Wile E. Coyote ha sobrevivido dinamita, yunques, precipicios, cohetes defectuosos y prácticamente cualquier producto que Acme pudiera enviarle por correo; sin embargo, nada de eso se compara con los desafíos que superó Coyote vs. Acme antes de conseguir algo aparentemente mucho más sencillo: que una película completamente terminada pudiera ser vista por el público.
La producción dirigida por Dave Green por fin llegó a salas de cine. El acontecimiento resulta extraordinario porque durante casi tres años existieron momentos en los que parecía prácticamente imposible que la cinta protagonizada por Will Forte, John Cena y Lana Condor abandonara alguna vez las bóvedas de Warner Bros.
Su historia incluye una cancelación, una posible amortización fiscal, protestas de realizadores, campañas de fans, ofertas rechazadas, una proyección que terminó convirtiéndose prácticamente en un funeral y, finalmente, una distribuidora independiente dispuesta a pagar alrededor de 50 millones de dólares para rescatarla.
Irónicamente, Coyote vs. Acme cuenta la historia de un personaje pequeño enfrentándose legalmente contra una gigantesca corporación después de años de recibir productos defectuosos.
La película terminó viviendo prácticamente la misma historia.
Los desafíos que superó Coyote vs. Acme comenzaron antes de su cancelación
El proyecto parte del texto humorístico Coyote v. Acme, publicado por Ian Frazier en The New Yorker en 1990, donde el eternamente desafortunado personaje decide llevar ante los tribunales a la compañía responsable de todas las herramientas que han terminado explotándole en la cara.
La adaptación cinematográfica comenzó a tomar forma años después. Dave Green terminó dirigiendo la producción mientras Samy Burch, James Gunn y Jeremy Slater participaron en el guion.
El rodaje con actores se realizó durante 2022 y el equipo completó posteriormente una película híbrida que mezcla live-action con los personajes clásicos de Looney Tunes.
El proyecto había llegado a tener contemplado un estreno para julio de 2023, aunque Warner Bros. terminó retirándolo previamente de su calendario y Barbie ocupó aquella fecha.
Eso todavía no significaba que la película hubiera muerto, pero el verdadero golpe llegó en noviembre de 2023. Warner Bros. anunció que no estrenaría Coyote vs. Acme, pese a que la cinta estaba terminada.
La decisión apareció dentro del cambio estratégico implementado por Warner Bros. Discovery y fue reportada ampliamente como parte de un movimiento que permitiría al estudio registrar una amortización fiscal cercana a los 30 millones de dólares.
AP señala que el costo de producción rondaba los 70 millones y que lanzar la cinta también habría requerido aproximadamente entre 30 y 40 millones adicionales en marketing.
Este no era, además, un caso aislado; Warner Bros. ya había provocado una fuerte polémica al archivar Batgirl y Scoob! Holiday Haunt, otras dos producciones prácticamente terminadas que tampoco fueron estrenadas, pero esta vez algo cambió.
Una “función fúnebre” demostró que la película existía y funcionaba
Will Forte ni siquiera había visto la versión terminada cuando recibió la noticia. El actor ha recordado en entrevistas que inicialmente pensó lo más lógico, si un estudio estaba dispuesto a cancelar una producción completa, quizá simplemente era mala.
Entonces ocurrió una proyección destinada originalmente al equipo de la película.
Después del anuncio de Warner, la función adquirió otro significado y quienes participaron comenzaron a llamarla “funeral screening”, una especie de despedida para una cinta que probablemente nadie más volvería a ver.
El problema para Warner fue que quienes salieron de aquella sala comenzaron a decir exactamente lo contrario de lo que podía suponerse.
Forte aseguró que la película era incluso mejor de lo que esperaba, mientras que realizadores como Brian Duffield hablaron públicamente de resultados positivos en las pruebas con audiencias y distintas figuras de Hollywood comenzaron a cuestionar la posibilidad de eliminar permanentemente el trabajo de cientos de artistas únicamente por una decisión financiera.
El rechazo dejó rápidamente de limitarse al equipo.
Christopher Miller, Phil Lord, Daniel Kwan y Daniel Scheinert fueron algunas de las figuras que defendieron públicamente el proyecto. El congresista estadounidense Joaquin Castro incluso pidió revisar este tipo de prácticas desde una perspectiva anticompetitiva.
Cinco días después de anunciar que la cinta sería archivada, Warner Bros. dio marcha atrás parcialmente, no decidió estrenarla, pero permitió que sus realizadores buscaran otro comprador.
Netflix, Amazon y Paramount quisieron comprar Coyote vs. Acme
Parecía la solución perfecta. Otros estudios y plataformas podrían adquirir la película y Warner recuperaría parte de su inversión sin tener que encargarse del lanzamiento.
Netflix, Amazon y Paramount estuvieron entre las compañías que analizaron Coyote vs. Acme. De acuerdo con TheWrap, Paramount incluso planteó una propuesta que incluía algún tipo de estreno cinematográfico.
