Review de Coyote vs Acme: rendirse nunca fue una opción

Review de Coyote vs Acme
Fuente: Zima Entertainment
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Durante décadas vimos a Wile E. Coyote caer de precipicios, explotar, ser aplastado y fracasar una y otra vez intentando atrapar al Correcaminos, sin embargo, siempre volvía a levantarse, al igual que se podrá leer en este review de Coyote vs Acme.

Porque sí, irónicamente, Coyote vs Acme tuvo que aprender exactamente la misma lección para conseguir llegar a las salas de cine y valió completamente la pena.

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La película encuentra en la perseverancia su mayor virtud, no sólo porque finalmente conocemos el lado sensible de uno de los personajes más entrañables de los Looney Tunes, sino porque detrás de su comedia familiar existe una lección que funciona tanto para los niños como para aquellos adultos que, entre la rutina y los tropiezos diarios, pueden haber olvidado qué estaban persiguiendo.

La premisa es extraordinariamente sencilla, después de décadas utilizando productos defectuosos de Acme para intentar capturar al Correcaminos, el Coyote decide demandar a la compañía.

De pronto, todos aquellos cohetes que explotaron antes de tiempo y artefactos que terminaron lastimándolo encuentran una explicación. El resultado mezcla animación con live-action, comedia familiar, sátira corporativa y hasta drama judicial sin perder nunca la esencia de los Looney Tunes.

Pero su mayor descubrimiento es Wile E. Coyote.

La perseverancia detrás de la review de Coyote vs Acme

Por primera vez, dejamos de verlo únicamente como el personaje que fracasa para conocer al individuo detrás de cada caída. La película consigue que nos pongamos de su lado cuando prácticamente todos parecen darle la espalda y, de manera inesperada, hasta aquel que durante años consideró su presa termina demostrando que las amistades pueden aparecer donde menos las esperamos.

Quizá uno tiene más amigos de los que cree.

Will Forte entiende perfectamente el universo al que está entrando y consigue darle corazón a la historia sin competir con su protagonista animado. John Cena, por su parte, se roba buena parte de la película al abrazar completamente el absurdo, mientras que Lana Condor demuestra cuánto ha crecido desde aquella joven que conocimos en A Todos los Chicos de los que me Enamoré.

Las secuencias del juicio son particularmente divertidas porque utilizan décadas de humor físico como evidencia contra Acme. Lo que alguna vez fue simplemente un gag se convierte ahora en parte de una sátira sobre abuso corporativo, responsabilidad empresarial y el poder que tiene un consumidor cuando finalmente decide reclamar.

La película incluso consigue algo complicado: usar la nostalgia sin depender de ella. Hay referencias y apariciones suficientes para recordarnos el universo al que pertenecemos, pero no una procesión interminable de personajes que esperan su aplauso. Aquí el espacio pertenece al Coyote, como siempre debió ser.

Visualmente y conceptualmente recuerda inevitablemente a ¿Quién Engañó a Roger Rabbit?, mientras recupera parte del espíritu de Looney Tunes: De Nuevo en Acción. Sin embargo, termina encontrando personalidad propia gracias a su protagonista y a una historia sorprendentemente emocional.

Esta review de Coyote vs Acme podría resumirse precisamente con aquello que Wile E. Coyote lleva décadas enseñándonos sin decir una sola palabra: fracasar no significa perder.

Puedes caer. Puedes equivocarte. Incluso puedes ver cómo aquello que parecía tu gran plan vuelve a explotar frente a tu cara.

Lo importante es levantarte y volver a intentarlo.

Por eso Coyote vs Acme funciona para las familias, pero quizá todavía más para aquellos adultos atrapados en una rutina o convencidos de que abandonaron sus sueños hace demasiado tiempo.

El Coyote tardó décadas en tener su momento. La película tuvo que superar sus propios obstáculos para encontrar una pantalla, pero ambos demuestran que, algunas veces, persistir sí tiene recompensa.

Coyote vs Acme ya se encuentra disponible en las salas de cine.

Spoiler Show #25