Peter Claffey revela el lado vulnerable y cómico de Ser Duncan the Tall de El Caballero de los Siete Reinos

Peter Claffey en El Caballero de los Siete Reinos

El universo de Juego de tronos regresa a HBO con una historia distinta, más íntima y terrenal, pero igual de poderosa. El caballero de los siete reinos, que se estrena el domingo 18 de enero, se aleja de los tronos, las conspiraciones palaciegas y los dragones para poner el foco en los márgenes de Westeros. En el centro de esta nueva aventura está Ser Duncan the Tall, mejor conocido como Dunk, interpretado por Peter Claffey, un actor que llega al mundo de la fantasía épica desde un camino poco convencional.

Basada en las novellas de George R.R. Martin, la serie propone un relato de crecimiento, identidad y honor visto desde abajo, desde el barro, desde los ojos de alguien que nunca estuvo destinado a ser un héroe. Claffey aporta no solo presencia física al personaje, sino una vulnerabilidad inesperada que redefine lo que significa ser un caballero en Westeros.

Del rugby a Westeros: un camino poco común

Antes de blandir una espada o montar a caballo frente a las cámaras, Peter Claffey tenía otra vida. Su formación inicial no estaba ligada al teatro ni al cine, sino al deporte de alto impacto. “Yo era jugador de rugby, pero tuve que dejarlo cuando la actuación empezó a ponerse seria”, explica. La decisión no fue difícil de justificar: “El rugby es bastante violento; un ojo morado es lo menos de lo que te tienes que preocupar”.

Ese contraste entre la brutalidad física del deporte y la disciplina emocional de la actuación define parte del enfoque de Claffey. Aunque ambos mundos exigen resistencia, el actor reconoce que no son compatibles a largo plazo. Ese pasado, sin embargo, resulta clave para entender su corporeidad en pantalla: Dunk es grande, fuerte, torpe a veces, pero genuino.

El proceso de casting fue tan inesperado como intenso. Claffey confiesa que, aunque era fan de Juego de tronos, no estaba familiarizado con El caballero de los siete reinos. “Mi agente en el El caballero de los siete reinos, me mandó el brief para hacer una prueba. Conocía el mundo, pero no los libros”, recuerda. Con apenas un par de escenas y sin un mapa claro del personaje, se lanzó a dar lo mejor de sí.

La llamada de regreso fue el primer indicio de que algo estaba funcionando. “Pensé: ‘Oh Dios, algo les gustó’, dice entre risas. A medida que avanzaban las audiciones, la presión aumentaba. “Estaba perdiendo el sueño, aterrorizado de saber lo cerca que estaba”. El resultado es historia: Claffey se convirtió en el nuevo rostro de uno de los personajes más queridos del canon de Martin.

Peter Claffey
Crédito: HBO

Ser Duncan the Tall: honor, inseguridad y humanidad

Dunk no es un caballero tradicional. No proviene de una casa noble ni fue criado entre lujos. Su historia comienza en Flea Bottom, el rincón más miserable de Desembarco del Rey. “Viene de un lugar realmente podrido. Probablemente el peor sitio del que puedes venir en Westeros, explica Claffey.

Sobrevivir en ese entorno dejó marcas profundas. Dunk aprendió a luchar no por gloria, sino por necesidad. “Tenías que pelear con uñas y dientes solo para seguir vivo”. Esa experiencia contrasta con las enseñanzas de su mentor, Ser Arlan of Pennytree, quien le inculcó un código moral firme. Ser Arlan le enseñó a ser un buen caballero y un caballero honorable”, señala el actor.

Ese choque entre idealismo y realidad define el arco del personaje. En un mundo donde la traición suele ser moneda corriente, Dunk intenta aferrarse a la decencia. “Hay mucha gente dispuesta a apuñalar por la espalda para subir un escalón más, mientras que Dunk intenta vivir según un código honorable”.

Pero lejos de ser un héroe seguro de sí mismo, Dunk es profundamente humano. Claffey lo describe como “una persona bastante ansiosa, con muy poca confianza”. Esa inseguridad genera momentos entrañables y cómicos, y permite que el espectador se identifique con él. La serie no se burla de Dunk, sino que encuentra humor en su honestidad y torpeza.