Sin embargo, las negociaciones volvieron a complicarse.
El medio reportó en febrero de 2024 que Warner Bros. buscaba recibir entre 75 y 80 millones de dólares, mientras que las propuestas realizadas por las compañías interesadas no alcanzaron esa cifra.
Los compradores tampoco habrían tenido oportunidad de presentar contraofertas bajo las condiciones establecidas; fue así que la cinta volvió entonces al limbo.
Y durante algunos meses nuevamente pareció que ahí terminaría la historia.
El hashtag #ReleaseCoyoteVsAcme permaneció activo. Eric Bauza, voz de Bugs Bunny, el Pato Lucas y otros personajes en la cinta, continuó promocionando la campaña e incluso utilizó la voz del Pato Lucas durante los Annie Awards de 2024 para pedir públicamente que la producción fuera estrenada.
Dave Green recuerda haber visto fotografías de personas disfrazadas de Wile E. Coyote protestando frente al estudio bajo la lluvia.
El Coyote, después de todo, nunca ha sabido cuándo rendirse y sus fans tampoco.
Ketchup Entertainment finalmente consiguió salvar la película
La respuesta llegó en marzo de 2025.
Ketchup Entertainment adquirió los derechos mundiales de Coyote vs. Acme a Warner Bros. Los términos nunca fueron divulgados oficialmente, aunque distintos reportes situaron la operación alrededor de los 50 millones de dólares.
La compañía independiente ya tenía cierta historia reciente con los Looney Tunes al haber distribuido ‘El Día que la Tierra Explotó: Una Película de Looney Tunes’ después de que Warner tampoco manejara directamente su lanzamiento cinematográfico.
Esta vez Ketchup no compró una película para guardarla; la compró para llevarla a salas.
La recuperación transformó completamente los desafíos que superó Coyote vs. Acme. Aquello que originalmente había sido uno de los episodios más polémicos del Hollywood posterior a la pandemia comenzó a convertirse en su propia campaña de marketing.
Los materiales promocionales han abrazado deliberadamente esa historia, al utilizar la idea de que esta es prácticamente “la película que Acme no quería que vieras”. Porque difícilmente podría existir publicidad más apropiada.
En pantalla, Wile E. Coyote demanda a una corporación que lleva décadas aprovechándose de él. Fuera de ella, una producción sobre ese argumento tuvo que enfrentarse a decisiones corporativas para conseguir existir públicamente.
Dave Green reconoce que después de todo lo ocurrido terminó observando su propia película de otra manera: las coincidencias entre la trama y la historia real eran tan grandes que parecía que el guion hubiese sido escrito después de la polémica.
Los mismos fans que la salvaron ahora pueden participar en su éxito
La historia todavía tenía un último giro. En 2026, Ketchup Entertainment se asoció con Legion M, estudio financiado parcialmente por fans, para apoyar la distribución cinematográfica.
La compañía abrió incluso la posibilidad de que sus inversionistas participaran económicamente en los gastos de distribución y publicidad de Coyote vs. Acme. Esa asignación se agotó en menos de 72 horas, según la propia organización.
Es decir, una comunidad que durante años publicó hashtags, compartió información y presionó para impedir que la cinta desapareciera terminó teniendo una participación directa en su llegada a los cines.
La película incluso incluye un agradecimiento dirigido a quienes publicaron, compartieron, levantaron pancartas y hablaron cuando parecía que el proyecto podía desaparecer definitivamente.
No significa que únicamente una campaña en redes haya conseguido la venta, sino que detrás existieron negociaciones comerciales, productores que continuaron buscando alternativas y finalmente una distribuidora dispuesta a invertir decenas de millones.
Pero la presión pública fue fundamental para impedir que la primera decisión de noviembre de 2023 fuera también la última.
La película llega además con una recepción crítica que contrasta inevitablemente con la decisión que casi provocó su desaparición, días antes del estreno mantenía buena aprobación entre críticos a nivel mundial, aunque naturalmente será el público quien determine ahora hasta dónde puede llegar comercialmente.
Y quizá ahí está lo verdaderamente interesante.
Salvar Coyote vs. Acme nunca garantizó que sería un éxito de taquilla, una obra maestra o el comienzo de una nueva franquicia. Garantizó algo mucho más básico, que una película terminada pudiera tener la oportunidad de ser juzgada por quienes fue creada para verla.
Los desafíos que superó Coyote vs. Acme involucraron estudios, impuestos, decenas de millones de dólares, negociaciones fallidas, protestas e incluso tres años de incertidumbre.
Para cualquier otra película sería una historia improbable; para Wile E. Coyote, en cambio, casi parece el final perfecto.
Después de toda una vida cayendo por precipicios y levantándose para volver a intentarlo, esta vez la película hizo exactamente lo mismo que su protagonista: se negó a quedarse abajo.
Coyote vs. Acme ya se encuentra en salas de cine, así que consulta aquí la Cartelera Spoiler para ir a verla.
