gritaba porras para levantarle el ánimo al equipo.
La mejor anécdota llegó el día que Guillermo del Toro visitó el set. Cruise la llevó a conocerlo y, al darle la mano, Del Toro le soltó: “Mi más sentido pésame… tener que trabajar con este pinche loco”. Iñárritu le contestó al instante, entre risas: “Pinche loco tú, cabrón”. Cruise, cuenta la actriz, miraba la escena encantado.
También le tocó ver de cerca la obsesión de Iñárritu por cada detalle y el trabajo de luz de Emmanuel “Chivo” Lubezki. Y un reto que pocos imaginarían: actuar con Maggie, un gato animatrónico movido por seis titiriteros. A veces el mecanismo fallaba a media toma y ella tenía que sostener la emoción como si nada.
Nada de eso la deslumbró al grado de callarse. Hernández critica sin rodeos una industria obsesionada con la taquilla y los algoritmos, y pide mujeres con poder de decisión detrás de cámara, no solo enfrente. “Me di cuenta para empezar que yo podía ser protagonista”, dice sobre su carrera. De las grandes cadenas opina que “no están interesados en el cine, sino en vender palomitas y refrescos”. Y a sus colegas les deja un recado: “no recrearnos en el ego de mi cine de autor que sólo entiendo yo”, porque “la sororidad y el feminismo se tienen que expresar en hechos concretos”.
Jorge Michel Grau
Jorge Michel Grau sabe hacer cine de género sin perder de vista a las personas. Su nueva película para Netflix, Contra el huracán, parte de un reportaje de El País sobre el paso del huracán Otis por Acapulco. La nota contaba la historia de dos trabajadores que se quedaron atrapados en un yate porque los dueños les ordenaron cuidarlo mientras la tormenta subía a categoría 5.
Con el guionista Benancio Villalobos, Grau reescribió la historia para ponerla en manos de dos hermanos jóvenes, interpretados por Benny Emmanuel y Cristian Ferrer. Nada de fichar estrellas para vender la película. Quería actores capaces de hacer creíble a gente común metida en una situación límite. “No hagamos una película de celebridad, hagamos una película de personaje”, resume.
Filmar en mar abierto era impensable por seguridad, así que el mar se fue a la Ciudad de México. En los Estudios Churubusco construyeron un tanque de 200 metros cuadrados con máquinas de olas y viento, rodeado por la pantalla azul más grande que se ha levantado en el cine mexicano. Las secuencias de tormenta se planearon primero en Unreal Engine, el motor de videojuegos, y después se combinaron efectos físicos de agua, viento y lluvia con efectos digitales supervisados por Rafa Solórzano.
Aun con todo ese despliegue, para Grau la tormenta es lo de menos. “El huracán más importante que ellos están viviendo es su relación”, explica. Y agrega que “el único cabo atado a tierra que les puede salvar la vida es la relación familiar”. Es una idea que ya había rondado en El juicio, donde habló de impunidad y violencia de género. Sobre el fondo de la historia, lo dice sin titubeos: “Las tragedias son el momento crucial donde los mexicanos afloramos”.
Si algo dejó claro el episodio 29 de Spoiler Show con Rana Fonk es que detrás de cada serie viral y cada estreno de Netflix hay historias igual de buenas que las que salen en pantalla. Maruri todavía no se cree que vive el sueño que tenía a los 15 años, Hernández sigue diciendo lo que piensa aunque le pese a la taquilla, y Grau ya demostró que en México se puede hacer cine de catástrofe sin perderle el pulso a los personajes.
Lo que viene no pinta mal: tercera temporada de Nadie nos va a extrañar en camino, Digger lista para dar de qué hablar y Contra el huracán a punto de inundar Netflix. Así que ya sabes, si quieres enterarte de estas cosas antes que nadie, no te pierdas el próximo Spoiler Show. Rana siempre consigue que los invitados hablen de más.
