Belleza Perfecta expone el negocio detrás del cuerpo ideal

Belleza Perfecta

La belleza siempre ha sido una promesa. En Belleza perfecta esa promesa se transforma en amenaza.

Durante la conferencia de prensa internacional de la nueva serie co-creada por Matthew Hodgson y Ryan Murphy, el elenco principal dejó claro que este thriller no busca escandalizar por simple provocación. Su objetivo es mucho más incómodo: obligar al espectador a mirarse al espejo y preguntarse hasta dónde estaría dispuesto a llegar para alcanzar la perfección.

Con estreno programado para el miércoles 21 de enero en Disney+, Belleza perfecta se sitúa en un mundo que se parece demasiado al nuestro. Uno donde la obsesión por el cuerpo, la imagen y la optimización personal ya no es una exageración futurista, sino parte de la rutina diaria.

La belleza como negocio (y como trampa)

Rebecca Hall fue una de las voces más contundentes al hablar del trasfondo cultural de la serie. Para la actriz, Ryan Murphy tiene una habilidad particular para detectar aquello que flota en el aire social y convertirlo en una narrativa incómoda.

“Creo que hay mucho que decir sobre la persecución de la perfección y lo que eso significa”, explicó. “La belleza humana es un concepto complicado, no es objetiva. La idea de que puedas pagar por la perfección implica que estás entregando tu definición de belleza a alguien que quiere tu dinero… y probablemente más de él”.

Hall fue más allá al señalar una idea clave que atraviesa Belleza perfecta: la rentabilidad de la inseguridad. “Mantener a las personas en un lugar de insuficiencia es más rentable”, sentenció, en una frase que resume el espíritu de la serie.

Ashton Kutcher conectó ese planteamiento con el presente inmediato. Habló de medicamentos, cirugías estéticas, edición genética y del deseo constante de “mejorarse” a uno mismo. “Estamos tomando decisiones todo el tiempo”, reflexionó. “¿Qué crema uso? ¿Qué shampoo? ¿Qué me pongo en el cuerpo? Este show se mete debajo de esas decisiones cotidianas y te hace preguntarte qué estás dispuesto a sacrificar”.

Para Kutcher, Belleza perfecta no inventa un miedo nuevo: simplemente condensa muchos de los debates actuales en una sola idea radical. “Lo amalgamas todo en una inyección llamada Belleza perfecta, dijo. “Y la pregunta es: ¿qué riesgos estás dispuesto a tomar por eso?”.

Anthony Ramos aportó una perspectiva más personal, casi casual, que terminó siendo igual de reveladora. Contó cómo comentarios aparentemente inofensivos —una recomendación de un facial, una observación sobre verse “puffy”— reflejan la presión constante por corregir el cuerpo. “Vivimos en un mundo donde hay mil cosas disponibles para cambiar cómo te ves”, señaló. “Y muchas veces la sociedad te dice cómo deberías verte por fuera”.

Ashton Kutcher en Belleza Perfecta
Crédito: FX

Imperfección, identidad y el “lado correcto”

Para Evan Peters, Belleza perfecta también funciona como una reafirmación de uno de los temas recurrentes en la obra de Ryan Murphy: la celebración de la singularidad. “Lo que te hace único es lo que te hace interesante”, comentó. “Eso es algo que la serie termina subrayando con mucha fuerza”.

Interpretar a Cooper Madsen, un agente del FBI, representó un giro significativo para Peters, acostumbrado a personajes mucho más oscuros dentro del universo Murphy. “Fue un alivio”, confesó. “Cuando Ryan me lo propuso, me dijo que quería que fuera normal. Que fuera yo mismo. Y eso fue más difícil de lo que parece”.

Cooper no solo investiga por qué “la gente está explotando”, como bromeó el propio Peters, sino que poco a poco se ve arrastrado a una situación que se vuelve personal y peligrosa. “Los riesgos se elevan y tiene que empezar a operar al margen del sistema”, explicó.

