Reseña: Un reino para todos nosotros. Una semilla de consciencia social para niños

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Cap. I: Complejidad para las infancias

Es poco usual en el cine mexicano que un director se atreva o, por lo menos, tenga la preocupación de llevar al cine para niños temas complejos. Muchos realizadores suelen asumir que las infancias solo quieren ver historias al estilo Pixar de manera permanente, con temáticas simples o que, si bien resultan profundas y personales, carecen de una consciencia política y social.

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En este panorama, Miguel Ángel Uriegas escribe y dirige una historia que aborda temas durísimos pero digeribles para niños y adolescentes, tales como la migración, el sentimiento de pérdida y el duelo. Al mismo tiempo, logra trazar líneas políticas muy ligadas al mundo en el que vivimos hoy, como esa marca divisoria en una frontera que disfraza la xenofobia de políticas de seguridad pública.

Cap. II: La alegoría del viaje y la frontera

Serendin es una chica que habita en una colonia fuera del Reino, ese lugar al que todos aspiran a llegar. No obstante, solo es posible alcanzarlo tras emprender un largo viaje a bordo de un tren llamado La Bestia. Los territorios fuera del Reino se encuentran sectorizados por actividades económicas que alimentan las necesidades de este espacio de ensueño reservado solo para unos cuantos.

Exacto: cualquier parecido con nuestra relación con el vecino del norte no es ninguna coincidencia. Miguel Ángel Uriegas, Jonathan Barceló y Mariano Vives se encargaron de escribir un guion con temas socialmente complejos para el cual tuvieron que acudir a instituciones de atención a migrantes. De esta forma, lograron comprender a fondo una subcultura de la cual muchos permanecemos ajenos al no tener la necesidad de migrar a otro país para mejorar nuestra economía.

Cap. III: Arcos en espejo y crecimiento

El guion se sostiene en una extrapolación de arcos narrativos donde ambos personajes —Serendin y su hermano— son protagonistas de un crecimiento personal al tomar consciencia de la sociedad en la que habitan y del cambio que cada uno desea generar. Mientras ella prefiere subir a La Bestia para conocer el Reino, su hermano busca transformar su propia comunidad. Al invertirse los papeles por un accidente de trayecto, ambos se ven obligados a madurar en el terreno que la vida les exige. Es grandioso cómo Uriegas logra complementar a estos personajes hacia el desenlace.

Cap. IV: La metáfora ambiental y la empatía

Sumado a lo anterior, el director construye una crítica al uso voraz de los recursos naturales del planeta por medio de una metáfora: un ser que despierta cuando la tierra ya está desgastada para ejecutar una limpieza global. Ambos hermanos, armados con su nueva valentía y aprendizajes, deben evitar el fin de su generación aplicando conocimientos, empatía y una consciencia de sanidad social que antes no poseían.

Cap. V: La semilla del cambio

Un reino para todos es un viaje complejo, duro y también divertido a través de temas que las infancias deben conocer y entender desde temprana edad. Nos recuerda que el mundo no es propiedad de unos cuantos, sino de todos, y que así debemos compartirlo y habitarlo. Es, en definitiva, una hermosa semilla de consciencia social para niños.

Spoiler Show #27