Peter Claffey en El Caballero de los Siete Reinos
Crédito: Steffan Hill/HBO

Humor discreto y una nueva mirada a Westeros

Uno de los elementos más distintivos de El caballero de los siete reinos es su tono. Aunque se desarrolla en el mismo universo que Juego de tronos, la serie apuesta por una comedia sutil, casi tímida, que emerge de las situaciones incómodas y de las reacciones de Dunk ante el mundo que lo rodea.

“El humor viene de Dunk enfrentándose a situaciones increíblemente incómodas con la gente que conoce en Ashford Meadow, explica Claffey. Según el actor, el guion permite múltiples lecturas. “Está escrito de una forma que podría no ser graciosa en absoluto, podría ser muy seria, pero Ira Parker quería un humor discreto que apareciera en pequeños momentos”.

Ese enfoque conecta con el propio bagaje creativo de Claffey. Antes de llegar a producciones de alto perfil, comenzó escribiendo y publicando sketches de comedia en redes sociales. “Siempre he amado la comedia y a los grandes actores cómicos”, confiesa, celebrando la oportunidad de aportar ese matiz al personaje.

Incluso el acento se convierte en una herramienta narrativa. Dunk habla con acento irlandés, una decisión que inicialmente puso nervioso al actor. “Había hecho muchas audiciones con un acento londinense, así que me preocupaba”, admite. Sin embargo, hoy está convencido de que fue la elección correcta. “Creo que el acento irlandés le suma mucho, incluso a la comedia”.

La comparación con una versión medieval de Father Ted no le molesta en absoluto. “Es un gran cumplido”, asegura, reconociendo que la identidad cultural también permea el tono del relato.

Peter Claffey en El Caballero de los Siete Reinos
Crédito: Steffan Hill/HBO

Espadas, caballos y barro: el reto físico del personaje

Aunque Dunk no es un guerrero prodigioso al estilo de otros personajes del universo, sí es un luchador formidable. “Es una mezcla de ambas cosas”, explica Claffey. “Es grande y fuerte, y ha sido entrenado a un nivel básico por su maestro, pero también pelea con la experiencia de haber crecido en Flea Bottom.

Esa supervivencia aprendida es clave en los enfrentamientos. “Ha vivido el hambre desesperada y la necesidad de pelear para sobrevivir. Eso es lo que probablemente lo lleva a cruzar la línea al final”.

Para dar vida a esa fisicalidad, Claffey pasó por un intenso entrenamiento. Aunque ya tenía nociones básicas de equitación por su trabajo previo en Vikingos: Valhalla, esta vez el nivel fue mucho más alto. “Estuve dos meses de preparación antes del rodaje y ahora estoy realmente orgulloso del nivel que alcancé”.

El justeo fue otro desafío. Las jornadas en Glenarm, Irlanda del Norte, estuvieron marcadas por el clima extremo. “Era un verano irlandés, llovía a cántaros, todo era barro y caos”, recuerda. A eso se sumó una invasión de avispas atraídas por la sangre falsa. Aun así, el actor destaca el trabajo del equipo de dobles de acción, a quienes describe como incansables.

Entre las escenas más memorables del rodaje está una que no involucra ni espadas ni caballos. “La escena del excremento al inicio fue uno de los días más divertidos que he tenido en un set”, confiesa entre risas, aclarando rápidamente que no era real.

Peter Claffey en El Caballero de los Siete Reinos
Crédito: Steffan Hill/HBO

Una historia desde abajo que sorprenderá a los fans

Para quienes conocen Westeros a través de reyes, reinas y dragones, esta serie ofrece un giro radical. “Esta historia es diferente porque viene desde el punto de vista de alguien que es más que lowborn”, explica Claffey. “Estás en la suciedad de Ashford Meadow, entre la gente común”.

Los Targaryen aparecen, sí, pero desde una perspectiva completamente distinta. No como figuras míticas, sino como presencias lejanas que irrumpen en la vida de los pequeños. Ese cambio de escala redefine el universo y lo vuelve más cercano.

Claffey es consciente del peso que implica adaptar un material tan querido. “Sé que la gente ama las novellas y espero que les hayamos hecho justicia”, dice con humor. “Si no, mi cabeza acabará en una pica”.

Lo que queda claro es que El caballero de los siete reinos no busca repetir fórmulas, sino expandir el mundo de Westeros desde un lugar más humano, más cálido y, paradójicamente, más real. Ser Duncan the Tall no es un héroe perfecto, pero quizá por eso sea uno de los más memorables.

Spoiler Show #11