La relación entre Cooper y Jordan, interpretada por Rebecca Hall, añade una capa emocional a la narrativa. Hall la describió sin rodeos: “Son mejores amigos con derechos que se mienten a sí mismos porque tienen miedo a la vulnerabilidad”. Ambos personajes, orgullosos y emocionalmente cautelosos, se equilibran entre la seriedad y el humor, entre la contención y el deseo de conexión.

Evan Peters y Rebecca Hall en Belleza Perfecta
Crédito: FX

Cuando los “villanos” buscan compañía

Uno de los vínculos más inesperados de Belleza perfecta es el que se desarrolla entre The Assassin (Anthony Ramos) y Jeremy (Jeremy Pope). Lo que inicia como una relación funcional se transforma en algo más íntimo y perturbador.

Jeremy le recuerda a The Assassin a sí mismo”, explicó Ramos. “Hay una empatía que se activa. Él pasa mucho tiempo solo y ve en Jeremy a un espíritu afín, alguien que llena un vacío”.

Jeremy Pope profundizó en esa idea desde la marginalidad de su personaje. Jeremy es alguien que busca conexión desesperadamente”, dijo. “Encuentra a alguien que lo ve y aprecia su rareza”. Para ambos actores, la clave fue no juzgar a sus personajes, sino entender las decisiones que toman desde su propia lógica emocional.

Esa misma filosofía guía a Ashton Kutcher con The Corporation, el poderoso cerebro detrás del medicamento que da nombre a la serie. “No puedes juzgar a tu personaje”, afirmó. “Tienes que interpretarlo como alguien que cree que está haciendo lo correcto”.

Kutcher reconoció que, desde fuera, las acciones de The Corporation son moralmente reprobables. Pero desde dentro, el personaje se ve a sí mismo como un salvador. “Cree que está ayudando a la gente a vivir vidas mejores y más plenas”, explicó. “Todos los villanos pueden racionalizar su comportamiento”.

Jeremy Pope y Anthony Ramos en Belleza Perfecta
Crédito: FX

Europa, el cuerpo y la puesta en escena

El rodaje internacional no fue solo un lujo estético, sino una parte fundamental del ADN de Belleza perfecta. Italia, Venecia y Roma se convirtieron en personajes en sí mismos.

Anthony Ramos recordó la experiencia como una convivencia prolongada que fortaleció al elenco. “En Italia todos estábamos juntos, comiendo, hablando, pasando tiempo. Eso se siente en pantalla”.

Rebecca Hall evocó uno de los momentos más memorables del rodaje: atravesar Venecia al amanecer en un taxi acuático rumbo al set. “No es una forma habitual de ir a trabajar”, dijo con ironía.

Filmar la Fontana di Trevi vacía, de madrugada, fue otro de esos instantes irrepetibles. “Nunca había visto ese lugar sin cientos de turistas”, recordó Hall. Para Jeremy Pope, ese momento marcó la conciencia de estar haciendo una serie verdaderamente internacional, con una textura visual distinta a la televisión convencional.

Evan Peters y Rebecca Hall en Belleza Perfecta
Crédito: FX

Acción, transformación y riesgo físico

Aunque el discurso de Belleza perfecta es reflexivo, la serie también exige un compromiso físico importante. Peleas coreografiadas con poco ensayo, entrenamientos previos y escenas de transformación corporal marcaron la experiencia.

Peters y Ramos recordaron secuencias de combate filmadas casi “sobre la marcha”, confiando en el trabajo del equipo de stunts. Jeremy Pope, por su parte, destacó que su transformación no se planteó solo desde el horror, sino desde una especie de danza: “Era sentir el cuerpo, aprender a habitarlo, encontrar belleza incluso ahí”.

Bella Hadid en Belleza Perfecta
The Beauty — Pictured: Bella Hadid as Ruby. CR: Philippe Antonello/FX

Belleza perfecta no promete respuestas cómodas. Lo que ofrece es una conversación incómoda, urgente y profundamente contemporánea sobre el valor que le damos al cuerpo, a la imagen y a la idea de perfección. Bajo el sello inconfundible de Ryan Murphy, la serie llega a Disney+ no para tranquilizar, sino para inquietar.

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